Gerardo Martino no anda con rodeos. Define la realidad de Newell's con altura, sin tintes demagógicos y con las lógicas secuelas de dolor que dejaron las caídas con Tigre y San Lorenzo. El conductor rojinegro reconoce que su equipo perdió chances en la lucha por el título pero advierte que todavía quedan objetivos por cumplir. "Acá hay que ser realista. Con cuatro puntos de diferencia, el que va puntero se tiene que equivocar casi dos veces. Y además el puntero es Boca, por ahí pasa lo importante. Si fuera otro equipo, tendríamos más chances. Igual lo pelearemos como hicimos todo el torneo", señaló ayer el Tata en rueda de prensa en Bella Vista. "Da la sensación de que un equipo que tiene tanta jerarquía, con jugadores de tanta experiencia y por el momento que atraviesan, no te van a dar otra chance. Sólo un milagro cambiaría eso", agregó el DT.
Martino admitió que la derrota en el Nuevo Gasómetro significó un duro golpe para las ambiciones leprosas. "La verdad es que no fue una semana normal después de un partido así. Por el encuentro y la forma en que se perdió. Nos dio la sensación de que se empezaba a escapar algo", reveló sin problemas el entrenador.
"La ilusión la teníamos nosotros también y es muy probable que en el corto plazo se pierdan de vista un montón de hechos positivos que se construyeron durante todo el torneo", subrayó el Tata.
"Por más que el campeonato no era el objetivo primordial de este plantel en el comienzo, la realidad es que los muchachos fueron jugando bien, se creó algo muy lindo y se fue escapando despacito", comentó el técnico con la sinceridad de su aplomo discursivo y su señorío habitual.
—¿Estas dos derrotas te cambiaron la idea de futuro?
—No, porque me parece que estaría traicionando un esfuerzo muy grande que está haciendo todo el club. Esto merece la pena que se termine bien, aunque tampoco es que vamos a cambiar un equipo entero. Este equipo dio respuestas y analizaremos todo más adelante. Pero hay una realidad, Newell's para comprar algo necesita vender, no puede tener otro libro de pases sin vender.
—En los dos últimos partidos les metieron seis goles. ¿Qué pasó?
—Nos pasó y, sobre todo en el último partido, de la manera en que tenemos el mayor déficit. En el partido con San Lorenzo hubo tres goles de juego aéreo y no tienen que ver con que te cabeceen en el área, sino con solucionar las cosas antes de que la pelota llegue al área. Es un problema colectivo, no solamente de los que defienden el centro. Y el partido de Tigre lo pongo en otro contexto diferente porque fue más parejo. Cuando nosotros éramos menos, perdíamos 1 a 0. Después pudimos empatar rápido y cuando nosotros éramos más, pasó algo que pudo cambiar el rumbo del partido. Y además hubo una noche de un jugador que no es frecuente en el fútbol argentino.
—¿Cuál es el objetivo que se pusieron para los tres últimos partidos del campeonato?
—El primero matemáticamente sigue siendo el campeonato, aunque sabemos la dificultad. El segundo es terminar dignamente el torneo después de tanto esfuerzo.
Gordo complicado
Sperduti arrastra un esguince de tobillo que lo tiene a maltraer. “El lunes lo vamos a evaluar. Veremos si puede empezar a entrenar normal”, contó el Tata. Su presencia ante Independiente se complica.