Central

Carrizo y Camacho están descarrilados

Central tiene falencias en las bandas por el medio. Camacho y Carrizo vienen torcidos, pero también es cierto que con Bauza cruzaron de sector en relación con otros DT. ¿Casualidad o causalidad?

Martes 04 de Septiembre de 2018

Por más que Edgardo Bauza tenga la idea clara de cómo debe pararse Central, hay algunos factores que están alterando el producto interno. El estilo se muestra en alta definición. Prevalece por ley natural el orden y la mesura. Luego sí viene el posible zarpazo en los metros finales de la línea enemiga. Hasta el momento la receta viene ofreciendo platos dulces, pese a que en Avellaneda el sabor fue amargo. Cae de maduro que el Patón no va a modificar las formas. Sea en los triunfos como en las derrotas. Pero el equipo luce opaco en la zona de los volantes. Hasta el momento ni Federico Carrizo ni Washington Camacho están interpretando la partitura táctica que le entrega a diario el director de orquesta canalla. O simplemente vienen fallando porque técnicamente están descarrilados. Resulta además algo llamativo que Pachi haya mermado el nivel desde que ocupa el sector derecho. Lo mismo sucede con el uruguayo, que ahora se desempeña a los ponchazos por la banda izquierda. ¿Será una cuestión temporaria de la casualidad? ¿O quizá sea fruto de la causalidad?

El prototipo está hecho más para transitar por los caminos de la paciencia que para circular por los carriles rápidos de la desesperación e intensidad. La realidad así lo certifica. Y con resultados casi contundentes, ya que sólo no pasó una prueba de las cinco que rindió (cuatro por Superliga y una por Copa Argentina).

Aunque lo que más encandila en esta versión canalla es la falta de sincronización y sorpresa que evidencia la zona de los volantes. El Colorado Gil se está readaptando al nuevo rol de mediocampista tapón con sacrifico. Viene cumpliendo por su estupenda pegada a la hora de las asistencias cuando lanza un tiro libre o un córner.

Néstor Ortigoza es el jugador fetiche del Patón por escándalo. El único, quizá, que siempre tendrá un puesto asegurado en la foto principal porque para el entrenador es quien mejor interpreta sus ideales futboleros. "Hace todo bien", repite el DT cuando debe graficar al 10 canalla. El Gordo además conoce al pelo a Bauza, por lo que no necesita traductor cuando recibe una orden.

Sin embargo, el problema sin solución vienen siendo Federico Carrizo y Washington Camacho. En realidad son quienes más expuestos están quedando en este nuevo formato auriazul. Hasta la fecha apenas pudieron brindar esporádicos destellos. Pachi está acomodado por la banda derecha.

Se percibe a simple vista que la posición no le sienta para nada bien. Ya no se trata de una posible lectura errónea de índole táctica. Es como que juega con el pie cambiado. Incluso su currículum marca que casi nunca pudo desequilibrar por ese sector desde que incursionó en el profesionalismo. Cada vez que marcó la diferencia lo hizo ocupando el callejón izquierdo. Y en Central o Boca pueden certificarlo.

Por ahora sigue en cancha porque Bauza es de respetar a rajatabla a los jugadores cuando cumplen al pie de la letra con las coordenadas indicadas. A la vez, no es llamativo que cuando se cruza de vereda levanta el amperímetro personal y le inyecta algo de creatividad al equipo. Por algo será. Mientras tanto, deberá seguir poniéndole el lomo a la cuestión hasta que pueda explotar en esa zona, si es que antes no funde biela.

A la vez, Washington Camacho tampoco hace base en el paralelo izquierdo. Tal vez porque deba reacostumbrarse a una posición que hace rato no desempeña. El volante uruguayo no aporta mucho desde el sector destinado por el técnico canalla, más allá del gol que le hizo en el Gigante a San Martín de Tucumán.

Lo curioso es que el ex Racing, cuando alterna posición con Carrizo es como que amaga con hacerse notar. Pero su función tiene tiempo limitado debido a que su rol está en otro sector. El jugador charrúa también evidencia que le cuesta adaptarse a la misión encomendada por el Patón.

Y así le viene yendo: mal. Porque aporta poco en función colectiva. Puede correr, meter o dar una mano a la hora de defender. Sin embargo, no hace lo que realmente tiene en sus fibras, atacar y ser un buen lanzador. Incluso ya ni prueba con pegarle desde afuera del área, que en su momento era casi un arma letal. Pareciera que también perdió la confianza en ese punto específico.

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