Ovación

En este renovado Central suenan mucho mejor los acordes

El afianzamiento colectivo potenció las individuales en una seguidilla de partidos de crecimiento sostenido y buenos resultados. Buena señal para el Kily

Viernes 21 de Mayo de 2021

Minutos antes que el micro que transportó al plantel de Central dejara el estadio Florencio Sola en Banfield, Jorge Broun hizo algunas declaraciones, en las que lamentó que el semestre esté legando a su fin. “Cuando uno está en un nivel como el que estamos mostrando lo que más queremos es seguir jugando”. Las palabras de Fatura son el mejor contexto y la explicación más acabada de lo que está pasando hoy en Central, donde el fútbol cambió, el juego se asentó, los rendimientos individuales crecieron y la postura colectiva camina por la vereda opuesta a la de la irregularidad y la medianía de hace unas pocas semanas. Lo de este renovado Central del Kily ya no parece un "veranito", sino que son rasgos inequívocos de crecimiento.

  Imposible dejar de lado que a la carrera le resta un obstáculo, quizá el más importante, que es el partido con 12 de Octubre el próximo miércoles, que será, en definitiva, el que determine si el objetivo de la Copa Sudamericana podrá cumplirse.

  Pero antes que ello suceda, y sin tener el diario del lunes en la mano, es obligada la mención que la confianza pero sobre todo el juego le dan para poder ilusionarse. Con lo que está jugando le alcanza y sobra para creer que obtener el pasaje a los octavos de final es una meta que resulta totalmente alcanzable.

  “¿Casualidad o afianzamiento?”, fue el título de la publicada en Ovación el pasado 7 de mayo, luego del empate 1-1 con sabor a triunfo logrado en Chile ante Huachipato (jugó más de 80 minutos con uno menos y lo arrancó perdiendo), cuando ya comenzaba a ser evidente la mejoría. Hoy, con tres partidos más sobre el lomo, la respuesta a esa pregunta se emparenta más al afianzamiento que a la casualidad. Es cierto, inmediatamente llegó el tropezón en cancha de Platense, que no menor, porque dejó escapar la chance de acceder a los cuartos de final de la Copa de la Liga, pero a la hora de vestirse nuevamente rápidamente se puso los pantalones largos.

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En Central, Zabala fue uno de los que más se afianzó.

En Central, Zabala fue uno de los que más se afianzó.

  Porque no era fácil repetir lo que había logrado en cancha de San Lorenzo, donde fue obligado a ganar para que la clasificación en la copa dependiera de sí mismo, y no sólo lo logró, sino que le metió más brillo y contundencia.

  La imagen que dejó Central en cancha de Banfield es la que más repiquetea en la cabeza del Kily, de sus jugadores y hasta de los hinchas. Y está bien que así sea. Porque es la plataforma desde la cual puede sentir que el camino que se está recorriendo es el indicado, el que lo podrá llevar al destino buscado.

  Y cuando se hace referencia a que los rendimientos individuales crecieron en idéntica proporción las explicaciones resultan más sencillas: es el funcionamiento colectivo lo que está creciendo.

  ¿Responsabilidades? Les cabe a todos, principalmente al Kily. Porque cuando había varios instrumentos que desafinaban el apuntado siempre fue el director de orquesta (el entrenador). Y ahora, cuando la melodía es armoniosa, también le cabe el mérito a quien escribe la partitura para que cada intérprete cumpla con lo suyo.

  El quiebre de Central se dio en aquel partido con San Lorenzo, en el Gigante, después de las enormes dudas que generó la caída ante Estudiantes, y de ahí en más hubo un crecimiento sostenido. Desde ese día el canalla disputó seis encuentros, de los que ganó cuatro y empató uno; anotó 14 goles y convirtieron seis (cuatro en un mismo partido), con el clásico en el medio, por supuesto. Pero los números, que siempre aportan y en cierta forma enriquecen el análisis, en este caso en particular, y es lógico que así sea, van a remolque de lo futbolístico. Porque a esta altura es evidente que los buenos resultados no se dieron por un simple hecho fortuito, sino que fueron la consecuencia de un mejor andar.

  Es esa levantada lo que puso a Central de cara a una clasificación que metió entre sus manos y que no la quiere soltar. Le falta ese último examen contra 12 de Octubre, en el que deberá estar a la altura para atesorar el pasaje a los octavos de final, pero lo que no deja margen para la duda es que en el Central de estos últimos partidos hace oír sus mejores acordes.

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