La Iglesia San Francisco de las Llagas es una de las más pintorescas de Rosario y cuando fue levantada en el siglo XIX le dio el nombre a lo que entonces era conocido como el pueblo de San Francisco, por la imagen del santo que estaba en la parroquia. Con el transcurso de los años dejó de ser pueblo para ser parte de la ciudad y pasó llamarse San Francisquito. Su arquitectura de la primera parte del 1900 y una fachada rosa oscuro, aun brillante de la remodelación hecha en 2017, contrastan con el vecindario, modesto y descolorido. La iglesia fue el viernes paso obligado para llegar a la esquina de un doble homicidio. En un barrio que, como muchos otros rosarinos y como el santo de los pobres, tienen llagas.






















