Para la bajada de telón que Central hará frente a su público, nada mejor que un invitado de lujo a la función, que siempre es de temer, pero al que en los últimos años en cierta forma le tomó la mano o, al menos, no dejó que le tirara la jerarquía por la cabeza: primero con el Kily González al mando del equipo y después con Carlos Tevez. Un empate (que mereció ser triunfo), en Arroyito y una victoria en el Monumental, los dos últimos enfrentamientos entre Central y River donde el canalla no dejó que le tuerzan el brazo. En ambos con soberbias actuaciones de sus centrodelanteros, porque primero fue Marco Ruben quien marcó por duplicado y después repitió Alejo Veliz, que casualmente este domingo será la principal carta goleadora del equipo de Miguel Angel Russo. Igual, está también el dato de que el último triunfo de Central sobre River en el Gigante data de 2009. Todo eso sin olvidar los varios objetivos que el canalla querrá concretar en esta despedida de sus hinchas de Arroyito, como el asegurarse un lugar en la zona de clasificación a copas, sin dudas el más importante.
Por más bueno que haya sido el pasado reciente no hay nada que garantice un buen pasar en el presente, pero Central cuenta con ese plus de que los dos últimos partidos frente a River fueron con un nivel tal que le permitieron neutralizar casi por completo el poderío millonario. Hoy en la función habrá muchísimos actores distintos, pero algunos que se repiten.
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Veliz se estiró al máximo para conectar el centro de Lautaro Blanco. Fue el segundo gol de Central ante el millonario.
Leonardo Vincenti / La Capital
En esa mirada retrospectiva, cómo olvidar de esa victoria ajustada pero justa que metió el Central de Tevez en el mismísimo Monumental, en la despedida de Marcelo Gallardo. Es que en ese grupo de muchos chicos del club había uno que hoy también formará parte de la última función del canalla en el Gigante: Alejo Veliz.
Con los 19 años que tiene hoy, el pibe de Bernardo de Irigoyen fue quien puso la tapa en ese día especial para River por la partida del Muñeco. En el primer tiempo fue a buscar con convencimiento un rebote que dio Armani tras un remate de afuera del área de Gino Infantino y sólo tuvo que empujarla. En el segundo, se estiró lo más que pudo para conectar el centro rasante de Lautaro Blanco. El autor de los dos tantos canallas en ese último cruce entre Central y River estará este domingo en cancha.
Quedó un poquito más atrás en el tiempo, pero bien vale la pena recordar aquel partido electrizante en el que Central lo ganaba por dos goles y River se lo empató. Ese día el Gigante vivió, más allá de la bronca por el empate final, un día particular, porque fue el partido en el que Marco Ruben, con sus dos gritos, se convirtió en el máximo goleador de la historia canalla en el profesionalismo.
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Marco Ruben anotó dos en el último Central-River en el Gigante, el primero de taco, tras pase de Vecchio.
Celina Mutti Lovera / La Capital
No es que Central se acostumbró a ganarle a River, nada de eso. Sí que en los últimos cruces contó con la compañía de un aura superior, con un halo ganador o, de mínima, con un espíritu muchísimo más batallador que tantas otras veces. Y encima, que el flamante campeón llegue alicaído por la eliminación en Copa Argentina y con una rotación importante de sus jugadores, se presenta como el mejor escenario.
Pero más allá de la historia reciente, Central tiene un presente al que terminar de darle forma, con unos cuantos desafíos importantes a la vista. Desde lo futbolístico, el más trascendente será asegurarse un puesto entre los clasificados a copas internacionales en el final de este semestre. Si empata lo logrará ya mismo, ya que ni Belgrano ni Newell’s o Barracas Central pueden superarlo.
Batalló tanto durante todo el torneo este Central de Russo para mantenerse en el selecto grupo que no querrá que en estas últimas fechas esa chance se le escabulla entre los dedos. Tiene todavía el partido del próximo viernes en Córdoba ante Belgrano, pero Russo y sus muchachos querrán finiquitar todo hoy.
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Gol y locura. Ruben convirtió de cabeza y con ese tanto se convirtió en el máximo artillero de la historia canalla.
Y después hay un elemento sentimental y si se quiere hasta fortalecido por el ego, pero estrechamente relacionado con lo deportivo. No será lo mismo para Central cerrar su participación en condición de local entregando el invicto que despidiéndose de sus hinchas hasta el próximo semestre sin haberles hecho vivir en persona la frustración de una derrota. Por allí también pasa un poco la cosa.
Y para continuar con esa aura triunfal ante River, para terminar en zona de copas, para no resignar el invicto de local y cualquier otra cosa más, no debe haber mejor motivación que demostrar y refrendar en las narices del campeón. Igual, las cosas por su nombre: si ese campeón viene diezmado, mejor el panorama.