Ovación

Central hizo un papelón ante Arsenal que exige refundar el fútbol

Central tocó fondo con una paupérrima presentación ante el descendido Arsenal. Chamot, en su debut, no pudo encarrilar al equipo. La dirigencia debe relanzar el proyecto deportivo, más allá de la ilusión de lograr la clasificación ante San Pablo

Domingo 06 de Mayo de 2018

Jugar contra un equipo descendido y comerse cuatro goles no puede tener otro calificativo que "papelón". No hay ninguna duda que Central ayer tocó fondo en el nivel futbolístico y anímico del plantel. No hay otra definición para semejante resultado negativo. Pero tal vez lo peor de todo es que la goleada que ayer armó Arsenal ante un canalla totalmente apático estuvo justificada por lo que pasó a lo largo de los 90 minutos, entre un equipo que fue al frente, como el local, y otro al que le quemaba la pelota en los pies y que ni siquiera fue ordenado en la marca, como el auriazul. Fue un score que pone en evidencia, de la peor manera, la crisis futbolística ya indisimulable que atraviesa la entidad de Arroyito. El estreno del interinato de Chamot fue decepcionante y ahora en la coyuntura queda ir el miércoles por el milagro a Brasil para lograr la clasificación en la Sudamericana ante San Pablo. Pero, por sobre todas las cosas, Central necesita reorganizar seriamente su fútbol, con una dirigencia que debe realizar una severa autocrítica y que ahora no puede fallar ni en la elección del técnico definitivo ni en los refuerzos para encarar lo que viene luego del receso. El paso errante por Sarandí no tuvo piedad para reflejar la cruda realidad.

Está culminando un semestre traumático que ya hizo trizas la gestión de Leo Fernández y que ayer en el primer paso del interinato de José Antonio Chamot ahondó los males. Es que en Sarandí no se advirtió ningún revulsivo para salir del pozo. Incluso los jugadores, ni experimentados ni juveniles, lograron al menos armar un trámite parejo ante colegas que perdieron la categoría y sólo juegan por el honor.

   Fue tan pobre lo de Central que hasta Arsenal justificó el resultado. El primer gol del local, en un desafortunado rebote en el Loncho Ferrari, fue el principio del fin. Allí el canalla se desmoronó de inmediato y la roja a Mauricio Martínez, por un patadón imprudente sobre Antilef, fue el preludio de la catarata de goles de los del Viaducto.

   Central no tuvo ninguna respuesta en la adversidad. El flojo nivel de Fernando Zampedri, un delantero hasta hace poco temible y molesto para cualquier defensa, refleja la malaria canalla. Porque el atacante atraviesa un presente errático, sin confianza y, lo más importante, contrariado con el gol, como quedó claro cuando el juego todavía estaba 0 a 0 y corrió sin marcas rumbo al arco con la pelota dominada y no se animó a definir. Fue una foto de la crisis general.

   Claro que Chamot apenas tuvo un par de prácticas con los jugadores y no se puede hacer una crítica encarnizada del planteo táctico, pero lo alarmante es la endeblez anímica y futbolística con la que Central afrontó un cotejo al que increíblemente le sobraron 45 minutos.

   Sin lugar a dudas ayer Central sufrió un mazazo a la línea de flotación futbolística. Y nadie en el mundo auriazul debe ponerse colorado, enojarse ni hacerse el distraído. El miércoles se viene la visita a San Pablo por la Copa Sudamericana y claro que está la chance de la clasificación. En el fútbol todo es posible.

   Pero, más allá del desenlace en suelo brasileño, la realidad es que Central necesita reinventar urgente su ya devastado proyecto futbolístico y a ese partido deben jugarlo especialmente los dirigentes. Siempre hay soluciones. Sea el Patón Bauza, o el DT que se elija, se impone una renovación del plantel para que el canalla vuelva a ser un equipo protagonista, serio y confiable. Hoy esos atributos se perdieron.

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