Diez letras a puro arte. El nombre de esta localidad santafesina permitió desarrollar imágenes propias, miradas ideadas y desarrolladas por la muralista Andrea Dascanie, quien conoció al pueblo y se quedó a vivir ahí, en Carrizales.

Por Javier Parenti
En la estación. La calidez de las imágenes plasmadas en el nombre de esta comuna del departamento Iriondo, ubicada a 65 kilómetros de Rosario.
Diez letras a puro arte. El nombre de esta localidad santafesina permitió desarrollar imágenes propias, miradas ideadas y desarrolladas por la muralista Andrea Dascanie, quien conoció al pueblo y se quedó a vivir ahí, en Carrizales.
“Hace un año y medio nos instalamos en el pueblo. Vinimos para pintar el tanque de agua y nos encató el lugar, la tranquilidad con la que se vive, el trato de la gente y la posibilidad de vivir en un espacio que nos resulta ideal para desarrollar nuestra pasión creativa”, reconoció Andrea en diálogo con La Capital.
“El proceso de trabajo fue tener la idea en la cabeza, sacar las fotos de los lugares y pintar de la manera más realista posible cada uno”, explicó al meterse de lleno en la construcción del muro especial, porque no se trató de la habitual pintura sobre paredes, como ya había hecho durante varios años. Este desafío fue distinto y ya mantuvo contactos para reproducir en forma similar sus ideas en otros pueblos.
Cada localidad tiene sus características en el ingreso, con los arcos, las letras más o menos grandes, de distintos materiales y ubicadas en lugares exclusivos. Lógico, Carrizales también las tenía. Y apareció la buena oportunidad de cambiarlas.
“La idea fue mía, a la maqueta la realizamos junto a mi esposo Frankin Contreras, que es colombiano y lo conocí en un viaje. La comuna dio el visto bueno y eligió los lugares de referencia”.
Y salió así, en este orden:
C: El paisaje. “El atardecer hermosísimo que tenemos en este pueblo”.
A: Un jugador de “los cuiseros”. En honor al equipo de fútbol del pueblo: Unión.
R: La cañada con los carrizales. El lugar ideal para disfrutar junto al agua, de la pesca. Con la imagen de las gramíneas, de las cañas que pueden alcanzar hasta los 4 metros de alto, comunmente llamadas carrizales.
R: La estación de trenes de Clarke. Así también se lo conoce al pueblo, el otro nombre porque a la estación se la llamó con el apellido del donante de las tierras.
I: La bandera del pueblo. No podía faltar la insigna.
Z: La fábrica El Miguelito. Es de asientos de bicicletas, en la que se reflejan los trabajadores de esta población de unos 1.300 habitantes, en el departamento Iriondo.
A: Iglesia San Miguel Arcángel. La que se comenzó a construir en 1911 y es el patrono, siendo su celebración el 29 de septiembre.
L: Plaza Brigadier López. El histórico caudillo y gobernador de la provincia de Santa Fe entre 1818 y 1838, al que Andrea fue a pintar en el tanque de agua del pueblo.
E: Las escuelas. el jardín de infantes Nº 266 “Raíces de Federación”, la primaria Nº 259 “General Manuel Belgrano” y la secundaria Nº 600 “Héroes de Malvinas”.
S: La comuna de Carrizales. Este pueblo que se ubica a 65 kilómetros al norte de la ciudad de Rosario y que tiene como vecinos a Serodino (15 km), Díaz (16,5 km), Totoras (19,5) y Maciel (60 km), entre otros. Su jefe comunal es Osvaldo Rezzónico.
“Buscamos que no sea una cuestión lógica entre las imágenes y las letras, que tienen una medida determinada, con un espesor de chapa importante, fuertes por si a alguien se le ocurre sentarse arriba, y con una base firme para que las inclemencias del tiempo no las destruyan”, contó la artista rosarina afincada en este pueblo.
“La idea inicial fue ubicarlas en el ingreso al pueblo, pero en la comuna votaron y eligieron la estación del tren. Y ahí están. Entonces, ya ideamos otros murales para que la gente los vea al llegar a Carrizales”, anticipó Andrea.
“Ya están hechos, solo falta que la comuna termine unos arreglos para colocarlos al lado del arco de entrada. Tienen más de un metro y medio de alto, son de acero inoxidable y luminosos. Uno tiene dibujada la provincia, con el Monumento a la Bandera y el Puente Colgante. El otro la Batalla del Mio-Mio (un vegetal venenoso, también llamado romerillo) entre las huestes del Brigadier Estanislao López y sus perseguidores Juan Lavalle y Justo José de Urquiza, y la cañada”, revela esta chica de 49 años.
Para noviembre (entre el 8 y el 13) ya tienen confirmado el arribo de 15 muralistas de todo el país, para desarrollar un encuentro creativo, justo en homenaje a un nuevo aniversario del pueblo (fundado el 15 de noviembre de 1886) y a que se cumplen 40 años de la construcción de la ruta provincial Nº 10, que une a Carrizales con Serodino.
“Vivimos de esto. Era mi ilusión, un compromiso de vida por el que luché. Un sueño que perseguí y alcancé gracias a mi compañero de vida, luego de varios años de sufrimientos y sinsabores”. Una vida que Andrea eligió desde chica. Cuando estudiaba en la Dante Alighieri de Rosario y “era una estudiante más en las materias comunes porque mi pasión ya era pintar”. Y se dio el gran gusto de “pintar un mural en la terraza del secundario”, aunque luego fue tapado con una construcción.
Rosario tiene varias firmas de ella en sus paredes y las nombra:
En la Familia Toscana, en Mister Ross y San Martín, un mural “de tres pisos que pinté hace 3 años”.
“La historia de las vacunas”, en Suipacha y Santa Fe, con la idea de “concientizar de lo necesarias que son, algo que hice antes que se conociera este terrible Covid”.
En La Florida, en Urunday y Bv. Rondeau, de 80 metros de ancho y 8 de alto de una empresa ferretera.
Es que Andrea no dejó que vencieran a su sueño artístico, más allá de que durante muchos años “me ningunearon y sufrí mucho, hasta que pude volver a despegar”. El aire de mar le abrió otra vez la inspiración. Pintó murales en Mar del Plata y en Miramar, fue a México para un encuentro de mujeres muralistas, y un día terminó de aparecer la nueva luz al conocer a Frankin, con quien eligió compartir su vida y viven en Carrizales. “Acá somos felices. Es un pueblo ideal, por su gente, por la tranquilidad ideal para inspirarnos”.


