Carnavalesca I. Elisa Fernández es una guapa criolla que vive en la avenida Wheelwright 2125.
Antenoche a las 10 salió a la puerta de su casa para tomar el fresco y distraerse, pero en esas
circunstancias pasó Segundo Celis, quien aprovechando las carnestolendas le arrojó un puñado de
papeles picados. Más valiera que no lo hubiera hecho. Elisa se puso ebria de furia. Penetró a su
habitación, tomó una cuchilla, salió a la calle y le aplicó un golpe de hacha en la mano derecha a
Segundo, produciéndole una herida leve, pero que necesitó la intervención de la Asistencia Pública.
Intervino la 4a. Elisa fue detenida. Sumario. Buen Pastor, etcétera. (1910)
Carnavalesca II. Ricardo Santos, en circunstancias que transitaba por la esquina de las
calles Moreno y Jujuy, fue detenido por dos desconocidos que le arrojaron otros tantos baldes de
agua. Pero uno de éstos, no contento con lo sucedido y en el colmo del entusiasmo, le colocó el
recipiente de sombrero a Santos, produciéndole una leve lesión que fue atendida en una farmacia
cercana. (1910)
Una vieja costumbre. Como de costumbre en la época de Carnaval, La Capital no reaparecerá
sino hasta pasado mañana. (1910)
Ferrocarril aéreo. Un notable ingeniero alemán ha anunciado su nuevo invento. Se trata de una
suerte de híbrido entre el globo y el ferrocarril eléctrico. Un aeróstato sostiene el peso de los
vagones que corren por cables aéreos y son movidos por la electricidad. Los vagones, suspendidos
debajo del globo, pueden llevar 60 personas cada uno, y están construidos de acero, madera y
lienzo. Hasta ahora este invento no ha pasado de la etapa de proyecto, y aunque se tiene el
propósito de ensayarlo uniendo entre sí dos colinas próximas, los peritos creen que es casi
imposible llevarlo a la práctica. (1910)
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