Las convicciones de Gerardo Martino se dejaron ganar por las ansias de dirigir la selección argentina. Porque cuando era el entrenador de Newell's ya había dejado bien en claro su pensamiento crítico sobre la organización del fútbol argentino. Y nada había cambiado en este sentido cuando fue designado oficialmente el 12 de agosto de 2014, a dos semanas de la muerte de Julio Humberto Grondona, quien ya lo había elegido un tiempo antes. Tal vez la ilusión de poder plasmar un proyecto futbolístico al frente del representativo nacional gravitó más que la evaluación de las condiciones y circunstancias. O quizás un diagnóstico equivocado. Pero sin dudas que con un plan de trabajo y un plantel con jerarquía no alcanza para sustituir el soporte estructural que una AFA debe tener.


























