No hay caso con este Central de visitante, que sigue sin ganar. Igual, para el andar que mostró a lo largo del año, volverse a Rosario con al menos un punto en el bolsillo no es poco, pero lo que el canalla debía encontrar en cancha de la gloria era respaldo a la unidad que viene de sumar en el Gigante (ante Vélez) y no lo logró. Por todo eso el 0 a 0 en Alta Córdoba terminó siendo un buen resultado para el equipo de Russo, que hizo poquito y nada para ganar y algo más pronunciado para perderlo, porque si Instituto hubiese acertado en esas dos pelotas que metió en los palos, otra hubiese sido la historia. Lo concreto es que no pudo arrimarse en la pelea en la Copa de la Liga y se mantuvo hasta ahí en la lucha para llegar a la Libertadores.
Las intenciones de Central en el inicio duraron un parpadeo, porque después de esos dos primeros minutos en los que intentó al menos arrimarse al arco de la gloria entró en un momento de desconcierto absoluto, sin que Instituto lo atropellara, pero sí cometiendo demasiado errores, con Broun sacando flojo desde el arco, sin poder retener la pelota en los pies y perdiéndola rápidamente.
Lo único bueno para el canalla en medio de esa liviandad futbolística fue que a Instituto jamás se le encendió una luz para preocuparlo, imposibilitado posiblemente porque esa falta de ritmo de juego, con tantos cortes (la gloria debió cambiar dos futbolistas en los primeros 20’). Recién sobre los 22’ Acevedo metió un zurdazo débil desde afuera del área, a las manos de Broun.
¿Y Central? Fácil de explicar. Llegando a los 30’, y con la pelota lejos de su arco, el arquero Roffo se puso a hacer movimientos para mantenerse en temperatura del partido, por la sencilla razón de que el canalla ni siquiera se le había aproximado. O’Connor no podía salir prolijo, Malcorra no armaba, Lovera insinuaba pero no pesaba, Campaz no tenía desequilibrio y Cervera allá arriba, corriendo a todos sin pesar..
Recién sobre los 36’ Campaz la puso en cortada para Malcorra, el 10 llegó al fondo y lanzó un centro bajo `para Lovera, bien interceptado por un defensor. Y eso fue de Central en un primer tiempo que entre los cortes constantes y la escasez de ideas recibieran alegremente el descanso.
Con el ingreso de Dupuy en el reinicio Russo algo más de peso en la ofensiva, pero fue en un equipo que jugó prácticamente al ritmo del primero, sin la capacidad de protagonizar alguna mínima asociación que lo pusiera cerca de la gloria. Pero incluso en medio de esa mínima reacción que mostró el equipo hizo los méritos como para perderlo, por esa s dos situaciones muy claras que tuvo instituto.
Al minuto del complemento Lovera, el más claro con la pelota, se sacó un par de rivales de encima y la puso por derecha para Martínez. El Gitano metió un centro fuerte que la sacaron casi para la línea. Y ahí se terminó lo del canalla, que se dedicó más a trabajar el partido que a buscarlo con decisión. Tuvo la suerte de que Instituto falló en las dos que tuvo, que fueron las más claras del partido.
En la última jugada de Mallo, el uruguayo salió lejos a cortar y por ese sector se le coló Adrián Martínez, quien remató de zurda y la estrelló en el palo izquierdo y algunos minutos después Gregorio Rodríguez se encontró con el balón enfrente en medio de un barullo tras un córner y su remate se estrelló en el travesaño.
A esa altura Central ya había movido varias piezas y los que entraron nunca pudieron darle un salto de calidad al equipo. Lovera fue el más atrevido, y el que más intentó, como en ese remate desde un ángulo muy cerrado que se fue apenas alta y ancha.
Central fue eso en Córdoba, un puñado de buenas voluntades, pero un equipo que jamás pudo tirar paredes con el juego y, de esa forma, no arrimarse nunca a la victoria. Así, y porque estuvo más cerca de perderlo que de ganarlo, el punto sumó.
¡LA GLORIA Y EL CANALLA NO SE SACARON DIFERENCIAS EN CÓRDOBA! | Instituto 0-0 R. Central | RESUMEN