Los boxes del Enzo y Dino Ferrari de Imola se poblaron con lo más importante del automovilismo mundial, con los que intentan seguir los pasos y con los que dejaron su huella. Entre ellos, dos argentinos: Franco Colapinto y Oscar Poppy Larrauri.
Franco Colapinto contó cómo se enojó como el Flaco Traverso por el despiste de este viernes en la F-2, pese a lo cual largará en primera fila el sprint. Y el Poppy Larrauri llegó para volver a subirse al EuroBrun como el que corrió en 1988
Por Mauro Calandria
Todo listo. Franco Colapinto, el piloto del MP Motorsport en F-2 y del programa de Williams de Fórmula 1, anduvo rápido en el Enzo y Dino Ferrari de Imola, con excesos y todo.
Los boxes del Enzo y Dino Ferrari de Imola se poblaron con lo más importante del automovilismo mundial, con los que intentan seguir los pasos y con los que dejaron su huella. Entre ellos, dos argentinos: Franco Colapinto y Oscar Poppy Larrauri.
Por supuesto, nada hay más trascendente en el mundo tuerca que la Fórmula 1, adonde llegó este fin de semana para correr el ahora denominado Gran Premio de Emilia Romagna, que empezó como GP de Italia en 1980 y siguió con el de San Marino hasta que quedó afuera del calendario y la pandemia lo trajo de vuelta. Ahí estuvieron los 20 privilegiados que hoy compiten en la máxima, los 20 que pugnan por una de sus butacas como el caso del chico de Pilar en la F-2 y el que supo transitar su asfalto en la máxima categoría hace más de 35 años.
Y ahí estuvo Ovación, en el box de Colapinto que este sábado largará en primera fila el sprint de la Fórmula 2 mientras sueña con subirse al Williams de F-1, del que forma parte. También en el box que unos metros más allá luce el “1988 EuroBrun ER188” en su gacebo, donde en horas de la tarde llegó el baigorriense Larrauri para medirse la butaca y subirse este sábado también en modo exhibición, recuperando el placer de manejar ese auto endeble que sin embargo le permitió cumplir un sueño.
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El joven argentino nacido en Pilar clasificó 9º en la F-2 y tendrá el privilegio de estar largando segundo en la carrera sprint de Imola, por la cuarta fecha de la temporada, ya que se invierte la clasificación de los 10 primeros. Franco Colapinto, de 20 años, está en sus primeras carreras dentro de la telonera y espera tener grandes resultados para continuar la escalera a la Fórmula 1.
Desde esta carrera, sumó dos sponsors nuevos desde Argentina, con lo difícil que eso es, según afirmó su papá Aníbal, desde los boxes del Enzo y Dino Ferrari que tuvo ya homenajes en recuerdo de Ayrton Senna y del austríaco Roland Ratzenbeger, fallecidos en los accidentes de hace 30 años. En medio del Gran Premio de la Emilia Romaña, que tuvo a la Ferrari de Charles Leclerc arriba en los entrenamientos, Colapinto buscará poner su nombre entre los destacados del fin de semana.
“Estoy contento porque creo que fue una clasificación muy complicada. Empecé marcha atrás, digamos, porque me fui afuera con el primer set de neumáticos y rompí un poco el auto, fue una lástima porque teníamos para más creo. Después hice una muy buena segunda salida, extraje todo lo que tenía el auto para dar, porque creo que en circuitos con pozos como Imola y Baréin no estamos tan fuertes”, le contó sin problemas al representante de la prensa argentina en Imola.
“Tenemos un setup muy duro y no copiamos bien los baches y pianos, es algo que tenemos que trabajar con el equipo. Haber clasificado noveno es positivo, fue un buen día después de todo. Queremos seguir progresando pero se ve la evolución”, explicó Colapinto, con su rostro juvenil y todas las ganas de progresar.
Y agregó respecto al homenaje que le brindará este fin de semana a uno de los últimos grandes ídolos del automovilismo argentino, Juan María Traverso. Es más, no solo lleva su nombre a la vista en el cockpit, sino que lo emuló cuando se fue de pista.
“Llevándolo a (Juan María) Traverso en el auto, creo que insulté como él cuando me despisté pero después creo que saqué un poco de magia del Flaco y pude salvar el día. Pensé por un momento que se terminaba todo ahí, pero lo pude sacar y fuimos top 10. Mañana necesitamos en primer lugar una buena largada y después que la carrera vaya tomando ritmo sola, mejorando el balance del auto”.
Mientras Colapinto aceleraba, el Poppy llegaba a la tarde con la sonrisa de oreja a oreja. Junto al indócil EuroBrun que supo manejar con maestría en su mejor carrera, que fue la de Mónaco, Larrauri se preparó para lo que será la vuelta que dará en la pista de Imola, con la decoración que el auto llevó en la última carrera de aquel 1988, en Australia, cortando el blanco habitual con el amarillo.
Junto a su familia y parte de la descendencia de Walter Brun, uno de los propietarios de aquella efímera escuadra de la Fórmula 1, evocarán una época inolvidable para Oscar Larrauri y para los argentinos que lo siguieron en su etapa europea. Será en el auto 33, el que conducía su compañero Stéfano Módena, ya que el Poppy lucía el 32.
Y será justo en un escenario épico como Imola, donde Larrauri tuvo batallas en F-1 y Sport Prototipos, siendo 5º con un Porsche en 1984. En F-1, en ese 88 no pudo largar, en la época de las preclasificaciones y autos de bajas prestaciones como el que le tocó al Poppy, eso sí, sin poner un peso, algo casi increíble hoy en día. En Imola, supo ganar en el Campeonato Italiano de Superturismos con un Alfa Romeo 155 TS. Así que con los recuerdos a flor de piel, cumplirá sin dudas un sueño.


Por Patricia Martino