Opinión

La negación

Fenómenos. El autor explica cuáles son los mecanismos más habituales para descreer de las evidencias científicas.

Sábado 11 de Mayo de 2019

Entre el sinnúmero de noticias que ocuparon las portadas de los diarios durante los años 2009 y 2010, sobresalió la relacionada con la gripe A. Se trató de una pandemia originada por una variante del Influenzavirus A (subtipo H1N1) que surgió en el año 2009. La denominación gripe A (H1N1) se debe a que la letra A identifica a la familia de los virus de la gripe humana, como así también de algunos animales tales como cerdos y aves. Por su parte, las letras H y N corresponden a las proteínas Hemaglutinina y Neuraminidasa que caracterizan a la superficie del virus. La Organización Mundial de la Salud (WHO, World Health Organization) publicó un informe en julio de 2010 indicando que 214 países (incluyendo territorios y comunidades) habían reportado casos confirmados de gripe A mediante estudios realizados en laboratorios especializados. El informe indicaba además que se habían registrado 18.337 muertes. Pero a pesar de los miles de muertos y de las advertencias de médicos y científicos, muchísima gente negó la existencia de una pandemia y proclamó a gritos que todo era un complot de los laboratorios medicinales para vender millones de dosis de vacunas.

El tema de la negación, y las teorías conspirativas asociadas, está más difundido de lo que parece. Innumerables personas niegan la teoría de la evolución, el calentamiento global, las propiedades curativas de las vacunas, el holocausto de los judíos perpetrado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y muchos otros hechos que tienen a su favor un enorme conjunto de evidencias materiales y pruebas irrefutables.

¿Por qué ocurre la negación? Existen diversas interpretaciones pero la más habitual muestra que se trata de personas "comunes" que están convencidas de que, en algún lugar desconocido, hay una elite que trata de modificar la verdad o la realidad para usarla para sus "maliciosos propósitos". Los negadores sienten que pertenecen a otro pequeño grupo que "sabe muy bien lo que está pasando" y por lo tanto no se dejan engañar por aquellos que "quieren dominar el mundo" o lucrar con su dinero. Un ejemplo muy claro lo da la diferencia entre la aceptación de los antibióticos y la negación de ciertas vacunas: se aceptan los antibióticos porque sus efectos son evidentes —las enfermedades se curan, los dolores cesan-, pero como las vacunas previenen enfermedades, y por lo tanto sus efectos positivos tal vez nunca llegan a observarse, se niega el posible efecto benéfico de las mismas. La inevitable conclusión es que se trata solamente de publicidad engañosa por parte de laboratorios medicinales que sólo quieren venderlas, lucrando con la ignorancia y el miedo de la población, indefensa ante los poderes de las corporaciones médicas.

El tema de la no vacunación aumentó de modo significativo cuando en 1998, el científico Andrew Wakefield y 12 de sus colegas publicaron un paper en la prestigiosa revista Lancet donde sugerían que la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubeola) podían predisponer al autismo u otros desordenes de conducta en niños. El informe recibió una gran publicidad y numerosos padres dejaron de vacunar a sus hijos ante el temor del efecto perjudicial indeseado. De manera casi inmediata, se llevaron a cabo numerosos estudios epidemiológicos que refutaron, con absoluta claridad, cualquier tipo de conexión entre la vacuna triple viral y el autismo. Diez de los coautores del trabajo se retractaron de los resultados que habían informado, mientras que la revista Lancet encontró que Wakefield había mentido al no informar que parte de su trabajo estaba financiado por abogados que estaban inmersos en un juicio contra compañías que producían vacunas.

Periódicamente se publican artículos, enmarcados en un tono científico, que afirman que los test de VIH no detectan al virus, que los fumadores pasivos no se ven afectados por el humo del cigarrillo, que los cigarrillos no afectan al corazón ni producen cáncer, que el calentamiento global es una mentira y que los campos de concentración nazis nunca existieron. El problema se agrava porque cierto tipo de periodismo está dispuesto a aceptar y publicar esos artículos sin ningún tipo de consulta previa con aquellos que opinan lo contrario o sin confirmar las fuentes de la información. Aparece un chico con autismo, alguien sugiere que la responsabilidad es de las vacunas, a continuación se niega la causa natural del autismo y una sola historia de este tipo vale más que miles de casos donde las vacunas evitaron enfermedades mortales.

El problema se complica día a día porque cada vez es más difícil para los científicos y para los divulgadores combatir a los negacionistas: es más simple llegar a alguien con la emoción que con la frialdad de los números, las estadísticas y los gráficos. Llega un momento en que los científicos "tiran la toalla", se cansan de pelear y se refugian en sus oficinas y laboratorios a continuar con su trabajo habitual.

¿Usted quiere ser un negador? A continuación le indico 6 tácticas que usan, de una u otra manera, los movimientos negacionistas que pululan por el mundo. Los mismos fueron identificados por Martin Mckee, un epidemiólogo del London School of Hygiene and Tropical Medicine, Inglaterra.

1.- Argumente que hay una conspiración. Afirme que el consenso científico se obtuvo por acuerdos de interés y no por acumulación de evidencia científica.

2.- Utilice falsos expertos para sostener su historia. La negación siempre empieza con un grupo de pseudosexpertos que crean una falsa fachada de credibilidad.

3.- Elija cuidadosamente la evidencia: exhiba todo los casos que lo favorezcan e ignore el resto. Continúe mostrando su evidencia a pesar de que la misma haya sido desacreditada.

4.- Pida estándares imposibles para su oponente. Afirme que la evidencia mostrada no es suficiente y exija más y más. Si su oponente llega con ella, suba los requerimientos.

5.- Utilice falacias lógicas: como Hitler se oponía al cigarrillo, entonces cualquier medida antitabaco es una medida nazi.

6.- Trabaje con la duda. Insista en que ambos lados deben ser escuchados y si sus argumentos son rechazados, grite que es un caso evidente de censura.

Compartí con Fernando todos los cursos del colegio secundario. En su niñez fue afectado por una versión atenuada del virus de la poliomielitis que le permitía caminar pero no realizar deportes ni actividades físicas. La adolescencia es una etapa complicada en la vida de los seres humanos y muchos no comprendimos en ese momento el sufrimiento y el dolor de Fernando por no poder jugar con sus compañeros un partido de fútbol o disfrutar esas "persecuciones" ingenuas entre adolescentes. Falleció hace unos años. Si aún viviera, observaría con perplejidad y angustia a esos padres que no quieren vacunar a sus hijos. El negacionismo es una actitud profundamente reaccionaria que solo traerá dolor y sufrimiento.

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