Central

Central sale al mercado porque la cantera del club no da frutos

El equipo de Arroyito busca afuera del club los jugadores que no forma las divisiones inferiores.

Jueves 09 de Enero de 2020

Hace tiempo dejó de ser ese semillero que nutría a casi todo el mercado interno y le quedaba resto para hacerlo a nivel nacional. Tiene materia prima, pero no de la calidad y cantidad que siempre se jactó. Central ya no es un club formador. Se erigió en una institución compradora por varios motivos.

El centro de alto rendimiento que se fomentó en su momento desde las marquesinas de Arroyito terminó siendo una utopía. Al menos así lo indican los últimos mercados de pases. Caso contrario no se explica con sólidos argumentos que la dirigencia siga buscando desde hace un lustro prácticamente laterales, zagueros centrales, volantes y delanteros.

Eso marca que continúa en progreso una falencia importante en materia política de divisiones juveniles. La cantera auriazul ya no da frutos ricos en proteína futbolística y el primer equipo lo padece, ni hablar de la tesorería de la casa.

   En Central siguen abocados de lleno a sumar a contrarreloj un marcador de punta derecho en lo posible, un zaguero central y un mediocampista, si es ofensivo mejor. Al menos para que el entrenador Diego Cocca pueda tener a los once apellidos que pretende para empezar a trabajar con énfasis en la puesta a punto, ya que si la Superliga arrancaría hoy en día debería improvisar en el lateral derecho, en el corazón de la zaga y en la zona de volantes porque sigue sin tener los reemplazantes de Nahuel Molina, Miguel Barbieri y Leonardo Gil, respectivamente.

   Nombres en carpeta con chances de incorporar hay (ver aparte). Incluso eso está enmarcado dentro del contexto razonable de toda necesidad y urgencia que tiene un plantel. Los directivos siguen alineados en pos de conseguir los refuerzos que tanto clama el técnico a la brevedad. También hay que mencionar que Raúl Gordillo está intentando dar una mano desde su puesto de secretario deportivo.

   No obstante, hay otro foco que ilumina ciertas carencias y deja al desnudo determinados proyectos que naufragaron. Central dejó de crecer de raíz. La cantera ya no brinda frutos como en otras épocas. Pareciera que le agarró una peste porque no surgen nuevas esperanzas a corto plazo. El canalla, incluso, se caracterizó en los últimos años por ser un club comprador.

   En la actualidad sigue buscando un lateral porque las inferiores no proveen al primer equipo. Desde la aparición de Víctor Salazar y venta a mediados de 2017 que el club no puede promover a un pibe, más allá de que Loncho Ferrari ocupó esa plaza. Luego lo hizo poco y nada Nahuel Gómez. Fue así que salieron a contratar a Gonzalo Bettini primero y a Nahuel Molina después. Ahora estarían tras los pasos de Marcelo Weigandt, quien con 19 años podría llegar porque Boca no lo tiene en carpeta debido a las variantes que tiene en ese puesto.

   La zaga central también necesita ser reforzada con gente de “afuera”. Los últimos mercados llegaron varios jugadores ante la escasez interna. Por ahora están Diego Novaretti, Facundo Almada, quien no es prioridad para jugar hoy en día, y Matías Caruzzo, que de un momento a otro se irá del club. Cocca espera un sucesor de Miguel Barbieri porque declaró que lo quiere para que sea titular. Hasta el cierre de esta edición no había novedades en este tema. Quizá hoy haya alguna.

   Por más que Emanuel Brítez sea el “dueño” del lateral izquierdo, lo cierto es que terminó jugando ahí por fuerza mayor. La prueba le salió bien al entrenador, quien al no tener materia prima tuvo que recurrir a la improvisación en medio del torneo y la pegó.

   El tema de los volantes externos. Central juega por las bandas con “extranjeros” porque abajo no hay lo que necesita Cocca. Lo mismo sucede en la delantera. Por más que se haya producido la vuelta de Marco Ruben, lo concreto que tras la venta de Maxi Lovera no le quedó material a mano para abastecer a la primera.

   Estas falencias son claros indicadores que los auriazules están fallando en la formación y en el desarrollo de juveniles. Pasaron varios coordinadores con más pena que gloria. Desde hace un tiempo hay además una gerencia deportiva que trabaja en silencio en la ciudad deportiva, pero es un correlato de la sequía que tiene el club a la hora de regar al plantel superior.

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