Los showrooms inmobiliarios, o también llamados departamentos modelo, tienen un efecto cautivante entre los potenciales compradores de una propiedad. Ese efecto es justamente la ambientación que crean las desarrolladoras junto a casas de interiorismo y diseño de mobiliario para ayudar a las personas a imaginar la funcionalidad de los espacios. De esta manera hacen lucir la arquitectura del lugar de la mano de la iluminación, cortinado, empapelado, decoración y equipamiento de muebles por espacio. Ahora bien, ¿cuál es el potencial negocio dentro de esta propuesta? ¿Por qué es importante para las marcas de interiorismo de Rosario quedarse con la ambientación de los showrooms premium?
El armado de estos sitios es importante para las desarrolladoras, que entienden que pueden mostrar sus creaciones en su máximo esplendor y también lo es para las casas de interiorismo que comprenden los objetivos de venta y aprovechan estos proyectos para volcar su mejor creatividad y sus mejores propuestas. “Tener un showroom en un edificio nuevo le da más valor a la unidad y además acelera la velocidad de la venta porque la persona ya ve los espacios de forma funcional. Se ve viviendo ahí dentro de verdad”, explica la arquitecta Victoria Viggiano, coordinadora de departamento de interiorismo de Selema. La empresa, que ya lleva 40 años en el mercado se especializa en mobiliario de interior de diseño propio con tecnología italiana y desde hace algunos años se ampliaron con un departamento especializado que atiende estas necesidades: "En cada proyecto buscamos personalizar el producto brindando calidez y calidad”, agrega Viggiano, que forma parte del equipo de trabajo de Selema desde hace más de una década.
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Victoria Viggiano, coordinadora de departamento de interiorismo de Selema.
Foto gentileza Selema
Desde el lado de las desarrolladoras inmobiliarias, sin dudas no es lo mismo mostrar un departamento vacío a uno con un diseño de interiores implementado: “Le da una impronta distinta desde lo comercial. El cliente ya se imagina ahí y eso es un avance muy grande. Cuando lo ven vacío a lo mejor piensan que es chico, pero cuando lo ven con muebles pueden tomar dimensión real de los espacios”, explica Matías Imbern, director del Departamento de Diseño de la Desarrolladora 3dF.
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Un showroom, doble beneficio
El armado de un showroom es una alianza muy fructífera. Para las marcas de interiorismo es un excelente espacio de exposición de sus productos aplicados a un criterio estético puntual. Pero además es un buen negocio, a saber, un showroom puede salir desde u$s200 hasta u$s500 el metro cuadrado, dependiendo de la calidad de los muebles, el arte, la iluminación, los cortinados que se utilicen. “Nuestro objetivo es potenciar a nuestro cliente mostrando mejor su proyecto, queremos que la persona perciba, sensorialmente, lo que genera una buena ambientación y que también pueda ver la experiencia Barsante aplicada a un espacio”, aporta Franco Barsante, director Creativo de la firma que desde hace 17 años diseña y desarrolla mobiliario propio en su fábrica de Álvarez. Un dato interesante: El mobiliario y la ambientación no se entregan en concesión, sino que las desarrolladoras compran todo lo que la casa de decoración instala.
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Franco Barsante, director creativo de la marca que lleva su apellido.
Foto gentileza Barsante
Para llegar a un resultado que esté atento a las necesidades de la desarrolladora y que cumpla con el criterio estético que persigue la marca que ambienta, ambas partes trabajan codo a codo en cada etapa para comprender al detalle las particularidades de la construcción y trasladarlo a una decoración única: “Con las desarrolladoras comenzamos en una etapa temprana para poder familiarizarnos con los materiales de la obra, el diseño y el proyecto para llegar con todo listo a la etapa final, que es cuando se arman los amenities y los showrooms”, explica Nerina Pizzarotti titular de Darkhaus junto a su socia Silvia Cagnone. Desde hace 14 años la dupla de diseñadoras difunde y comercializa diseñadores locales e internacionales para la realización de proyectos de ambientación y equipamiento, además de haber creado su propia línea de luces y muebles.
Respecto a la guía que le ofrecen las desarrolladoras a las tiendas de diseño para trabajar en el proyecto. Imbern de 3dF agrega: “No reciben un lienzo en blanco. Nuestros espacios están cargados de diseño, materialidad y mucha expectativa. Buscamos un aporte y que vuelquen su visión en un ida y vuelta productivo. Claro que tenemos la cabeza abierta para recibir del otro lado porque no buscamos imponer, sino recibir propuestas inesperadas con creatividad e innovación que nos sorprendan”. La obra de un showroom comienza en la etapa constructiva del desarrollo y puede durar entre 60 y 30 días.
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Nerina Pizzarotti titular de Darkhaus junto a su socia Silvia Cagnone
Foto gentileza Darkhaus
Un estudio del cliente meta
Los tres estudios de diseño hacen énfasis en la importancia de comprender el público objetivo que tiene el desarrollo inmobiliario para trasladarlo al concepto del diseño: “Se estudia el perfil de los clientes para poder diseñar el showroom que no solamente sea un ambiente amueblado, sino también un espacio donde se proponga un estilo de vida privilegiando el confort y el buen diseño, además de potenciar el diseño arquitectónico”, explica Pizzarotti de Darkhaus.
El presupuesto es el que define el alcance del trabajo: “Algunas empresas vienen con un presupuesto específico que define los límites del proyecto y por lo tanto la gama que buscan representar. Otros buscan que sea premium, que se muestre la optimización del espacio al máximo”, aporta Viggiano de Selema. Además, la arquitecta comenta que el objetivo final del proyecto también define las materialidades: “Si el resultado final serán departamentos de alquiler temporario, se eligen mobiliarios de telas que sean lavables, por ejemplo”. Barsante, por su parte, explica la importancia de que las intervenciones sean integrales: “Para mostrar un concepto total, es necesario hacer un proyecto integral. No trabajamos interviniendo parcialmente una habitación o espacio y siempre uno se adapta a la meta de la desarrolladora”.
Los aportes conceptuales de los estudios tienen otros resultados que se traducen a la compra de los objetos y mobiliarios expuestos: “Sucede mucho que la gente después quiere replicar en su departamento lo que vio en el showroom. Te piden ‘haceme este mueble para la cocina, replicame esta iluminación con las cortinas y el rack en el living’, lo cual es un éxito en nuestro objetivo de ambientar una totalidad”, suma Barsante.
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Matías Imbern, arquitecto y uno de los titulares de 3dF
Foto: Marcelo Bustamante / La Capital
Co-branding para hacer rendir el negocio
Las tres casas entrevistadas por Negocios de La Capital comentan que no solo trabajan con desarrollos inmobiliarios de casas de vivienda, sino también intervienen espacios de oficinas, hoteles y locales comerciales como concesionarias. Frente a la consulta de cómo dejan impreso su marca, si es a través de folletería o presencia de un asesor comercial en el lugar, la respuesta común es que establecen una estrategia de marketing junto a la desarrolladora que deje en evidencia su participación sin invadir la experiencia creada en el lugar. Por su parte Imbern comenta: “Buscamos elaborar estrategias de co-branding y vincular ambas marcas a través de RRSS, eventos y otras activaciones”.
Un último punto: las casas de diseño no sólo intervienen departamentos, sino también los halls de recepción, los Salones de Usos Múltiples (SUM), solariums, gimnasios y distintos espacios con amenities. “Se busca un solo criterio estético respecto al diseño y el equipamiento y eso se traduce a todos los espacios del desarrollo para potenciarlos, como los espacios verdes y el quincho, salas de lectura, recepción e ingreso o terrazas”, enumera Barsante.