El sábado 7 de marzo será una fecha que quedará grabada en las retinas de la grey burrera. Transcurridas cinco reuniones, el hipódromo Independencia le bajó el telón al calendario hípico que recién había comenzado. El brote del coronavirus fue creciendo a pasos agigantados, provocando el cese inmediato de todas las actividades en nuestro país y de las cuales el turf de nuestra ciudad no quedaría exento. Noventa días sin carreras y la incertidumbre de no conocer cuándo se abrirán de nuevo las puertas de la avenida Dante Alighieri. Una de las voces autorizadas es el gerente hípico Oscar Barattucci, quien desde su aislamiento se explayó sobre la difícil situación que atraviesa el centenario óvalo rosarino.
Pasaron tres meses desde la llegada del Covid-19, ¿cómo se sobrelleva este parate obligado en un rubro del que dependen miles de familias?
Es una situación extrema y más cuando no se sabe a ciencia cierta la fecha del regreso. Al principio, la cuarentena estricta motivó el cese total, hasta que con el correr de los días el directorio de la Sociedad del Estado Municipal Hipódromo Rosario (Semhr) aprobó, con las medidas de precaución pertinentes, que los ejemplares alojados en los boxes del tattersall salieran a varear con el fin de mover los músculos y de esa forma prevenir cualquier lesión. Tener un ejemplar parado durante mucho tiempo puede traer serias consecuencias. Gracias a esa flexibilización otorgada por la Semhr, los equinos están entrenados para correr cuando llegue la ocasión.
¿De qué depende el regreso de las carreras en el Independencia, porque Rosario es una de las ciudades que mejor se ha comportado con respecto a la pandemia?
Se están realizando gestiones, pero la realidad es que estamos subordinados a los hipódromos de San Isidro y Palermo, que viven una situación complicada por estar en Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Hubo reuniones, se habla de fechas probables, aunque por el momento lo veo lejano.
¿La liberación de varios deportes en la provincia puede ser buen indicio para que el turf retorne antes?
Los directivos están abocados a lograr que se pueda correr cuanto antes, ya que hay mucha gente que vive de esto y al no haber competencias no pueden hacerse de los recursos que obtenían a través de los premios, comisiones, etc. La ventaja es que acá se siguieron los protocolos a rajatabla. Los controles son muy estrictos para ingresar al hipódromo y eso facilita las cosas. No hubo problemas hasta el momento.
¿En caso de que se logre la habilitación, alcanza para realizar una jornada con el parque caballar que está alojado en el tattersall?
Sí. Se podría correr sin problemas. Creo que cinco o seis competencias se podrían realizar, pero todo depende de lo que vaya aconteciendo con esta pandemia, de lo que expresen las autoridades.
Maroñas y Las Piedras en Uruguay retomaron la actividad a mediados de mayo, y los de Chile y San Pablo, muy golpeados por la pandemia, siguieron sin público y con las medidas de prevención. ¿Por qué acá no?
Cada país tiene su legislación y toma medidas de acuerdo a ellas. Además esos hipódromos se nutren de las apuestas “online” o telefónicas, algo que nosotros no tenemos y que no es fácil de implementar. Al no haber público, no hay recaudación y por consiguiente no se podría hacer frente a los costos que eso implica, algo que les sucede a todos los centros hípicos del interior.
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Los vareos siguen en la pista local.
Palermo, San Isidro y La Plata cuentan con el sistema para vender apuestas hacia todo el país. ¿Si se decide volver a correr -sin público-, el Independencia podría tener la chance de utilizar el centro de cómputos de ellos?
Podría ser una opción. Tenemos las máquinas “vende-paga”, en las que los aficionados locales apuestan hacia dichos hipódromos, pero es un trámite que lleva tiempo. Deberíamos ajustarnos a sus calendarios ya programados, algo que me parece poco probable, máxime si se tiene en cuenta que allá no han tenido respuestas satisfactorias por el momento.
¿Durante este tiempo, existió alguna ayuda por parte de la Semhr hacia los afectados por esta epidemia?
Sí. Dentro del cuadro complicado a la gente se la auxilió mediante la entrega de bolsones como para paliar un poco la situación complicada. Los jockeys, vareadores y galopadores continúan con sus tareas habituales y perciben el ingreso por sus tareas, las montadas que les llaman. Por su parte los cuidadores reciben el pago de la pensión, pese a que no hay competencias.
Durante estos tres meses de pausa obligada, ¿cómo se encuentra el estado de la pista?
Está en óptimas condiciones, no tenemos ninguna queja. Hay un grupo de operarios que se encarga del mantenimiento y luce perfecta, a la espera de que regrese la actividad. Tenemos la esperanza de que en un futuro inmediato se podrá volver a correr para que nos olvidemos de esta pandemia que nos está causando tanto daño.