Central comenzará hoy su camino en la novel Superliga, en el picante duelo que disputará en la tarde de Santa Fe ante Colón, en el Cementerio de los Elefantes. Allí, frente al sabalero, arrancará la gran ilusión del pueblo canalla de volver a tener un equipo protagonista, ambicioso, que logre crecer en funcionamiento a medida que avance el calendario y que con el tiempo pueda entreverarse en el lote de arriba de la tabla, donde a priori River y Boca parecen estar unos cuantos escalones por encima del resto en cuanto a la riqueza de sus planteles. Lo que está claro en este volver a empezar es que ahora Paolo Montero armó un plantel a su medida, con un largo libro de pases que posibilitó el arribo de seis refuerzos que solicitó expresamente, además de la adquisición de dos jugadores que considera vitales en su estructura como Washington Camacho y el arquero Diego Rodríguez. El objetivo auriazul para lo que resta del 2017 tiene dos aristas bien definidas, por un lado realizar una cosecha gruesa de puntos en las doce fechas que se jugarán del nuevo certamen y, por el otro, apuntar toda la artillería a la Copa Argentina, la competencia que constituye el camino más corto al gran sueño de coronar un campeonato. A rodar la vida.






























