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El Gringo Heinze volvió a Newell's por seis meses y se quedó para salir campeón

Casi dos años después de retornar a Newell's, el defensor anunció su retiro. El año pasado en plena fiesta de los festejos del campeonato, fue Bernardi el que le pidió que siga. 

Viernes 21 de Marzo de 2014

El retiro del Gringo Heinze tiene su historia, ya que el defensor estaba a punto de concluir su carrera después de su paso por la Roma, en Italia, cuando al final decidió regresar por seis meses a Newell's. El 11 de agosto llegó y a los pocos días ya estaba en la cancha, mostrando la jerarquía propia de los jugadores que no necesitan aclimatarse. 
 
Fue su hermano el encargado de las negociaciones que fueron rápidas porque el Gringo no pidió nada: "Quiero volver, arreglá por lo que sea, la plata no importa".
 
En ese torneo también se produjo el regreso de Maxi Rodríguez y Nacho Scocco. Newell's contrataba a Milton Casco y Marcos Cáceres, integrantes de la defensa que un año después se consagró campeón. Y el Tata Martino hacía ocho meses que estaba en el club. 
 
Por poco se escapó ese campeonato que ganó Vélez, y Newell's salió subcampeón. En uno de esos vestuarios calientes cuando las posibilidades se diluían, el Gringo entró furioso y gritó: “Yo vine acá para salir campeón”.
 
Líder, con un fuerte temperamento renovó los esfuerzos y decidió quedarse seis meses más para lograr el objetivo. Y esta vez se dio. A menos de un año del regreso, levantó la copa en el club rojinegro, con el equipo que inició una época marcada por un estilo futbolístico que promete ser inolvidable para la institución del Parque.
 
“Yo ya me siento campeón”, aseguró en Rafaela al término del partido que Newell's ganó por 2 a 0, y si bien las posibilidades indicaban que Lanús tenía chances, él afirmó que su instinto y experiencia le indicaban que el título no se iba a escapar. 
 
Una semana después, en la fiesta en la que Newell's celebró el campeonato del año pasado, el 23 de junio en el Coloso, el Gringo estuvo a punto de anunciar su retiro y fue Lucas Bernardi el que lo frenó. Heinze tenía el micrófono en mano y ensayaba una despedida cuando el capitán le pidió que lo pensara un poquito más. Así fue que después del receso anunció que se quedaba al menos seis meses. Ganas de seguir le sobraban, y estiró un poco más su permanencia en la cancha. 
 
En diciembre pasado fueron sus compañeros y el cuerpo técnico quienes le solicitaron la continuidad. Pero este año, a pesar de que ganas le sobran, es evidente que el dolor lumbar -de la hernia de disco que padece- lo supera, su rostro así lo refleja en los últimos partidos.
 
En una nota que se publicó esta misma semana en una revista institucional del club, se intuía el adiós de Heinze. Allí decía que volvió a Newell's para quedarse aunque pronto estaría en la tribuna. "Cuando uno es jugador, no conoce el lugar del hincha y a mí me gustaría aprender cómo es eso. Newell's va a poder contar conmigo siempre".
 
Una decena de partidos quedarán para que el Gringo vista la rojinegra por última vez. Y después encontrará su lugar en el club, del que no se irá más.

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