Héctor Bidoglio está feliz en su incursión en el fútbol peruano. "Estoy en el club Universidad San Martín de Porres, en Perú. Es un club de primera división, que tiene unas instalaciones espectaculares para entrenar, con un predio para concentrar muy cómodo. Está en Lima. Es un club bárbaro, que respeta el proceso de formación de jugadores, y tengo un plantel muy joven. Acá arranqué en diciembre. Y antes de venir estuve de septiembre a diciembre dirigiendo la selección Sub 23 de Bolivia y como ayudante de César Farías en la mayor de ese país. Ahora en Perú estoy trabajando tranquilo y nos está yendo muy bien. Para nada está la presión de Argentina. Pero soy sincero y tengo que decir que extraño toda esa adrenalina del fútbol argentino”, le confió el DT a Ovación.
Por lo general los técnicos en el fútbol argentino no la pasan bien con la presión y las urgencias permanentes. ¿Pero vos decís que a la distancia esto se extraña?
Es así. Como uno es de Argentina nació con ello y se acostumbra. Entonces es una situación que uno convive en el día a día, pero cuando estás en otro lado te das cuenta que la extrañás, que es linda. Porque esta presión te exige trabajar y actualizarte cada vez mejor. Y también convencer cada vez más a los jugadores.
¿Cómo sobrellevas la cuarentena en Perú?
Llevamos 26 días de cuarentena. También se suspendió el fútbol, por supuesto. Es muy estricto el aislamiento y a la curva de contagio aún no la pudieron aplacar. Ahora estiraron la cuarentena hasta el 26 de abril. La semana pasada por ejemplo dispusieron que lunes, miércoles y viernes podían salir los hombres, y martes, jueves y sábados las mujeres. Y desde las cuatro de la tarde en adelante hay toque de queda. Lo único que funciona son bancos, farmacias y supermercados, nada más.
¿Se hace más complicado vivir la cuarentena fuera de tu país?
Yo estoy con mi esposa, mi hija y mi sobrina. Ellas vinieron antes de que se declarara la cuarentena porque como iba a estar el parate por las eliminatorias íbamos a pasar unos días juntos, pero se hizo una vista más larga (risas). Ahora estamos esperando que pase toda esta situación, que me sirvió porque estoy acompañado.
¿Y cómo trabajan con los jugadores?
Nosotros todas las mañanas estamos en contacto con los jugadores. Entrenamos mediante una aplicación y repasamos comportamientos tácticos y además trabajamos en lo físico. Encontramos muy buena respuesta del plantel. Por suerte ninguno de los jugadores manifestó contagios. Tenemos dos argentinos jugando, Marcelo Olivera y Gaspar Gentile, que hizo las inferiores en Newell’s. Y además tenemos un africano de Costa de Marfil, Karamoko, que es una apuesta del club. Es un chico que aprendió muy rápido el español y le hablo en inglés. Y algunas palabras básicas las hablamos en árabe, porque yo estuve en Al Arabi Sport Club en Qatar, en Doha, en mi época de jugador y aprendí algunos términos.