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Las protestas antirracistas y la represión policial se trasladaron a París

Quince mil personas se concentraron en el Palacio de Justicia de la capital de Francia para reclamar justicia y denunciar la muerte en manos de un policía de un joven negro detenido en 2016.

Martes 02 de Junio de 2020

La ola de protestas antirracistas atravesó hoy las fronteras de Estados Unidos y se multiplicó con manifestaciones en solidaridad en otras ciudades del mundo, la más importante en París, en donde miles de personas marcharon en abierto desafío a las medidas de precaución por el coronavirus y fueron reprimidas por la policía.

Unas 15.000 personas se concentraron junto al nuevo Palacio de Justicia de la capital francesa para reclamar justicia no sólo por el asesinato de George Floyd en Minneapolis, Estados Unidos, sino también para denunciar la muerte de un joven negro en Francia, cuando fue detenido en 2016, un caso que revivió hoy con la publicación de un informe forense que responsabiliza a la policía.

Adama Traore, un francés de 24 años de origen maliense, murió el 19 de julio de 2016 en la Gendarmería de la ciudad de Persan, en la región de París, tras ser detenido en la localidad de Beaumont sur Oise, al término de una persecución.

El caso se convirtió en un emblema de la lucha contra la brutalidad policial en Francia y hoy el tema volvió al centro de la escena pública porque se conoció un informe forense que responsabiliza a la policía de la muerte del joven.

Antes de la represión con gases lacrimógenos, la Prefectura de la policía parisina había recordado a los manifestantes que existía una prohibición general para protestar durante el estado de emergencia sanitaria que vive el país, además de un decreto que había calificado al Palacio de Justicia como "un lugar sensible", informó la agencia EFE.

Si bien la protesta se desarrolló sin incidentes durante varias horas, un pequeño grupo de manifestantes comenzó a la tarde a quemar mobiliario urbano y lanzó piedras a los policías, que respondieron con disparos de gases lacrimógenos.

París no fue la única ciudad que se sumó en solidaridad a las protestas antirracistas de Estados Unidos.

Unas 3.000 personas marcharon hoy pacíficamente por la ciudad más grande de Australia, Sydney, cantando "No puedo respirar", las palabras finales de David Dungay, un aborigen de 26 años que murió en una prisión de la ciudad de Australia en 2015, mientras cinco guardias lo inmovilizaban.

Esas palabras fueron, también, las mismas que dijo una y otra vez Floyd cuando un policía de Minneapolis -hoy preso e imputado por homicidio- se arrodilló sobre su cuello durante más de ocho minutos.

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