Villa Gobernador Gálvez

"Del conurbano rosarino nos separa un arroyo y nos unen varios puentes"

"Pedimos una política común de apoyo a la seguridad", advirtió el intendente Alberto Ricci en una entrevista en La Capital

Domingo 26 de Septiembre de 2021

El intendente de Villa Gobernador Gálvez, Alberto Ricci, de 54 años, analizó la situación de “la cuarta ciudad de la provincia, que tiene 100 mil habitantes, y es muy compleja porque va desde la problemática de los pescadores hasta los barrios del oeste”, así como la del transporte metropolitano, en la que “las ciudades del departamento Rosario deberíamos tener una tarifa común de remises” y destacó los planes de obras como “el Desvío Alvear” que busca descomprimir el tránsito ferrovial en una ciudad “partida en cuatro por dos vías férreas” y “las escuelas de oficios de la Municipalidad, en las que los chicos aprenden un oficio y se insertan a trabajar en empresas de la zona”.

–¿Gálvez, como le dicen sus habitantes, y el gobierno nacional tienen un proyecto para descomprimir el tránsito ferrovial en la ciudad y sus alrededores?

–Se llama Desvío Alvear y es un proyecto que arranca desde que comencé la gestión, en 2016, con una idea de la Bolsa de Comercio de Rosario. Es un programa de mejoras ferroviarias para toda la región con municipios y comunas que tienen puertos, en busca de una solución al tránsito ferroviario hacia esas terminales. Villa Gobernador Gálvez es una ciudad partida en cuatro por dos vías: el ramal que viene desde Bahía Blanca a Rosario -que tiene concesionado el Ferrocarril Ferropampeano-, y el que viene de Retiro a Rosario.

–¿Hay trenes de carga que deben hacer hasta cuatro maniobras en Villa Gobernador Gálvez y sus alrededores para acceder a puertos cercanos a Rosario?

–Los trenes que llegan desde Bahía Blanca a la Estación Villa Diego si tienen que ir a Rosario siguen, pero si tienen que ir a los puertos del norte, como San Lorenzo o Puerto San Martín, a los del sur, como Alvear o General Lagos, tienen que ir cargados hasta la Estación Coronel Aguirre, donde canbian el sentido de circulación de la máquina. Estas maniobras ferroviarias complican muchísimo el tránsito vial en la ruta 21, que es la más transitada en el tramo entre Gálvez y Pueblo Esther.

–¿En qué consiste el Desvío Alvear?

–El Desvío Alvear arranca en Piñero, en la Estación La Carolina, con la unión de las vías del Belgrano con la las del Mitre, en lo que se llama la bitrocha del Belgrano, que es colocar un tercer riel a un metro hacia adentro de un riel de las vías del Mitre. Cuando este ramal pasa por debajo de la autopista Rosario-Buenos Aires el desvío sigue paralelo a la ruta 21 y al acceso a la planta de Cargill, hace una curva hacia Alvear y se une con el ramal Rosario Buenos Aires hasta la Estación Alvear, donde construirán una playa de maniobras ferroviarias. De esta manera, sólo llegarán hasta la Estación Villa Diego y la Estación Aguirre los trenes que van al Puerto de Rosario.

–¿En qué etapa del proyecto se encuentra el Desvío Alvear?

–Es una obra que el gobierno nacional está a punto de licitar con fondos del gobierno chino, del orden de los 7 millones de dólares cuando el dólar estaba a 20 pesos. Hay una adenda que firmamos con (el ministro) Diego Giuliano hace dos meses en el Ministerio de Transporte de la Nación, donde hablé con el funcionario a cargo del Desvío Alvear. Es una obra muy importante para la región, no sólo por los cortes de ruta, sino porque las entradas y salidas de los trenes son muy costosas y se pierde mucho tiempo.

–¿Solucionaron el conflicto entre los remiseros de Gálvez y la Municipalidad de Rosario?

–Se pudo solucionar cuando ajustamos la tarifa a un valor muy similar entre los remises de Gálvez y de Rosario, y lo mismo hicimos con la tarifa de los taxis, que es casi igual, entonces a la gente le da lo mismo tomar uno u otro. Antes la gente llamaba a los remises de Gálvez porque había una diferencia importante, pero también hay una realidad y es que los taxistas de Rosario no quieren venir a Gálvez porque se vuelven vacíos. Tenemos una oficina de la Ansés que abarca la zona sur de Rosario, y si un empleado iba a Rosario en un remís de Gálvez lo paraban y lo multaban porque no tenía domicilio en Rosario. También hablamos con los sindicatos de taxis de Rosario, con los que no vamos a competir. Les pasó lo mismo a remises de Pérez y Funes cuando en Rosario salían a cazar remises, o a una chata de Control Urbano de Rosario, que en medio del conflicto por los remises bajó de la Circunvalación hacia Ayacucho -donde es Villa Gobernador Gálvez- y se la patearon toda. Dimos unos pasos hacia el sentido común.

–¿La solución de la problemática del transporte es una gestión metropolitana?

–Hay que trabajarla a nivel metropolitano. Las cinco ciudades (Villa Gobernador Gálvez, Rosario, Granadero Bagorria, Funes y Pérez) debemos tener la misma tarifa de remises. Lo hablé con Carlos Comi (del Ente Metropolitano) y estamos buscando soluciones y que esto no sea una guerra.

–¿La Municipalidad apoya el salvataje del Club Olímpico?

–El viernes a la noche hubo una movida de la gente de la comisión directiva y quienes participamos, como vecinos, empresarios y medios para contar la realidad y buscar alternativas para salvarlo. Tengo fe en que lo vamos a salvar, son cuatro millones de pesos. Este lunes convoqué a una reunión a los directivos del club, concejales, al diputado Esteban Lenci para charlar y lograr un acuerdo antes del remate.

–¿Ante el avance de la violencia vinculada al narcotráfico evalúan implementar estrategias como la del Buzón de la Vida, en Firmat?

–Pedimos una política común de apoyo a la seguridad. Tenemos un 0800 donde la gente puede denunciar sus inquietudes en un contestador automático, pero las denuncias de seguridad sólo se toman en las comisarías. Estamos en el conurbano rosarino, del que nos separa un arroyo pero nos unen varios puentes. Villa Gobernador Gálvez tiene 100 mil habitantes, es muy grande. Villa Gobernador Gálvez y Concordia están entre las diez ciudades con mayor cantidad de población con necesidades básicas insatisfechas. Y la afluencia es constante desde Alvear y Pueblo Esther.

–¿Sos un intendente del Frente Progresista que tiene buen diálogo con los gobiernos provincial y nacional, que son peronistas?

–Sí, porque tenemos que trabajar para hacer las cosas lo mejor posible para la gente, entre todos, más allá de los partidos. Trabajé en la empresa hormigonera de mi padre hasta el día que tomé una decisión de vida, después de que me vinieron a buscar (los ex intendentes) Pedro Gopnzález y Murabito, y dos veces (el ex gobernador) Lifschitiz. Siempre defendí la Ley de Conectividad y el gobernador (Omar Perotti) me dijo que defendí esa iniciativa y lo hago porque acceder a un smartphone cuesta entre dos y tres sueldos. Ahora consegui unas computadoras de Nación para el barrio Costa Esperanza, frente a Paladini, donde vamos a hacer un punto digital. Y para la Escuela Municipal de Oficios conseguí un galpón de 500 metros en Pasteur y Moreno. Y empieza el Club de Tareas, un programa de apoyo escolar gratuito para chicos primarios que no pudieron conectarse durante la pandemia, en dos edificios de Pueblo Nuevo, con docentes matriculados, y firmamos un convenio con el Instituto del Profesorado 24 para que los estudiantes avanzados hagan allí sus prácticas. Si no trabajamos todos juntos, mientras se juega el clásico González-Murabito, la ciudad se va al descenso.

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