De la posibilidad de quedar como único a esto, a sufrir un golpazo tremendo desde el resultado. De empezar ganando a esto, de que el partido se le vaya de las manos prácticamente en un abrir y cerrar de ojos. De un partido que, aun con altibajos, parecía más o menos controlado a esto, del desconcierto total cuando el trámite se le puso de nalgas. Claro, hubo incidencias que le jugaron en contra, como la expulsión de Ortiz a los 11’ minutos del complemento, pero lo cierto es que aquello más o menos sobrio que había hecho en el primer tiempo a Central se le vino todo abajo como un castillo de naipes. No sólo no hubo triunfo de visitante, ni tampoco punta, sino que el resultado final fue implacable, de esos que duelen.
A la aceleración que Sarmiento le puso al partido en el arranque, Central le metió un freno inmediato, porque a los 5 minutos Veliz quedó mano a mano (pase filtrado de Infantino), pero remató al cuerpo. El mérito del canalla estuvo en no dormirse en los lamentos. Es que segundos después la estocada fue letal. Lateral rápido al área, Infantino penetró y clavó un zurdazo contra el palo izquierdo de Meza. Un arranque a pedir de Central, que tuvo todo para hacer que el partido se juegue de una determinada forma, pero le faltó algo de aplomo.
Porque todo se transformó en un ida y vuelta constante, con Central sufriendo bastante cuando lo atacaban por izquierda, antes y después del corte de luz. Mónaco y Gondou complicaban a Quintana por ese sector. Igual, salvo un par de remates desde afuera bien controlados por Broun) el peligro no fue total. Sí metió temor el cabezazo que erró solo Toledo en el segundo palo, cuando se coló a espaldas de Martínez.
Ahí Central ya había perdido las riendas del juego, porque Montoya aparecía y se iba de partido, lo mismo que Malcorra y había poquito también de Campaz, quien metió un zurdazo que lamió el ángulo. Algo similar ocurrió con otro remate de Veliz, pero Meza la sacó al córner.
En juego era más constante Sarmiento, en llegadas más profundo Central, sin embargo en la última del primer tiempo Quiroga metió una chilena en el palo y al toque Méndez cabeceó solo, pero la tiró por arriba.
Y en medio de lo que era tranquilidad, el descontrol, que inició con la expulsión de Ortiz a los 11’ (doble amarilla). Otro partido, con un Sarmiento que se fue con todo. Llegó el tapadón de Broun a Gondou y un minuto después el penal en el que Broun volvió a hacerse gigante (le tapó el remate de Toledo). Era un golpe psicológico para Sarmiento, que pudo ser letal si Malcorra convertía en la siguiente (Meza la sacó al córner).
Pero el aluvión que se vino fue demasiado para Central, porque en esa pelota que Broun disputó con Toledo llegó el empate y para un Central que ya no hacía pie el gol de Licha López (rebotó en Quintana) fue implacable. De todo a nada.
Abajo en el marcador, en inferioridad numérica y desorientado por el nuevo escenario el canalla se expuso a todo, primero al bombazo de Melano para el 3 a 1 y trascartón a la aparición en soledad de Licha López para el cuarto.
Ni siquiera el ingreso de Toledo (minutos después de la roja a Ortiz) logró el equipo se equilibrara, pero eso fue apenas un detalle más en medio del desconcierto en el que entró Central, sobre todo después de aquella jugada con polémica en la que Toledo chocó con Broun (al final del partido Russo se la reclamó al árbitro Echenique). Y así la imagen del final fue de una elocuencia tal que dejó poco y nada para las dudas.
Para la punta había que ganar y Central arrancó con el pie derecho, pero en un abrir y cerrar de ojos se le nubló la vista, el coraje le fue esquivo y la inconsistencia lo maniató de tal forma que se llevó una mala nota.
¡DOBLETE DEL LICHA LÓPEZ PARA SELLAR LA REMONTADA DEL VERDE! | Sarmiento 4-1 R. Central | RESUMEN