Se estima que alrededor del 80% de lo que descarta el sector de la salud es asimilable a los residuos comunes o domiciliarios, mientras que el resto engloba distintas variedades de desechos generados como consecuencia del desarrollo de prácticas médicas de diagnóstico, tratamiento e investigación en seres humanos y animales, así como en la producción y prueba de actividades de apoyo a las prácticas médicas.
El manejo apropiado de residuos hospitalarios que pueda garantizar un descarte seguro y ambientalmente adecuado es clave para evitar el riesgo potencial que representan para la salud del personal técnico y profesional y para minimizar su impacto en el ambiente.
En torno a esos temas giró la jornada de capacitación "Tratamiento sustentable de desechos médicos patológicos: tecnología de Bélgica. Experiencias en América Latina", organizada hace pocos días en Rosario por la embajada de Bélgica y la Red Argentina de Municipios frente al Cambio Climático (Ramcc).
Ricardo Bertolino, el director de esa red, destacó que la jornada forma parte de las actividades que esa organización lleva adelante sobre temas como el cambio climático y las nuevas tecnologías e innovaciones que a diario se desarrollan para mejorar el cuidado del ambiente.
"La valorización energética de residuos y su mejor gestión tiene que ver con formas de desarrollo sustentable", explicó ante los asistentes a la charla, en su mayor parte funcionarios de las áreas de Salud y Medioambiente de diferentes localidades del sur de Santa Fe y de provincias vecinas como Entre Ríos y Chaco.
Andrew Castillo, de la empresa belga AMB, explicó que los residuos hospitalarios patológicos precisan un manejo y una gestión adecuadas: "Se generan cada vez más residuos de este tipo y hay que evitar que eso genere mayor contaminación". De ese modo aclaró que las tecnologías para tratar ese tipo de basura han mejorado mucho con el tiempo y ya quedó atrás la época "de las incineraciones indiscriminadas". "Quemar la basura es una tecnología antigua, hoy se usa energía", sintetizó.
Esas nuevas tecnologías (como la Ecosteryl que propone AMB) disminuyen la huella de carbono de todo el proceso y reducen la cantidad de residuos que llegan hasta los rellenos sanitarios ya que tritura los desechos en partes pequeñas que no superan los 20 milímetros.




























