Gabriel Heinze cumplió con su deseo de ser el DT de Newell's. Así como tiempo atrás decidió dejar el fútbol europeo para ejecutar su ilusión de retirarse con la camiseta rojinegra, ahora él quiso afrontar el desafío de ser el entrenador del club de sus amores. Ese por el cual su corazón late con intensidad y donde fue considerado un verdadero castalepra. Si hoy el ex defensor se convirtió en el técnico de la lepra es por decisión propia.
Lo dicho tiene sustento con toda la previa y las negociaciones encaminadas para convertirse en el entrenador de Newell's hasta diciembre de 2023. Todo comenzó hace más de cincuenta días cuando a Heinze le picó el bichito de dirigir al equipo del Parque. El Gringo había sido seducido el año pasado tras la salida de Fernando Gamboa, pero todo quedó en un mero intento y no hubo avances. Pero su nombre había sonado en varias ocasiones después de que se retirara del fútbol.
Con la partida de Javier Sanguinetti la figura del Gringo merodeaba el Parque, pero las chances eran muy escasas por diferentes motivos. Es por eso que la dirigencia buscó diferentes entrenadores como Alfredo Berti, Roberto Sensini, Martín Palermo, Gustavo Munúa y Facundo Sava, entre otros. El Pelado y Boquita estuvieron ahí nomás de ser designados, pero después todo quedó en la nada.
En su momento llamó la atención la dilación de la designación y la dirigencia fue buscando tiempo para dar con el indicado. Ahora, con el final de la película de la mejor forma para los leprosos, tiene sentido. Es que hace más de un mes y medio el ex jugador y campeón del mundo Ricardo Giusti fue el nexo para acercar a las partes, es decir a Heinze con el presidente Ignacio Astore. Y a partir de ahí comenzó el operativo seducción.
"Quiero dirigir a Newell's", dijo Heinze según le contaron a Ovación algunos allegados al propio DT, que desechó una importante cantidad de ofertas que recibió del fútbol argentino y de clubes de otros países. De hecho sonó con mucha fuerza en las últimas semanas en Independiente y fue mencionado tanto en Boca como en River, además de tener un ofrecimiento millonario del exterior.
Más allá de que su nombre siempre figuró como una enorme opción para dirigir a la lepra, incluso en la anterior gestión dirigencial, lo cierto es que su llegada se dio prácticamente por iniciativa propia del Gringo. Sus ganas, deseo e ilusión de cumplir el sueño de dirigir a Newell's para luego -seguramente- dar el salto al fútbol europeo, donde es un hecho que recalará en los próximos años.
La cuestión económica nunca fue una traba para Heinze, menos aún tratándose de Newell's. En su arribo como jugador en 2013 el sueldo era similar al del futbolista que menos cobraba. Y, además, nunca lo cobró y lo cedió a las divisiones inferiores, algo que fue reconocido por dirigentes de ese momento.
En este caso esa cuestión -según trascendió- no fue ninguna traba, pero sí exigió que los refuerzos estén para el inicio de la pretemporada. Una tarea nada simple, pero no imposible si se trata de nombres de jugadores accesibles.
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Hace más de cincuenta días que Heinze se ilusionó con dirigir a Newell's y su deseo se hizo realidad. A lo largo de este largo recorrido se mencionaron diferentes nombres, quizás para desviar la atención o por las dudas de que se cayera la chance. El presidente Astore guardó muy bien la principal carta y este martes Newell's sorprendió al mundo. Porque el arribo del Gringo eleva sobremanera al club, lo ubica nuevamente en un lugar de suma trascendencia y le da una jerarquía de suma importancia. Un verdadero bombazo por lo que significa Heinze.
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