Para Rosario Central fue un punto final y a la vez un punto de partida lo que sucedió en la tarde-noche del miércoles en Mendoza. Es que le bajó el telón al primer semestre del año, en el que estuvo por debajo de las expectativas, y de la misma forma se paró de cara al futuro, en el que deberá afrontar desafíos de mucho riesgo ni bien se reanude la competencia. Para el canalla es un punto de inflexión en esto de analizar con detenimiento qué cosas no salieron de acuerdo a lo previsto y qué detalles pueden oficiar como plataforma para el crecimiento. Lo cierto es que después de los 11 días de vacaciones otorgados por el cuerpo técnico se vendrá una preparación relámpago para volver al ruedo con todas las luces encendidas.
Por supuesto que hay un análisis fino que se puede hacer sobre lo que fue el semestre de Central, con una pila de datos, números y consideraciones al respecto, pero no es el caso ahora. Russo más que nadie sabe qué es lo que se hizo bien y qué cosas salieron mal y es lo que evaluará en estos días de descanso.
Y estos 90 minutos que jugó en el Malvinas Argentinas, que fueron los últimos del semestre, servirán también para meter en la bolsa a la hora del análisis. En medio de la evidente decepción por el empate ante Godoy Cruz (todos en Central se fueron convencidos de que merecieron tres puntos), quedó la sensación de que algunos datos positivos existieron.
Desde estas páginas se hizo una rápida referencia a que lo mejor que se había llevado Central desde Mendoza era el nivel de Jaminton Campaz, quien se pareció al jugador del año pasado. ¿Y por qué es importante que el colombiano se reencuentre con su mejor versión? Por la sencilla razón de que es el futbolista más desequilibrante que tiene el plantel y porque le servirá a él y al equipo congeniar futbolísticamente con los nueve lo más rápido posible. En el cuerpo técnico esperaban que Campaz tuviera un partido de estas características y ponderan su actuación, pero advierten que jugó con espacios que en muchísimos partidos anteriores no había tenido.
El hecho de que se haga referencia básicamente al nivel de Campaz obedece a que fue uno de los grandes temas a lo largo del semestre, sobre el que todos intentaron encontrar una explicación lógica del bajón pronunciado que tuvo el tumaqueño, que fue en consonancia con el declive futbolístico del resto del equipo.
Pero ¿por qué se realza esta buena señal? Porque el contexto desde hace un par de semanas es distinto. Para los inconvenientes que tuvo Central a lo largo del periodo con los delanteros (lesión de Abel Hernández incluida), tener mayor cantidad de opciones y de mejor calidad no es poca cosa.
Y en esa disputa que habrá por “el” o “los” puestos en ofensiva entre Enzo Copetti, Marco Ruben, Agustín Módica, Tobías Cervera y Luca Martínez Dupuy, lo mejor que le puede pasar al canalla es que Campaz encuentre regularidad en el juego. No todas las terminó con la justeza que la jugada ameritaba, pero todas las pelotas que cayeron dentro del área del Tomba con cierto riesgo fueron obra del colombiano.
En este escenario de mayor cantidad de opciones es bueno que cada uno aporte su granito de arena. Marco Ruben ya lo había hecho en el partido ante Lanús y esta vez fue el turno de Copetti. No es poco que ya en el segundo partido se haya podido sacar la presión de anotar su primer gol.
En el análisis que seguro ya empezó a hacer Russo habrá también datos negativos, que se dieron a lo largo de estos seis meses y que de alguna manera se vieron reflejados en estos 90 minutos en Mendoza. Cedió la iniciativa y el protagonismo cuando más los necesitaba; no supo defenderse con la pelota (cuando la tenía en los pies) en los últimos segundos del primer tiempo y cometió algunos errores no forzados en el complemento que le pudieron costar carísimo. Algunos de tantos otros.
Pero pasó Godoy Cruz y en Central llegó el tiempo de parar la pelota, relajar la mente y volver con todo porque el reinicio será nada menos que con el partido de ida ante Inter de Porto Alegre, por los play-offs para acceder a los octavos de final de la Copa Sudamericana (hay posibilidad de que algunos días antes se juegue el partido por Copa Argentina, frente a Barracas Central, pero no está confirmado).
Hay mucho más para corregir que para mantener, de otra forma no se entiende que el equipo haya perdido más de lo que ganó y el receso le vendrá bien a este plantel que producto de algunos pequeños pasos hacia adelante tuvo todo para bajarle la persiana a este momento con triunfo, pero que por otras cosas que no supo corregir se tuvo que conformar con el punto. En Arroyito es tiempo para barajar y dar de nuevo pensando en el nuevo semestre.