El retorno del tren de cercanía que une Rosario con Cañada de Gómez, un hito en la historia de la región, plantea no pocos desafíos. La formación, que comienza a funcionar para el público este lunes, partirá a las 5.15 de la estación de Cañada con destino a Rosario Norte. Y a partir de ahora arrancarán los interrogantes y los reclamos: cuándo se agregarán más frecuencias, cómo harán para bajar el tiempo de recorrido, qué opciones se les dará a los usuarios para conectar la estación de Pichincha con el centro de la ciudad; cómo resolverán los problemáticos tramos en los que el tren pasa a centímetros de las precarias casas en los asentamientos irregulares de Rosario; cuándo se instalarán barreras inteligentes para controlar los pasos a nivel. Pero ahora, es momento de comenzar a usarlo.
El Servicio Regional Cañada de Gómez-Rosario, como se le llama formalmente, comienza su recorrido hoy, a las 5.15, desde la ciudad cabecera del departamento Iriondo, para llegar a Rosario a las 7.26, tal cual lo consigna la página oficial. De Rosario Norte partirá por la tarde, a las 19.10, y llegará a Cañada a las 21,45 para emprender el retorno a las 22.15 (llegará a la Rosario a las 0.26 del martes). Los precios, de 120 pesos para tramos más largos y de 60 para los intermedios inferiores a la mitad del recorrido (ver "Servicio regional Cañada de Gómez - Rosario" en esta misma página).
La formación tendrá tres coches de los mismos que se usan en larga distancia, una locomotora y un coche generador.
Mientras tanto, se está trabajando parar reducir el tiempo de viaje, que es de dos horas y 15 minutos, incrementando la velocidad de circulación de 30 a 60 kilómetros por hora, aunque hay tramos -sobre todo en barrios de Rosario- en los que inevitablemente habrá que reducir la marcha.
La fiesta del retorno
Lo cierto es que ahora empieza la etapa de la cotidianidad, luego de que la región se vistiera de fiesta el viernes para recibir al convoy, que había dejado de correr en el año 1977. Ese día, las estaciones de la región se engalanaron y celebraron un día histórico. "Ramal que abre, región que progresa", dijo entonces el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti.
Se notaba que las estaciones habían sido reacondicionadas para la ocasión. En Cañada de Gómez, sin ir más lejos, la terminal ferroviaria fue sometida a tareas de restauración, encaradas por la Municipalidad. Entre otros trabajos, se reacondicionaron espacios como el andén, la sala de espera y el cabín de la estación ferroviaria. La fachada se sometió a hidrolavado y se pintó completa.
Como lo publicó La Capital, que cubrió el acontecimiento, la inauguración del viernes fue para funcionarios y la prensa, pero los vecinos lo fueron viviendo en las estaciones, donde se juntaron a saludar el paso del tren. En la mayoría de las estaciones, sobre todo en las de localidades intermedias, esperaban a la comitiva contingentes escolares, instituciones de la zona y hasta gente vestida con atuendos típicos. Y tanto en Roldán como en Cañada de Gómez, se armaron hasta espectáculos.
No era para menos. El servicio de cercanía tardó 45 años en volver, generaciones enteras ni lo conocían. Nunca habían sentido el meneo leve de ese traqueteo bamboleante, la presencia de ese guarda uniformado que verificaba con celo que cada uno tuviera en mano su pasaje, el trayecto sin eventualidades, sin contratiempos, sin tránsito, sentado sobre una mole a la que todo el mundo cede el paso. Para los más entrados en años, fue rememorar justamente aquellos recuerdos.
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¿Se acuerdan? El guarda, una autoridad dentro del tren, también vuelve a ser parte del paisaje.
Ahora será oportunidad para que los primeros hagan la experiencia, y para que los segundos la revivan. Es probable que al principio muchos viajen por curiosidad, lo tomen como un recorrido casi turístico o didáctico para los hijos.
Demandas de lo cotidiano
Pero está claro que el tren es un servicio para la vida cotidiana. Volvió para ser una alternativa para los estudiantes que vienen a Rosario desde otras localidades de la zona, para los trabajadores que tienen que desplazarse a sus puestos, para los que tienen que venir a hacer trámites de todo tipo, o incluso de compras.
Esta regularidad será también la que genere demandas que, se sabe, saltarán más temprano que tarde, porque los interrogantes ya se están planteando. Que no haya una conexión complementaria entre Rosario Norte y otras zonas de la ciudad desalentará a muchos. Antaño, el servicio llegaba a la estación Rosario Central, donde hoy está la Isla de los Inventos. Quien arribaba a la ciudad, ya estaba en el centro. Hoy no es así, y el transporte automotor no ofrece alternativas cercanas.
Otra demanda, si el servicio funciona como se espera, es la frecuencia. La página oficial del servicio ofrece dos desde Cañada a Rosario, y uno de retorno los lunes y viernes. Y los sábados se ofrece un solo servicio matutino a Rosario Norte. El tren se hará más atractivo en tanto y en cuanto ofrezca opciones para distintas necesidades. Este aspecto tendrá que ver con los acuerdos que se firmen con la concesionaria de las vías, y también con la incorporación de personal.
Y el tercer tema es la velocidad. El intendente de Rosario, Pablo Javkin, dijo el viernes que entre Rosario y Roldán el servicio es más competente, pero que hay que retocar los otros trayectos. El presidente de Trenes Argentinos, Martín Marinucci, dijo en la inauguración que se está trabajando para reducir a una hora 45 minutos o "incluso una hora y media" el tiempo de viaje, que ahora está estipulado en dos horas 15 minutos. Cuando la gente entre en la rutina, seguramente va a reclamar más eficiencia. De todos modos, estar en Funes en menos de media hora ya es tentador.
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El viernes, los cañadenses esperaron al presidente Fernández frente a una estación especialmente acondicionada.
Lo cierto es que, tal cual lo dijeron el viernes las autoridades nacionales, poner el servicio en funcionamiento requirió una inversión en reparación de vías y material rodante de unos 600 millones de pesos por parte del Estado nacional. Con esto, el tren da el primer paso, ahora requerirá seguramente de más inversiones, sobre todo en seguridad vial y en infraestructura urbana.