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Teleasistencia domiciliaria, una novedad para cuidar a los abuelos

El temor ante la desprotección de los mayores que se quedan en casa hace transitar con culpa y angustia a muchas familias en esta época del año.

Domingo 20 de Enero de 2008

El temor ante la desprotección de los mayores que se quedan en casa hace transitar con culpa y angustia a muchas familias en esta época del año. Pero en la Argentina ya existe un servicio —que está disponible en casi todo el país y también en Rosario— que permite, apenas la persona pulsa un botón, ponerse en contacto con personal capacitado para tranquilizarlo y activar los recursos para la atención de una emergencia.

Muchas personas mayores desean vivir solas. De hecho, pueden tener gran autonomía y una vida social muy activa. Sus problemas de salud (la vejez los trae de la mano) pueden estar medianamente controlados, y tal vez, hasta sean ellos quienes más desean que su familia disfrute de las vacaciones sin preocuparse.

  Marion Burghardt (foto) es una asidua asistente a los té canasta que se realizan en La Federación, el centro de jubilados y pensionados de Zona Norte, en Buenos Aires. Marion tiene mucha energía, estudia inglés, hace gimnasia, le gusta viajar y sale con sus amigas, además de jugar a la canasta . Actividades no le faltan, y todo lo que hace lo hace feliz y con mucho entusiasmo. Pero cuando conoció el servicio de teleasistencia domiciliaria se entusiasmó porque así tendría siempre una ayuda rápida y confiable frente a una emergencia en su hogar.

  Marion confiesa que se siente segura y tranquila en su hogar, ya que con solo pulsar el botón de su pulsera están del otro lado del equipo "las chicas" para asistirla. A su pulsera con el botón para emergencias la llama "mi talismán"; cuando sale lo lleva en la cartera y se lo pone ni bien regresa a casa, aunque confiesa que a veces sale a la calle sin darse cuenta que la lleva puesta y le preguntan si usa dos relojes.

  La hija de Zima Sbarolini, una mujer de 86 que vive sola en su casa de La Plata, decidió probar una forma de cuidado de la que hasta hacía poco no tenía noticia, y contrató para su madre un servicio de telasistencia domiciliaria. "Yo lo llamo mi acompañante invisible", dice ahora Zima, que cuenta que hace un mes se despertó "ahogada, agitada y con taquicardia". "Apreté el aparatito —dice señalando el botón de una pulsera que lleva puesta— y a los 10 minutos tenía una ambulancia, y mi hija y mis nietos estaban todos avisados."

  "Aunque permite resolver efectivamente problemas en las personas mayores y ser una herramienta para la autonomía de quienes viven solos, hemos pensado este servicio como una forma de dar respuesta y tranquilidad a toda la familia y más en esta época", explica Félix Safar, uno de los directores de Atempo, el primer servicio de teleasistencia domiciliaria que se implementó recientemente en la Argentina. Según Safar, el hecho de saber que los adultos que se quedan en casa contarán con una herramienta que activa su contacto social y sus redes de ayuda en caso de peligro (desde un accidente, una emergencia de salud o una situación de pánico) representa un salto en la calidad de vida de todo el grupo familiar.

  "Este tipo de soluciones hacen que la persona pueda seguir teniendo su independencia dentro del hogar, pero con más seguridad y tranquilidad", define la psicóloga Vanesa Piatti, una de las coordinadoras del Centro de Atención. "Además de estar atentos a casos de urgencia —aclara— insistimos siempre en que el llamado de la persona ante cualquier duda o inquietud no nos molesta, que estamos para eso".

  Técnicamente, el hardware de un sistema de teleasistencia domiciliaria en la casa del usuario consiste simplemente en un dispositivo telefónico de manos libres, y una pulsera que la persona lleva siempre consigo. Esta pulsera tiene un botón que al ser oprimido abre la comunicación con un operador .

  En principio, este operador, que forma parte de un equipo especialmente capacitado para la atención de adultos mayores le preguntará sobre lo ocurrido, y en base a eso podrá tranquilizar al usuario, activar los recursos personales disponibles (familiares y emergencia) o de la comunidad (emergencia). Si el teleasistente no recibe respuesta, interpretará el llamado como un pedido de auxilio y llamará sin demora a sus contactos directos o al servicio de emergencia adelantándole los datos que disponga sobre el estado de salud del paciente.

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