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"Evita me abrió la puerta al mundo"

El artista Marcelo Toledo está exponiendo en Rosario Los pecados de Eva, una muestra que reúne parte de la colección inspirada en las joyas y objetos de la emblemática dirigente política argentina, y que fue expuesta con enorme repercusión en Nueva York, Brasil, Venezuela y en China, donde la visitaron más de 4 millones de personas.

Domingo 05 de Mayo de 2019

Marcelo Toledo es un gran artista: por su talento y por la enorme repercusión de su obra. Tiene la sensibilidad para hacer que el arte suceda, la habilidad en las manos y la capacidad de captar el interés del público. Ese entramado le permitió hacer un recorrido impensado para un orfebre.

Toledo es respetado y aplaudido en sitios remotos pero también es profeta en su tierra. Y aunque su producción es vasta y tiene muchos años ya en esta tarea, nunca olvida que fue Eva Duarte la mujer que le abrió las puertas al mundo.

Nacido en Escobar, provincia de Buenos Aires, vive desde los 18 años en Capital, ciudad a la que llegó para aprender sobre orfebrería, una actividad que había ensayado en su infancia desde la inocencia y el amor, en la casa de demoliciones que tenía su abuelo y donde él jugaba entre maderas, chapas, vidrios de colores, cables, pedacitos de lo que sea. Allí, entre retazos y fragmentos empezó a construir universos.

Su carrera fue mutando tanto como su historia personal. Creció, aprendió y se transformó. De la orfebrería tradicional a este presente el camino ha sido largo y muy transitado. Hoy se define como artista contemporáneo enfocado en la obra desde lo conceptual. En su taller y espacio de exhibición permanente en San Telmo puede verse ese recorrido, y no es difícil confirmar que en este tiempo Toledo está abierto, sin prejuicios, a nuevas experiencias.

Con esto o con aquello sigue despertando el interés de los famosos (Ricky Martin, Robert De Niro, Juan Pablo II, el Papa Francisco, el príncipe Carlos de Inglaterra, Máxima de Holanda, son algunas de las celebridades que tienen piezas creadas por él). Días antes de que se hiciera esta nota, Michael Müller, el alcalde de Berlín, visitó su galería, a la que no quería perderse por nada.

Pero no sólo las "estrellas" lo aprecian. Toledo trabaja para un público amplio, para todos aquellos que deseen disfrutar de la belleza de su arte, ese que aparece en los mates o las bombillas típicas de la Argentina, en los cuadros hechos con mosaiquismo en metal, en los impactantes nidos de alambre que fueron protagonistas de la exposición Tramas, y claro está, en la reproducción de las joyas y objetos de Eva Perón, una tarea titánica que inició en 2006. "Fue un proyecto muy ambicioso, un desafío en lo personal ya que implicaba recrear collares, anillos, pulseras, prendedores de Eva Perón de las cuales no se sabía casi nada", comenta.

El orfebre y su equipo de trabajo reunieron fotos en las que Evita aparecía con sus vestidos y joyas, pero eran fotografías en blanco y negro y ni siquiera se podía distinguir una esmeralda de un zafiro o un rubí en ellas. "Investigamos mucho. Conseguimos catálogos en el extranjero, catálogos de exposiciones que se habían hecho acá en la Argentina y, sobre todo, hubo uno que me sirvió mucho que era de un banco donde se habían subastado parte de sus joyas; para esa subasta se habían hecho fotos (que eran como una mala fotocopia). Hablamos de 1953, 1954. Así que la imagen no sirvió tanto pero sí el detalle que estaba escrito. Decía por ejemplo: un collar compuesto por 33 rubíes redondos de tal tamaño, de tanto peso, acompañado por tales piedras. Eso fue muy nutritivo para lo que pretendía hacer que era reconstruir las joyas de Evita. Con esa descripción, y mucho laburo, lo pudimos armar. Fue muy arduo todo el proyecto porque para cada pieza que yo quería reproducir tenía que pedir permiso al Museo, el Museo a la familia de Eva, y así", recuerda el artista, que conserva el mismo entusiasmo, la misma simpleza y, quizá, la misma sonrisa de aquel niño que se divertía en las calles de Escobar.

Hasta el próximo 2 de junio, en el Museo Estévez, de 9 a 15, se exhibe Los Pecados de Eva, con María Laura Carrascal como curadora de la muestra. Sobre esta exposición en Rosario, a 100 años del nacimiento de la emblemática mujer argentina, pero también sobre sus próximos desafíos y su presente, habló Marcelo Toledo con Más.

—¿Qué puede encontrar el público en esta muestra?

—En Los Pecados de Eva la gente puede ver objetos y cuadros inspirados en su figura y que forman parte de la colección privada que tengo en San Telmo, tanto como recreaciones de joyas que usó Evita a lo largo de las diferentes etapas de su vida, desde sus comienzos como actriz, como primera dama y luego como el mito en el que se transformó. Te cuento algo en relación al nombre que decidimos utilizar para la muestra, ya que nos parecía algo diferente e innovador pero sobretodo porque era parte del texto curatorial. Es un título fuerte que invita a querer ir al museo a ver la muestra y poder descubrir cuáles fueron esos "pecados de Eva". Ella despierta muchas cosas y también ciertos fanatismos. Desde el primer posteo que hizo el museo comenzó la polémica en las redes: que Eva no era pecadora, que el nombre era poco feliz... Y están los otros, a los que les encantó el título, pero en definitiva, la única verdad es la realidad que está escrita de la mano de María Laura Carrascal que fue quien escribió el texto y curó la muestra. Tendrán que ir para descubrirlo...

—¿Sentís que de algún modo la muestra original cobra otras dimensiones, otras "vidas" cuando es presentada en diferentes lugares y con diversos curadores?

—Si, y no sólo eso, también cambia el momento de la presentación de la muestra. Por ejemplo, este año se está conmemorando el centésimo aniversario de su nacimiento, que tuvo lugar el 7 de mayo, así que este acontecimiento también le da otro marco. El nombre puede cambiar de acuerdo al contexto de presentación. En cuanto al formato lo que puede modificarse es la cantidad de objetos, joyas y cuadros expuestos de acuerdo a lo que se quiera mostrar específicamente y los espacios de exposición. Por ejemplo, cuando la presenté en Nueva York estaba más relacionada con las joyas que estaban en el musical de Andrew Lloyd Webber. En China tomó otra dimensión ya que el espacio de exposición era inmenso: allí fue que decidimos recrear 15 de sus vestidos más emblemáticos. Luego en Brasil y en Moscú la muestra fue llevada a diferentes ciudades y muchos de los espacios eran espacios de exposición dentro de centros comerciales, entonces tratamos de hacer una muestra mas didáctica, más pedagógica, con una puesta familiar para contar en el exterior quién fue Eva Perón. En el Museo Estevez, en cambio, el público conoce y sabe quién fue Evita, así que en mi charla con la curadora coincidimos en que queríamos darle un carácter muy contemporáneo y eso es lo que verán.

—¿Por qué Eva Duarte?

—Todo arrancó cuando hice una pieza para Elena Roger, a pedido de una revista, y se la llevé a Londres donde ella estaba interpretando el papel de Evita. Quedé realmente fascinado con el musical y en ese momento decidí diseñar una colección grande sobre Eva Perón. Después de mucha investigación, reuniones con la familia Duarte, que me permitieron el acceso a material público y privado, como fotos, catálogos y bocetos, tuve una guía para poder empezar con este gran proyecto. Fue una ardua tarea de recopilar información actual y pasada, catálogos, videos de la época y diferentes libros sobre su vida y obra.

—¿Qué cambió en tu propia historia desde que la elegiste para hacer arte a partir de la historia de ella?

—Fue la que me abrió la gran puerta al mundo. Con el tiempo esta colección fue creciendo y me la pidieron para exponerla en museos y espacios de diferentes partes del mundo. Estuvo en China seis meses y fue visitada por 4 millones de personas. Sí, escuchaste bien: ¡4 millones! un número jamás imaginado. Fue a Nueva York, Venezuela, a Brasil dos años seguidos. Un día me llegó un mail de la producción de Andrew Lloyd Webber para que diseñara las joyas para el musical en Broadway. Por Evita un día fui tapa del New York Times, y como eso muchas otras cosas. Recibí visitas internacionales en mi talller de personalidades, presidentes y actores que querían conocer mi trabajo a partir de lo que habían leído. Es muy difícil de explicar, de hecho todavía hoy me sigue sorprendiendo porque nunca es igual, cada inauguración tiene su mundo propio y cada lugar su universo.

—¿Dónde más te gustaría llevar esta muestra o parte de ella? Algún lugar con el que soñaste, dentro o fuera de la Argentina que para vos sea muy especial...

—Uh, la verdad, como te decía, con Eva ingresé a lugares nunca imaginados de todo el mundo. Este año es un año muy especial ya que se cumplen 100 años de su nacimiento y por eso es la gran protagonista del 2019. Si tuviese que elegir un lugar te diría algún palacio o lugar muy rico arquitectónicamente.

—¿Qué artista sos hoy?

—Hoy trabajo como artista contemporáneo, enfocado en la obra más desde lo conceptual. Siento que durante todos los años de mi carrera encaré proyectos, sueños, desafíos que me hicieron indagar en temáticas, técnicas y escalas muy diversas. Siempre me sentí atraído por la gran escala y es algo que puedo enfrentar desde el arte contemporáneo. Grandes estructuras y obras que son muy complejas de realizar en metales preciosos como cuando realizo obras de joyería. Son etapas. Hoy el arte contemporáneo es una nueva capa en mi vida como artista.

—¿Cuáles son tus próximas propuestas?

—En este momento estoy trabajando en varios proyectos al mismo tiempo. Están muy relacionados entre sí, pero son diferentes en su planteo y desarrollo. El eje está puesto en el género, la igualdad, la inclusión, las minorías. Tengo una muestra hermosa en el Museo Judío de Buenos Aires, una exposición que habla sobre la arquitectura de la ausencia. Esta muestra está pensada para ser llevada a diferentes museos del mundo ya que habla sobre el espacio ausente y en el nuevo trazado urbano luego de un atentado terrorista. Es un relato universal que nos atraviesa. Por otro lado estoy trabajando en dos grandes proyectos en espacios abiertos, por eso te contaba que me atrae la gran escala. Y ambos hablan sobre la vida, la maternidad y el género. Uno es para una plaza y otro es un gran proyecto que abarcará un enorme espacio público.

—¿Qué modificaciones sustanciales se dieron en tu carrera en los últimos años?

—Se dio un cambio cuando sentí que lo que quería expresar necesitaba de otros medios. Empecé a trabajar con una variedad diversa de metales y crear piezas a gran escala. Tengo clarísimo el momento en el que dije "acá empieza otra etapa". Tuve una necesidad distinta que acompañé con coucheo y cursos. En mis viajes solía buscar libros sobre platería, joyería y orfebrería, pero después empecé a ver piezas que tuvieran que ver con el arte, desde Damián Hirst hasta Anish Kapoor. Durante la mayor parte de mi vida el foco de mi producción estuvo puesto en lograr una terminación impecable, una obra de museo: puse en el afuera, en la estética de la pieza. Y hoy, todo está en el adentro. Eso para mí resume la diferencia entre la orfebrería y el arte. Creo que no cambiaría nada. Soy el fruto de todo un desarrollo como artista y mi obra refleja el camino interior que estuve transitando durante todos este tiempo.

—Ya expusiste en Rosario varias veces. ¿Qué experiencia tenés de este público en particular?

—Las experiencias fueron muy variadas. Tuve la suerte de participar dos veces del Salón de Joyas y Arte de Rosario, una iniciativa de una gran hacedora local, Sara Ricardo. Allí conocí a la intendenta y le conté que estaba trabajando en un proyecto sobre la construcción de los mitos y ella me invitó a traerlo a la ciudad en el marco de los festejos de los 90 años del nacimiento del Che Guevara, como ves, me atrapan los mitos. Y fue el Museo Estévez el espacio propicio para hacerlo. Durante la inauguración el secretario de Cultura me contó que el eje temático de este año sería Eva Perón, por ser el centenario de nacimiento. Ahí mismo me invitaron a participar este año con la muestra.

— ¿Tu mayor deseo, en lo estrictamente personal y como artista?

—A nivel personal estoy pasando un gran momento, tengo al lado mío a mis seres más queridos, que es todo lo que necesito. A nivel profesional siempre busco nuevos desafíos, nuevos espacios, grandes y prestigiosas instituciones. Hace dos años me reuní con la intendenta Fein, con Guillermo Ríos, de Cultura, y con Clarisa Appendino, y te digo a vos lo mismo que les digo a ellos cada vez que los veo (risas): ¡Sigo esperando el Castagnino!

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