El contexto. Conferencia de prensa de algunos directores de equipo de la Fórmula 1 entre las dos tandas de ensayos. Ahí Flavio Briatore, uno de ellos, el de Alpine, habló claramente sobre Franco Colapinto. Le metió presión, con su estilo, como es su juego. Y el argentino respondería enseguida, con su mejor actuación desde que llegó a Alpine en una de las tandas oficiales de un Gran Premio, en el top ten.
Todo en Zandvoort, adonde la Fórmula 1 regresó después de un interminable parón del verano europeo. Ahí Colapinto cerró con una gran vuelta en la 9ª posición la práctica libre 2. En la FP1 fue 18º, luego de ser tapado en su intento rápido por el propio compañero de equipo, Pierre Gasly, a quien dejaría casi 1,2 segundos atrás en la tanda que más valió. Que tampoco fue una referencia, porque el tiempo del francés fue hecho con gomas medias.
Sí en cambio fue una referencia el registro con gomas blandas que estaba haciendo Gasly hasta que debió abortar la vuelta porque se accidentó Alex Albon y salió la bandera roja. Ahí el francés había podido hacer los dos primeros parciales y, en conjunto, en comparación con los que haría enseguida Colapinto, el argentino fue 114 milésimas más rápido.
Franco Colapinto, el mejor del resto
Colapinto concluiría entonces en el 9º lugar, prácticamente como el mejor del resto (si se considera que los Aston Martin ahora están para discutir entre los top, ya que Fernando Alonso fue un brillante segundo) y de hecho, como el mejor rockie del día, en un tortuoso y atrapante dibujo que nunca había recorrido en la Fórmula 1 y hoy con el peor auto de la temporada.
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Además, el argentino no cometió errores pese a que Zandvoort realmente intimida, con sus curvas peraltadas tan extrañas en estos tiempos y con las paredes demasiado cerca que hacen que se paguen muy caros los errores.
En cambio, no solo Lance Stroll se pegó feo sino que el excompañero del argentino, Alex Albon, pasó varias veces por la leca y en la última tuvo que dejar el Williams con la trompa rota contra la pared, mientras Lewis Hamilton hizo dos trompos completos de los que zafó por poco, lo mismo que Yuki Tsunoda y hasta el campeón Max Verstappen, que en el ensayo de largada al final de la FP1 se fue de largo en la primera curva y quedó de frente a toda su tribuna.
Como en los mejores tiempos
Colapinto sonrió como en los mejores tiempos de Williams después de finalizado su trabajo. “Es medio raro el auto. De golpe tengo el doble de grip y aparece”, dijo sin dejar de remarcar lo imprevisible que es el A525.
El mismo Briatore, en su alocución, hizo hincapié en las dificultades del auto pero dijo muchas otras cosas que levantaron polvareda, algo que tanto le gusta y que generalmente tiene que ver con cuestiones económicas o de marketing. De hecho, confesó que aquella movida que hizo el jefe de Mercedes, Toto Wolff, con el supuesto interés del capo de Alpine por Valtteri Bottas, fue una cuestión de marketing consensuada para que su nombre se revalorizara y terminara en Cadillac.
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Así actúa Briatore y no hay que extrañar que detrás de las palabras que suenan duras (“quizá no era el momento adecuado para que estuviera en la Fórmula 1” o “se esfuerza mucho con los ingenieros para complacerlo en todo, pero no es lo que espero de Colapinto”) haya algo de lo mismo. Claramente le metió presión, ese es su modus operandi aunque diga que quizás se equivocan con eso, y el argentino le respondió en pista. Eso al cabo es lo que vale.