Nada más simbólico para el reinicio de las eliminatorias con la goleada 3-0 de la selección argentina sobre Chile, que el banco de suplentes argentino. Ahí estuvieron los portadores de las camisetas 10 y 11 de la selección, las de Messi y Di María, en los torsos de Dybala, que la tomó prestada, y de Lo Celso, que la hizo suya.
No cabría ninguna duda de que si hubieran sido llevadas por ellos hubieran estado desde el vamos dentro de la cancha. Pero no fue así, quedaron para el complemento, y habrá que ir acostumbrándose a ello. Por el lado de Angelito definitivamente y por el lado de Leo para hacerse a la idea.
De resultas de ello, este regreso de los partidos oficiales con las eliminatorias que no se jugaban desde noviembre del año pasado, no tuvo la intensidad ni la emoción de otras citas pese a encenderse al final. A ello contribuyeron otros factores.
Uno, el mismo formato de la competencia sudcontinental, que ya no tiene ni tendrá le emoción de otras ediciones. Si de 10 equipos, seis clasifican y uno más va al repechaje, excepto una catástrofe futbolística Argentina no se quedará afuera de ningún Mundial.
Y el otro tiene que ver con el público, con el tipo de público que concurre en cada cita de la selección.
La selección argentina no es para todos
Más allá de que el Monumental tuvo un aforo menor por distintas sanciones que pesaban para la hinchada, es un hecho de que ya la selección está cada vez más lejos del alcance popular. Las entradas son muy caras y el estadio se parece más a un teatro que a una cancha de fútbol como antaño. Esa es la tendencia de los últimos años, de ahí también la imposición de los espectadores sentados.
Y como un bonus track a esa lógica, no solo la TV Pública no transmitió el partido, sino que al final se invirtieron los roles y los jugadores organizaron los cánticos con micrófonos en mano desde la cancha.
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En ese contexto entonces, la selección de Scaloni tenía la prueba mayor de reinventarse sin los aportes de Di María y Messi en cancha. Y el reto lo asumió más que bien. Porque amén del cabezazo en el palo del zaguero de Talleres Matías Catalán al final del primer tiempo, todo fue argentino.
Sin prisa ni pausa, de la mano de Rodrigo de Paul que manejó los tiempos y pinta para ser el capitán de la nueva era cuando Leo no esté, la selección fue neto dominador ante el equipo de Gareca, al que no le caben las de la ley en estas eliminatorias.
Chile sí se preocupa en las eliminatorias
Es que Chile arrancó la jornada sabiendo que si no sumaba terminaría la 7ª fecha fuera del Mundial y así fue. Poco hizo para evitarlo en verdad y el Flaco se metió en un problema lindo porque el recambio de la dorada era trasandina no está como si pasó en la Argentina que se había quedado a la puerta de las finales.
La mejor noticia para Scaloni es que Argentina asumió la responsabilidad de hacerse camino sin sus referentes y en la primera prueba la cumplió con creces.
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El dominio ejercido fue prácticamente total. Scaloni alteró además la línea de cuatro de la Copa América y volvió a meter a Otamendi en cancha para hacer línea de tres. Y sin Messi y Di María, optó por un mediocampo más poblado y los dos 9 arriba, Lautaro Martínez y Julián Alvarez.
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En la primera diferencia ellos fueron protagonistas principales del gol de Alexis Mac Allister. Centro del 9 que venía seco de conquistas (el City en los últimos tiempos, los Juegos y ahora Atlético Madrid, casi sin descanso tras la Copa América) e inteligente apertura de piernas del Toro para que el de Liverpool destrabe el partido al inicio del complemento.
Entraron los que están por Di María y Messi
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Después sí entraron el 11 de Gio y sobre el final el 10 de Dybala, el que quedó excluido de la Copa América. Y hasta el final el dominio fue tan marcado que no extrañó que llegaran más goles. Primero el zurdazo de Julián Alvarez de afuera del área y antes de la chicharra el del otro cordobés.
El homenaje a Di María, el video de Messi desde Miami, fueron indicadores precisos de esta nueva era que se gesta sin ellos. Y que en la cancha avisó que quiere mantener sus estándares bien altos.
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