Opinión

Maduro se apodera del Congreso

Con unas elecciones en las que nadie cree, el régimen chavista impondrá su garra sobre el único poder constitucional que no domina

Sábado 05 de Diciembre de 2020

En octubre pasado, Maduro decretó -nuevamente- unas Fiestas de Navidad adelantadas. El país se cubrió de unos árboles de Navidad fuera de lugar y de momento. Ahora, el surrealismo tropical del régimen chavista ha descubierto "una molécula" que, dijo Maduro por cadena nacional, cura el covid. No dio más noticias del fabuloso descubrimiento, no hacía falta: nadie le creyó ni lo tuvo en cuenta. Sus aliados rusos y chinos se limitaron a un espeso silencio, táctica habitual en ellos cuando se trata de las bizarras declaraciones de su aliado y subordinado caribeño.

Este domingo se vota en unas elecciones que ningún demócrata serio convalida. No hay condiciones mínimas, no hay competencia electoral: los partidos han sido proscriptos y despojados de sus siglas, entregadas a falsos opositores y tránsfugas.

Como los sondeos indican una bajísima intención de ir a votar, (34% en el mejor de los casos, con 60% que dice que las elecciones son ilegítimas), el número dos del régimen, el ex teniente Diosdado Cabello, creyó conveniente informar a la población: "El que no vota, no come", dijo el eterno titular de la igualmente eterna Asamblea Constituyente. Lo de Cabello es el miedo, no el carisma, del que, como su colega y competidor interno Maduro, carece por completo.

Su vínculo con el padre del régimen se remonta muy lejos. El teniente Cabello participó del violento intento de golpe militar que el coronel Chávez perpetró en 1996 contra el presidente constitucional Carlos Andrés Pérez.

El plan para este domingo es explícito: quedarse con el único poder político que no domina el régimen, el Legislativo, desde aquellas ya míticas elecciones de diciembre de 2015 que perdió de manera abrumadora ante la oposición. Esas fueron las últimas elecciones regulares y más o menos transparentes que hubo en Venezuela. Maduro y Cabello incluso se enorgullecieron de haber aceptado el resultado adverso sin invalidarlo mediante un fallo exprés de su Tribunal Supremo, que igualmente anuló todas las leyes que promulgó la Asamblea opositora.

Por si esto no bastara, el Supremo quitó los fueros a muchos diputados para que los servicios de inteligencia de Maduro los encarcelaran, a menudo antes de que el Tribunal notificara a la víctima que había perdido su inmunidad parlamentaria. Mientras decenas de naciones desconocen estas elecciones y la Unión Europea se prepara para publicar un comunicado de repudio y desconocimiento, Argentina hace la plancha y calla.

Pero para el régimen chavista este silencio no es suficiente. Se espera mucho más del gobierno que suponen es de Cristina, así que acribillaron a Alberto Fernández con insultos de todo calibre y calidad. Diosdado, y un constituyente, Silva, en el programa La Hojilla, se prodigaron esta semana en descalificativos hacia el presidente. "Tibio pa frío", dijo Cabello, para muchos el verdadero mandamás de la dictadura chavista. También lo comparó con Macri, sin ningún sustento argumental. Silva se agarró del cadáver de Maradona y de la carta pública del presidente francés Macron, donde este criticaba la relación que el jugador mantuvo con el chavismo y Fidel Castro. El texto de Macron fue alabado por Fernández en las redes sociales, mientras no hizo mención alguna a la exuberante carta que dedicó al ídolo el presidente Maduro. Suficiente para cubrirlo de insultos, a criterio de Silva. Fernández, "nos da asquito" dijo el constituyente que, como sus colegas, no termina jamás de redactar una Carta que por lo demás no necesita la dictadura (la Constituyente fue elegida de manera inconstitucional, sin respetar el voto universal, en 2017, y aún sigue en deliberaciones. Su función de facto es anular por completo al Legislativo, junto con el TSJ).

Leer más: Venezuela va a unas elecciones a la medida de Maduro

Mientras tanto, los venezolanos sobreviven en la miseria más extrema, desnutridos y sin medicamentos. Ahora se ha generalizado el fenómeno de la tala ilegal. Es para abastecerse de leña para cocinar, e incluso para calentar el café de la mañana. De los departamentos modernos, que fueron la marca visual de la modernidad pujante de Caracas, salen oscuras columnas de humo. Ya es parte de la rutina diaria de una sociedad groggy, quebrada, sin más energías ni respuestas que la resistencia pasiva. O la fuga al extranjero, opción que ya eligieron unos seis millones de venezolanos, en un país que tenía oficialmente 30 millones de habitantes en 2018. Uno de cada cinco venezolanos huyó de su país.

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