Opinión

Chas chas en la cola a la disidencia

Elecciones. Algunos sostienen que los diputados son parte de un proyecto nacional, pero es mejor si tienen el reconocimiento de su territorio y no de una jefatura lejana.

Martes 25 de Junio de 2019

Una de las máximas más difundidas de Perón (Juan Domingo, general de la Nación, tres veces presidente, muerto el 1º de julio de 1974) es esta: "Gobernar es persuadir".

"Si nosotros podemos persuadir de lo mismo a todos los argentinos, de una o de otra tendencia, creo que cumpliremos una gran acción de gobierno. Gobernar no es mandar; ese es el defecto que cometemos muchas veces los militares, que estamos acostumbrados al mando. Mandar es obligar, gobernar es persuadir. Y al hombre es mejor persuadirlo que obligarlo. Esa es nuestra tarea: ir persuadiendo a todos los argentinos para que comencemos a patear todos para el mismo arco; es decir, hacia los objetivos de nuestro país, hacia las necesidades de nuestro pueblo".

En el discurso a los gobernadores en 1973 Perón dejó ese concepto. Cedo a la tentación, transcribo el párrafo siguiente: "Cuando hayamos alcanzado estos dos grandes objetivos, quizá nos podamos dar el lujo de volver a politiquear. Hasta entonces, hay que trabajar, no hay que politiquear. En esto, yo creo que he conversado con la mayor parte de los hombres representativamente políticos del país, y todos están totalmente de acuerdo con ello. Entonces, comencemos a ser compañeros de marcha, no adversarios. Los adversarios y los enemigos, ya deben de haber desaparecido en nuestro país. Nosotros hemos aprendido; ellos también deben de haber aprendido. Por eso nuestra acción es de persuasión, no de mando. Debemos renunciar a ese mando para empeñarnos en la persuasión, que será, sin duda alguna, mucho más eficaz para nuestra acción de gobierno".

El 2 de agosto de 1973, en Olivos, leía el discurso a los gobernadores, más claro, a los jefes territoriales.

Es en este discurso que cita su charla con Ricardo Balbín, las otras fuerzas y frentes y, finalmente, tipifica comunismo, anarquismo, guerrilla y sobre ellos sostiene: "Si no sacan los pies del plato…".

El armado de las listas de posibles diputados nacionales por la provincia de Santa Fe no se corresponde con este discurso. No importan los nombres. Eso es raro.

El socialismo, con parte de su estructura interna dañada, mucho más allá del fuselaje, ha inscripto nombres que se corresponden con una decisión sectorial muy veloz, rápida y ajustada al almanaque de los cierres y, además, quitarse el estigma de sábana corta que no tapa el pecho y los pies. Su alianza, para la "boleta larga" puso al socialismo en línea con un peronismo tranquilo pero, ay, peronismo al fin. Lavagna & Urtubey.

No le tocarían las generales de la ley, no correspondería pedirle a los socialistas que sigan los consejos de Perón, pero ellos solo entraron al Gran Salón y la orquesta está tocando. El que no baila…

El radicalismo, antes tan funcional a Binner y a sí mismo, se encuentra siendo funcional a Mauricio. Con Binner es cierto, aceptaron la disciplina y coparticiparon de una provincia y sus dos ciudades fundamentales. Es Mauricio quien no hace caso de Perón y pone su dedo para el armado de listas en territorio santafesino, de donde aspira a llevarse votos y disciplina. Los radicales son disciplinados y eso no es bueno ni malo, simplemente sucede.

En mitad del desequilibrio territorial de Cambiemos (que se llamará de otro modo de ahora en adelante, pero aún lo negamos en las reflexiones) en la "curva Pichetto" es este senador quien dejó en la banquina a Reutemann. Nadie de su sector. Nadie del peronismo santafesino en el listado de posibles diputados de Cambiemos cuando, por estrategia, este frente decidió volverse un poco peronista en la fórmula presidencial. Se insiste: disciplina.

Aún cuando los peronistas renieguen de Pichetto allí está la historia, las filmaciones, los testimonios. La genética es una rama importantísima de la biología. Son muchos los que entienden al peronismo con un esquema de la cadena helicoidal. Cuánto irá al intercambio en el "entrecruzamiento de los pares" para la nueva criatura no se sabe. Pero nadie se cruza con el peronismo sin llevarse su porción genética.

De leerlo, parece. De hacerle caso, con seguridad. El peor olvido es el de la familia. Lo que fue un arreglo gestado hace más de dos años (elecciones de medio término de 2017) y conversaciones desde junio de 2018, concluyó en una gobernación peronista. No mandaron órdenes de ningún zar o zarina, no hubo "úkase" que resolviese por mandato divino. El binomio del ejecutivo tuvo dos propuestas y se fue a internas. La lista de Diputados se corresponde con los elegidos por cada sector. Sin chistar. Cualquiera, se supone, hubiese elegido distinto, pero los acuerdos impusieron esa lista. En muchos de esos nombres hay más afecto y fidelidad que capacidad, pero así son las cosas.

Los peronistas estaban fuera. Enfrentaban una lista donde el Gobernador en ejercicio ponía a sus ministros, también en ejercicio, en la doble tarea de enojarse por las funciones y sonreír como propuesta electoral. El mismo portando el estandarte legislativo, como número uno.

Terminada esa elección el peronismo, sin chistar, debía numerar sus diez propuestas para las diputaciones nacionales. El olvido de Perón y su consejo es notorio. No son territoriales, son fieles, no son expresiones con espaldas electorales propias, son parte de una pirámide con el vértice truncado. El punto más alto es Fernández. Uno de los términos de ese binomio.

Hay una larguísima discusión que pone de este lado a los que sostienen que los diputados nacionales son parte de un proyecto nacional. De aquel lado a los que sostienen que sí, que son parte de un proyecto nacional, pero que es mejor si tienen el reconocimiento de su territorio y no de una jefatura tan lejana que no pise la tierra original, ni la comprenda.

Está en desuso en las enseñanzas del siglo XXI, el chas chas en la cola a los niños. Es maltrato, delito. Todos entienden y, tal vez, los que manejan las decisiones desde lejos simplemente se aprovechen de la pedagogía y crianza de este siglo. No hay más chas chas, sólo votos. Pocos o muchos. Se verá. Advertencia: no se hacen nombres propios de los aspirantes a diputados nacionales. Para esta reflexión no hace falta.

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