El clásico rosarino sobrevoló el trascendental cónclave virtual que ayer encabezó el presidente de la Nación Alberto Fernández y contó con la participación de varios gobernadores, entre ellos el primer mandatario de Santa Fe, Omar Perotti, donde el tema prioritario fue evaluar el avance de la pandemia y la situación sanitaria con respecto a las restricciones y el cumplimiento de las mismas. En este marco, el gobernador Perotti, atento a la cercanía del clásico que debe jugarse el domingo entre Central y Newell’s en Arroyito, exigió liberar la transmisión televisiva del choque entre los equipos rosarinos para no generar una circulación masiva de personas y así evitar posibles focos de contagio, en un escenario epidemiológico que requiere el máximo cuidado. De esta manera el derby de la ciudad ahora paso a ser una “cuestión de Estado” y el gobierno nacional, la AFA, la Liga Profesional y las cadenas que tienen los derechos de TV tendrán que acordar los pasos a seguir para que el clásico pueda disputarse dentro del delicado cuadro sanitario imperante. La provincia quiere que el partido se transmita por el abono básico del cable y allí está la pulseada de fondo con los dueños del pack fútbol, por encima de la sugerencia de pasarlo a la noche. Hoy habría una resolución y no hay que descartar ningún escenario, que incluye desde la suspensión hasta el remoto e improbable cambio de cancha a otra provincia.

























