Con el empate consumado y la cancha de Lanús ya prácticamente vacía, el micro de Central era uno de los pocos vehículos que quedaban en La Fortaleza. En ese estacionamiento y con todos los futbolistas arriba había uno que todavía no había subido: Marco Ruben. El 9 de oro que hoy tiene Central dilataba la subida al micro porque el requerimiento periodísticos y el pedido de fotos era incesante. Pero no fue eso lo que llamó tanto la atención, sino las veces que el Kily González lo miró a la cara, lo abrazó y lo besó. Era la imagen propia de un padre que estaba despidiendo a su hijo que se iba a vivir a otro país. Puede parecer que lo que se cuenta es en sentido figurado, pero no. El técnico de Central hizo eso en no menos de cuatro o cinco ocasiones, con Marco intentando zafar del asedio para abordar el micro (el Kily no se subiría porque viajaba en auto, junto a un familiar). La escena tiene una razón de ser. Porque el Kily no sólo siempre pensó que lo mejor que le podía pasar a su ciclo era contar con Ruben en el equipo, sino que entiende perfectamente que esta remontada en las últimas fechas se debe, en gran parte, a esa ráfaga de goles de quien hoy es niño mimado en Central.
Los siete goles en tres partidos le sirvieron a Ruben para transformarse en el goleador absoluto en la historia del profesionalismo en Central, pero especialmente fueron productivos para el equipo. El triplete en cancha de Colón fueron esenciales para sumar de a tres, el doblete contra River para sumar ante el flamante campeón y los dos de la noche del sábado para empatar un partido que parecía perdido.
Detrás de Marco hay una estructura que por supuesto genera, que lo contiene y lo abastece, pero no existe ni la más mínima duda de que Ruben está en su momento de esplendor desde que decidió volver a jugar.
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Ruben y otra sutileza, tras la gran asistencia de Vecchio.
Marcelo Bustamante / La Capital
Hoy, mientras Ruben esté en cancha Central siempre parecerá que está cerca de convertir un gol. Fue la sensación que quedó en estos últimos partidos, en los que el Kily logró el aire suficiente para oxigenar su ciclo, pero también para poner su continuidad en un contexto de mayor credibilidad y, fundamentalmente, para que su equipo se mantuviera con vida en la pelea por la clasificación a la Copa Sudamericana.
Al frente de toda esa estructura, este Ruben demoledor es el que marca la gran diferencia. Porque hay otros futbolistas que también aportan un toque de distinción, como el caso de Emiliano Vecchio, pero el 9 se transformó en el gran hacedor de este final de campeonato a puro gol.
El Kily jamás le esquivó al bulto cada vez cada vez que se le consultó por Marco Ruben. Una vez bromeó con que prefería que rompiera el récord el año que viene, después aseguró que “siempre” lo quiere tener. Esos abrazos y besos, esa devoción elocuente de parte del entrenador tienen que ver con el momento del 9, que hoy es el as de espadas, con el que no será poco contar en el encuentro del cierre del campeonato, contra Huracán.
En ningún lugar está escrito que Ruben va a hacer de a dos o tres golpes por partido, pero el momento que atraviesa el delantero es para aprovechar al máximo. Y que llegue en una racha como esta al último partido no es poco, amén de que esa clasificación ya no depende pura y exclusivamente de Central.
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El Kily valoró la reacción que tuvo su equipo.
Marcelo Bustamante / La Capital
Pero claro, Marco necesitará también de un equipo en el que las ambiciones de protagonismo que siempre expone, contemplen un equilibrio mayor al mostrado en cancha de Lanús. Porque puede alcanzarle con el talento que aporta Emiliano Vecchio, sin dudas otras de las piezas calve en esta racha de buenos resultados, pero siempre le será conveniente no tirar demasiado de la cuerda. Será fundamental para el Kily poder contar nuevamente con Emmanuel Ojeda y ni hablar si tiene a disposición a Gastón Avila y Lucas Gamba, dos titulares indiscutidos para el DT.
Son varios los ítems en los que Central debe mantener su nivel y otros tantos en los que está obligado a mejorar. Por lo pronto, el arribo a la última fecha será con un Marco Ruben en racha, encendido, al que el hincha de Central no se cansa de venerar. Ni más ni menos que hizo el Kily en la puerta del micro en cancha de Lanús.
Al trabajo con Gamba y Avila en la mira
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Avila y Gamba no estuvieron el sábado ante Lanús.
Tras la jornada libre de domingo el plantel de Central retomará este lunes lo entrenamientos de cara al partido frente a Huracán, en el que el canalla se jugará la clasificación a la Copa Sudamericana. Y para el Kily González será fundamental recuperar algunos de los jugadores que no pudieron estar frente a Lanús. Por eso el foco estará puesto en la evolución que muestren Gastón Avila y Lucas Gamba, ambos con molestias musculares. Los estudios que les realzaron no detectaron lesión (eso fue lo que se informó de parte del club), pero igualmente el cuerpo técnico decidió dejarlos al margen. Si llegan en condiciones el DT seguramente los incluirá en el equipo titular. El que sí está para volver es Emmanuel Ojeda, quien ya cumplió la fecha de suspensión por la expulsión que sufrió frente a River.