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La menstruación y una historia no contada

Eugenia Tarzibachi encaró una investigación exhaustiva sobre las implicancias socioculturales, políticas y económicas de "hacerse señorita", y lo plasmó en un libro revelador.

Domingo 18 de Febrero de 2018

1982. En una escuela primaria pública del centro de Rosario las maestras les piden a los varones de sexto grado que salgan del aula porque las chicas van a tener una clase especial. Nos quedamos algo sorprendidas por la propuesta. A los pocos minutos entran un hombre y una mujer con carpetas, cajas de cartón y un proyector. Son representantes de una empresa que vende toallas femeninas y vienen a contarnos que es esto de "hacerse señorita".

Recuerdo las imágenes reflejadas en la pared del aula, una demostración cuasi médica, con dibujos animados, del proceso de menstruar y, por supuesto, la comprobación en pantalla del poder de absorción de la toallita en cuestión. El líquido que se vuelca en "los protectores higiénicos" desde una especie de tubo de ensayo —para mostrar la eficacia del producto de la empresa— es azul.

Apenas comprendo de qué hablan. Algunas de mis compañeras se ríen nerviosas, otras cuchichean y señalan a una nena rubia y delgada que se sienta en la primera fila: "A ella ya le pasó". Pienso...¿qué será exactamente eso azul que, entiendo, saldrá de la vagina y que por lo que dicen es importante, un acontecimiento "feliz", un hecho trascendente de la vida femenina pero que es a la vez peligroso porque entonces, cuando te pasa, "te podés quedar embarazada"?

Salgo al recreo aturdida. Los chicos, en grupitos, nos miran y se burlan. En un bolsillo del guardapolvos, envuelto en un papel donde nada se transparenta, todas nos llevamos las toallitas que nos dieron de regalo. Años después el paquete sigue ahí. Creo que, finalmente, lo tiré en alguna de las tantas mudanzas. Pero durante mucho tiempo me encargué de mantenerlo oculto, escondido. Para que nadie pregunte, para no tener que explicar.

Quizá por situaciones como esta y otras tantas teñidas de vergüenza, confusión, miedo y hasta violencia, Eugenia Tarzibachi decidió investigar durante siete años sobre la menstruación, un tema tabú que tiene implicancias sociales, culturales y económicas, y que lejos de ser un asunto privado e individual es un tema de salud pública. Es político y social.

Un tema tabú conformado por historias teñidas de vergüenza, confusión, miedo y hasta violencia. Un asunto de salud pública del que casi nadie se ocupa.

Cosa de mujeres. Menstruación, género y poder se llama el libro que tiene su tapa "manchada de sangre" y que publicó Sudamericana hace pocos meses. Un libro que genera como mínimo, curiosidad. "¿De verdad alguien se dedicó a escribir sobre la menstruación, me estás jodiendo?", comenta un compañero de trabajo que me observa leyendo, y obviamente hace el chiste inevitable: "Después se quejan de Arjona".

Preguntas necesarias

El ocultamiento de la sangre, la discreción y la asimilación al cuerpo que no menstrúa (a-menstrual) siguen siendo lo culturalmente aceptable. ¿Fue la industria productora de toallas y tampones la que hizo su mayor aporte para sostener la idea del cuerpo limpio, higiénico, no menstruante? Obviamente, y así lo relata la autora, el hecho de que podamos recurrir a estos "protectores" (antes de su existencia en el mercado las mujeres se colocaban trapos y los lavaban para reutilizarlos) trajo beneficios y alivio.

Pero ¿por qué seguimos ocultándolo? ¿Por qué, por ejemplo, en el baño, o en el dormitorio, e incluso cuando una mujer vive sola, guarda los productos para contener la menstruación en lo más profundo del placard o del cajón? ¿Por qué las niñas siguen aterradas pensando en lo que puede suceder si la toallita se les nota? ¿Por qué las mujeres sienten pánico de que "se les pase" y de manchar las sábanas o el pantalón? ¿Por qué persiste una asociación directa, maliciosa y descalificadora (que muchos varones utilizan) y cuando una mujer está inquieta, nerviosa o de mal humor tiran: te vino, ¿no?"

Hay varias escenas en la película chilena Sin filtro, protagonizada por una genial Paz Bascuñán, que hacen referencia al malestar que genera en las mujeres el hecho de que cada vez que reclamamos, exigimos o mostramos aquello que no nos gusta o perturba para los hombres o estamos locas o estamos menstruando. "¡No estoy con la regla!", grita con desesperación el personaje principal cuando se la increpa sobre la cuestión.

Hablar del tema es lo que nos propone Tarzibachi. Cuestionarnos y cuestionar, aprender, indagar, observar, entender por qué y para qué, y entonces desenmascarar, denunciar, reconsiderar. El hecho de menstruar, oculto y envuelto de prejuicios, le ocurre a la mitad de la población mundial unas 450 veces en la vida. ¿Cosas de mujeres?

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La mirada de las empresas productoras de toallas y tampones apunta casi exclusivamente a lo científico, pero nunca se muestra sangre.
La mirada de las empresas productoras de toallas y tampones apunta casi exclusivamente a lo científico, pero nunca se muestra sangre.

Experiencias

Ya en la introducción a la que Tarzibachi eligió llamar "Poner el cuerpo", la escritora, doctora en ciencias sociales, especialista en educación y licenciada en psicología, usa el relato personal para demostrar cuánto nos afectó y nos afectan la falta de información, el desinterés por la educación sexual integral, las construcciones patriarcales repetidas por los siglos de los siglos. "A mis 12 años y luego de menstruar por primera vez hice desaparecer el flamante vello de mi sexo con la ilusión de hacer desaparecer la menstruación y algo más. Me refiero a las connotaciones socioculturales asociadas a la menstruación y al sexo como evidencia fáctica que, desde ese momento, parecían resignificar mi identidad de género. Sentí el peso con que mi cuerpo quedaba marcado a partir de un acontecimiento involuntario, como es la primera menstruación. Recibí la menstruación con algo más que sangre, un malestar físico constelado entre el dolor de cintura, extrema sensibilidad de un par de senos que creían y espasmos intensos en el abdomen bajo. Retrospectivamente entiendo que ese sangrado se enlazó a la feminidad de una manera maciza y abrupta (...) Sangre y feminidad irrumpieron juntas de una manera violenta y esa tarde yo me había cortado todo el vello de mi sexo como un modo de resistir el hecho de tener que hacerme señorita a fuerza del mandato social".

En el libro, la autora entrevistó a mujeres que relataron sus vivencias, en particular las de la primera menstruación. Habló con mujeres de sectores medios y populares que fueron adolescentes en los 70. Todas asociaron menstruación con mujer y naturaleza.

Otro eje que decidió explorar fue: ¿qué piensan, por ejemplo, de las mujeres que usan ciertos anticonceptivos y no menstrúan? "Una de las cuestiones más llamativas es la diferencia encontrada entre la explicación sobre qué es la menstruación en mujeres de sectores medios y bajos. Las de sectores medios reprodujeron casi literalmente el discurso biomédico que la industria y la institución escolar ayudaron a difundir", menciona Tarzibachi en el libro.

Y cita algunos ejemplos. "Es algo natural que significa que estás preparada para recibir un hijo", señaló Mariana, de 70 años, psicopedagoga. "Es normal. Las veces que estuve embarazada son las únicas que no menstrué", Gabriela, 65 años, docente. "Es un circuito orgánico. Un nido preparado se desarma y las células son expulsadas... entre ello viene, sale sangre", Fernanda, geóloga e investigadora.

Admito que mientras leía este capítulo me sorprendí al encontrarme reflejada en esos relatos. La historia del nidito, de la fecundación que no llega, de que el sangrado demuestra básicamente que no estás embarazada la usé hace poco para explicarles a mis hijos preadolescentes, varones, qué es esto de menstruar, una pregunta que surgió espontánea, entre otras cosas, por que decidí empezar a dejar las cajas de tampones y los paquetes de toallas a la vista de todos los que en mi casa entren al baño, al dormitorio o me abran la cartera buscando plata o caramelos. ¿Desde cuándo? Desde que en noviembre escuché a Eugenia Tarzibachi en una entrevista en la radio. Entiendo que el mío fue un acto pequeño, pero contundente, y no se imaginan qué liberador.

El recorrido

Tarzibachi responde a la pregunta: ¿qué van a encontrar los lectores en esta publicación?. "La historia y el presente de lo que nos fue pasando con este sangrado. La primera parte cuenta la historia de un matrimonio perfecto, en sociedades que consideraban a la menstruación un tabú. Esas sociedades se casaron con una industria de toallas y tampones que dijeron ¡genial! podemos hacer plata con ese tabú y la necesidad de ocultar esa sangre. El libro muestra qué otras tecnologías están disponibles en el mundo. Algunas como las copitas menstruales, las esponjas marinas, los anticonceptivos que suprimen el sangrado y los tampones con vibrador". Y continúa: "La menstruación no es sólo cosa de mujeres. El Estado debería dar suficiente información sobre la menstruación. Pensemos que aún muchas mujeres no saben qué les pasa, ni tienen cómo contener esa sangre. También deberían entregarse productos gratuitos para el sangrado en niñas y mujeres en situación de vulnerabilidad social. No pueden seguir siendo de lujo sino de primera necesidad".

Curioso. La mirada de las empresas productoras de toallas y tampones apunta casi exclusivamente a lo científico, pero nunca se muestra sangre.

Los varones, por ejemplo ¿tienen idea del precio de las toallas o tampones que las mujeres deben utilizar muchas veces por día todos los meses y durante una pila de años? ¿Cuánto influyen los preconceptos sobre la menstruación en nuestra identidad, en nuestra sexualidad? ¿Qué interpretaciones hacen la mayoría de las personas sobre el hecho de menstruar? Ningún tema menor.

"Nos convertimos en mujeres desde que sangramos, pero a la vez, eso que nos hace mujeres nos da tanta vergüenza que tenemos que esconderlo lo mejor posible"

Dice Tarzibachi: "Es una cuestión tan universal como ocultada, y también olvidada por las políticas públicas. Cuando comencé la investigación, que me llevó siete años, quienes más hablaban sobre el tema eran médicos y empresas productoras de toallitas y tampones; por un lado, la medicina dice que la menstruación es lo que nos prepara a las mujeres para ser mamás y por otro lado señala que no estamos embarazadas cuando aparece. Las empresas, por su parte, nos muestran un líquido azul, vendiéndonos estos productos como protectores para que estemos limpias (enfatiza la palabra limpias). Entonces, nos convertimos en mujeres desde que sangramos pero a la vez eso que nos hace mujeres nos da tanta vergüenza que tenemos que esconderlo lo mejor posible. Me parece que hay otros modos de abordar el tema y que las políticas públicas no se ocupan adecuadamente. Elegí investigar porque creí y creo que hay una historia no contada".

Una historia larga, compleja y repleta de prejuicios que es importante revisar.


Eugenia Tarzibachi / Bio
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Eugenia Tarzibachi es la autora del libro Cosa de mujeres. Menstruación, género y poder (Sudamericana/ Penguin Random House, 2017) nominado al Premio Angeles Durán de la Universidad Autónoma de Madrid, y publicó diversos artículos académicos y de difusión masiva desde la perspectiva de género. Es doctora en ciencias sociales y psicóloga por la Universidad de Buenos Aires, especialista en educación por la Universidad de San Andrés y especialista en salud integral adolescente. En 2016 fue distinguida por la Library of Congress de Estados Unidos por su investigación doctoral. Recibió becas de investigación e intercambio académico por mérito académico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, de la UBA, la Universidad de San Andrés (Argentina) y la UAM (España). Combina la investigación aplicada con sus tareas como psicóloga clínica, profesora universitaria, coordinadora académica de la diplomatura universitaria en Género, Salud y DDHH y consultora. Es parte de la Junta de Directoras de la Society of Menstrual Cycle Research y miembro de la Asociación de Estudios Latinoamericanos.

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