Rusia 2018

Cuando la ingesta de vodka hace estragos

La charla intimista con el hombre de la calle es la que permite descubrir los secretos y misterios de Beloozersky, una población que combina serenidad y un exasperante sosiego.

Jueves 21 de Junio de 2018

La charla intimista con el hombre de la calle es la que permite descubrir los secretos y misterios de Beloozersky, una población que combina serenidad y un exasperante sosiego. Una caminata puede dejar imágenes del estereotipo del pueblerino con el que se encuentran día a día la legión de periodistas argentinos y de otros lugares que están viviendo en esta ciudad para realizar la cobertura de la selección. Salir a comprar comestibles por la zona más céntrica también resulta una experiencia para guardar a fuego en el cajón de los recuerdos. Una de las postales que el viajero encontrará al recorrer esas tres o cuatro cuadras son de comercios, fruterías, tiendas y muchos bares en los que la vodka rusa hace realmente estragos. En las afueras de los pubs o comercios hay abundancia de baños públicos. Cuando uno pregunta por qué tantos baños como bares, la respuesta es mostrar una botella de vodka llevando las manos hasta la zona baja. Se entiende que es para que los rusos puedan hacerles frente a los efectos colaterales de tanta ingesta. Más en estos pueblitos en los que el frío penetra en los huesos y la única manera de contrarrestarlo es bebiendo vodka u otros licores cuya base son los arándanos, la pimienta o el limón. Cuando alguien desacostumbrado se anima a probarlas se expone a convivir por un largo rato con un fuego en la boca que cada vez que habla parece un dragón.

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