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"Veo un futuro un poco más feliz"

Experto en innovación, Alejandro Repetto creó el primer auto que no necesita chofer desarrollado en Argentina. Trabaja a largo plazo, teniendo en cuenta cómo influirá la tecnología en la vida cotidiana

Domingo 11 de Noviembre de 2018

Alejandro Repetto tiene 36 años y una gran carrera. Experto en innovación y en informática tuvo la chance de estudiar en las mejores universidades del mundo. Es el creador del primer auto autónomo desarrollado en Argentina y lo hizo como un ejemplo para mostrar lo que se viene, un mundo en el que los seres humanos puedan dedicarse a crear, soñar y vivir mejor, con máquinas que realicen todas las actividades mecánicas y tediosas. Para esto propone una forma distinta de pensar y trabajar en el presente: con prospectiva, mirando hacia adelante, mejorando ahora en pos de lo que se viene. En diálogo con Más explicó cómo se debería estar pensando el país y el mundo, atravesado cada vez más por la tecnología.

"Es fundamental pensar en cómo será la realidad en los próximos años para poder tomar buenas decisiones hoy. La mayoría de las empresas y de los gobiernos no saben qué va pasar y por eso no pueden diagramar sus estrategias", opinó el experto que está dictando un curso de posgrado en la Universidad Nacional de Rosario. "En casi todo el mundo estamos tapando agujeros y la idea es empezar a mirar para adelante y trabajar para el largo plazo y para esto hay metodologías".

¿Cómo podemos saber qué va a suceder en los próximos 15 años?

—Tenemos que entender cómo piensan los Millenials y la Generación Z para saber qué van a necesitar en 15 años, cómo van a actuar. Eso va a permitir a una empresa diseñar productos o estrategias para llegar a ese público. Si lo hicieran los gobiernos podrían pensar políticas públicas que los incluyan. Tenemos que dejar de ser reactivos y tener una mirada de futuro creíble, aunque no sea precisa, pero que te mueva a saber qué hacer ahora de cara a ese futuro.

Creaste el primer auto sin chofer en Argentina...

—Sí, y lo hice para mostrar lo que se viene. Hoy cuando manejamos un auto estamos en el medio de dos tecnologías: el GPS que nos indica qué tenemos que hacer con otra máquina que es el auto. Esto es ridículo. ¿Por qué no contar con un robot que nos traslade, al que vos le digas dónde querés ir, y él te lleve. El robot no se emborracha, no choca, no se confunde y ve en la oscuridad. Si comprobamos que es posible hay que trabajar en esa dirección. El objetivo no es ser preciso sino entender cuál va a ser la necesidad.

¿ Y cómo te das cuenta de eso?

—Pienso qué puede romper la tendencia. Por ejemplo: todos piensan en desarrollar mejores celulares, más eficientes, pero ¿qué pasa si pensamos en un chip subcutáneo para la mano que pueda hacer todo lo que hoy hace un celular y más? Esto ya existe. Y por eso hay que empezar a tomar decisiones hacia ese lado. Esto es romper con la tendencia. Hay mucha gente que trabaja en investigación y está todo el tiempo pensando en qué se necesitará en los próximos años.

¿Cómo se está trabajando con internet de las cosas?

—Se aplica mucho. Por ejemplo, medimos cuántos celulares hay en un shopping y cruzamos ese dato con otras variables como por ejemplo la temperatura. Así, detectamos que la gente se iba del shopping en un momento del día porque tenía frío. Este es un ejemplo simple, pero se podría pensar a nivel de una ciudad y por ejemplo medir la cantidad de autos que cruzan un semáforo en una esquina y que funcione según el tránsito que detecta en la zona, y así aliviar el tráfico. Otro ejemplo es el de una empresa que nos pidió que investiguemos porqué de dos locales de la misma franquicia que estaban muy cerca uno del otro, en uno entraba gente y en el otro no. Vimos que la diferencia estaba en la temperatura. Uno de ellos apagaba el aire porque no quería pagar más de luz. Lo medimos con sensores. Otra medición que pudimos hacer con internet de las cosas fue cuando tomamos el ruido que había en un bar y detectamos que cuanto más fuerte eran los sonidos, la gente se iba. Teníamos un sensor midiendo el ruido y otro contando la gente que entraba y salía y luego cruzamos los datos. Y así hay miles de ejemplos de lo que se puede hacer con internet.

¿Dónde se está "investigando" el futuro?

—En las universidades, por ejemplo. En el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) o en la universidad de Stanford y también en los institutos de Conicet , que están a la vanguardia. También hay que ver qué se está haciendo en industria aeroespacial y en la militar.

¿Se puede hacer innovación en Argentina?

—Sí, de hecho es barato hacerlo. Hay gente que está pensando en esto. Pero también hay que realizar un trabajo sostenido y lo importante es no cambiar el rumbo sino seguir, ser perseverantes y dedicar horas hombre, papel y lápiz.

Estás trabajando con tecnología aplicada al agro...

—Sí, los sensores de agro nos permiten optimizar la cosecha y producir más alimentos. También logran que se use menos pesticidas y que se obtengan alimentos más naturales. Hoy se hacen muestreos y se fumiga todo, pero la tecnología nos permite saber exactamente qué granos necesitan pesticidas y sólo aplicarlo allí en vez de fumigar todo sin necesidad. El proceso se vuelve más sostenible y eficiente.

¿La tecnología va a dejarnos sin trabajo?

—Mucha gente tiene ese miedo pero pienso que la tecnología nos va a facilitar la vida. Sí habrá trabajos que ya nadie hará, por ejemplo manejar un auto. Pero hay que repensar en la tarea del chofer. No creo que haya menos fuentes de trabajo en el futuro pero sí que es necesario reinventarse. Creo que todas las tareas mecánicas, repetitivas o peligrosas podrán ser reemplazadas por robots y los seres humanos podremos dedicarnos a pensar, a crear...

¿En qué otro ámbito ves un cambio radical?

—La realidad aumentada nos permite estar en una reunión con otra persona que está a miles de kilómetros de distancia y además habrá traductores simultáneos para las conversaciones, entonces me pregunto qué va a pasar con la educación si cada uno podrá escuchar a un profesor de cualquier lugar del mundo sentado en un sillón de su casa. No harán falta los viajes de trabajo, de hecho una de las aplicaciones que más se baja es el coworking virtual... Y viajaremos sólo por placer. Si vemos esto, no está bueno agrandar los aeropuertos o hacer aviones cada vez más grandes porque los vuelos ejecutivos ya no van a existir. Son cuestiones que modifican nuestro trabajo, siempre y cuando tengamos claro hacia donde vamos.

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