El Globo estalló. El presidente Carlos Babington tiró de un lado y el hoy ex técnico Osvaldo
Ardiles lo hizo del otro. Y la onda expansiva de la explosión complica a todo Huracán. El
cortocircuito hizo que el DT renunciara a su cargo ni bien culminó el último partido, el domingo
tras el triunfo sobre Vélez. Y ayer continuó con más fuego cruzado.
Ardiles admitió que el tema económico fue esencial en su renuncia. Contó
que el contenido de la charla telefónica que tuvo con Babington cuando el Inglés le ofreció el
cargo “empezó a cambiar ni bien llegué a Ezeiza. No me pagaron el pasaje de Inglaterra, pedí
que alquilaran un departamento y un auto y tampoco hicieron nada. Perdí dinero, me cobraron hasta
el hotel donde estuve instalado los primeros 15 o 20 días”, enumeró.
“Son mentiras”, sostuvo Babington y afirmó estar
“ingratamente sorprendido por su actitud. Se portó muy mal”. No obstante, le agradeció
“la campaña que hizo en el Apertura”, en el que terminó sexto junto a Estudiantes.
Pero el Inglés fue más allá: “Cuando lo llamé a Inglaterra
hablamos de un dinero, luego habló del pasaje y le aumentamos el sueldo para que contemple esas
cosas”.
Babington admitió que Huracán está en deuda con el DT y los jugadores, y
que sobre esto “les prometí que antes de irse de vacaciones se les pagaría octubre. Ardiles
se ofuscó, fui a la cancha a decirle que arreglaríamos pero se portó irrespetuosamente, nos dejó al
secretario y a mi hablando solos en mitad de la cancha”, sostuvo.
Aunque el tema económico no fue el único cortocircuito, además el Pitón
acusó a Babington de haber alimentado la versión de que habría negociado con Racing “y no es
así. Nunca hablé con gente de Racing ni de otro club. Hubiese sido una bajeza”, sentenció.
Ardiles insistió que no tiene “nada que hablar con Babington” y sentenció:
“Me desilusionó”.
























