"Pobre tipo. Estaba haciendo la fila para votar. Me acerqué y con la excusa de ir adelantando el trámite me llevé una media docena de libretas de enrolamiento, los documentos de entonces. Eramos tres punteros al servicio del hombre fuerte del Saladillo que nos había contratado. La consigna era ganar o ganar. Volví con las libretas firmadas por las autoridades de mesa. Saludaron y se fueron. Menos este ciudadano que le cuento. Yo no voté, me dijo. Sí, le respondí, usted ya votó amigo. Vaya tranquilo. Pero no voté. Me sellaron el documento pero no voté, insistió. Me pareció algo cargoso y para evitar tumultos me le puse al lado. Levantó el tono y me irritó. Saqué el "lechucero" dándole un toquecito en medio de la cabeza. De inmediato un hilito de sangre le corrió por la frente. Se tocó y empezó a balbucear. Sentí pena y le di mi pañuelo. Quiso arrancar de nuevo y le recordé que no era tan cabeza dura como él pensaba. Así le puse fin a la discusión que no fue. Un policía me preguntó si estaba todo bien. Controlado, le respondí. Y el retobado se fue sin devolverme el pañuelo. Algunos tardan en reconocer cómo son las cosas. En fin". Así, como quien oye llover, se despachó Cara de Hacha. Su edad era indefinida pero estaba entero. En el grupo de póker algunos rieron y actualizaron el tema aunque esta vez enfocado en la tecnología. Se recordó una noticia de la agencia oficial Télam de marzo pasado sobre fallas en el voto electrónico como el que pretende imponer el gobierno y que permiten manipular el control del sufragio. El sistema lo desarrolló el servicio postal nacional suizo para ser aplicado en ese país. La firma que debería encargarse en la Argentina para los comicios también fue contratada por el Correo. La misma, Smartmatic, tuvo serios problemas por fallas en Italia, Bélgica, Venezuela, El Salvador y Filipinas. La información que irá de las escuelas donde se votará estará encriptada, sistema que se probó puede ser manipulado sin que las autoridades lo detecten. Como el dudoso proceso no cierra se hicieron simulacros que sembraron más dudas que certezas. Resta ahora saber si finalmente se convalidará un método riesgoso que, por decirlo de algún modo, puede fallar. Igual que ayer, sólo que más sutil. Y el cuarto cada día está más oscuro.



























