La Región

Anticipan la reconversión de La Calamita en un sitio de la memoria

Es un antiguo anhelo de los vecinos de Granadero Baigorria. Hoy renovarán el pedido con actividades alusivas a otro aniversario de la última dictadura

Martes 20 de Marzo de 2018

A días de un nuevo aniversario del inicio de la última dictadura, vecinos de Granadero Baigorria preparan para hoy una serie de actividades frente al municipio de la localidad. La jornada busca también visibilizar el reclamo para que se concrete la transformación del ex centro clandestino de detención La Calamita en un sitio de la memoria. La provincia prepara un anuncio al respecto para el próximo sábado 24 de marzo.

Si bien la Legislatura provincial aprobó en 2014 una ley de expropiación de los terrenos (proyecto presentado por la diputada Alicia Gutiérrez, del Partido Solidaridad e Igualdad), en marzo de 2017 el gobierno santafesino anunció un acuerdo con el actual dueño del lugar, la firma Benzadón, quien se comprometió a donar una parte del terreno para que funcione allí un espacio de la memoria, y resignificar de esta manera un lugar de Granadero Baigorria por el que pasaron más de un centenar de detenidos-desaparecidos durante la última dictadura cívico militar.

En diálogo con La Capital, el subsecretario de Derechos Humanos de la provincia, Ramón Verón, adelantó que la donación ya está en marcha. También que forma parte de un proyecto integral de la provincia para refuncionalizar cuatro sitios donde habitó el horror durante la dictadura (y que fueron señalizados): el ex Batallón 121 (Lamadrid y Ayacucho), la Quinta de Funes, La Calamita y la comisaría 4ª de la ciudad de Santa Fe.

Verón señáló que el proyecto apunta a darle una impronta integral a estos espacios, para que funcionen allí museos y se hagan recorridos para el público. Se estima que en caso de La Calamita, la propuesta tenga un destino ligado a la salud.

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Reclamo con historia

En marzo pasado, en un acto realizado en la sede local de Gobernación y frente a representantes de organismos de derechos humanos, el ministro de Justicia de Santa Fe, Ricardo Silverstein, dijo que "una muestra del compromiso que tiene todo el gobierno provincial es haber conseguido la donación del predio donde funcionó La Calamita, un lugar tristemente simbólico ubicado en Granadero Baigorria", y adelantó que allí se emplazará "un monumento a la memoria", un viejo reclamo de organizaciones de derechos humanos, escuelas y habitantes de la localidad, como los vecinos nucleados en el colectivo Documenta Baigorria.

"Si bien la ley de expropiación Nº 13.455 fue aprobada por diputados y senadores, el Ejecutivo nunca la hizo efectiva", reclaman hoy los vecinos congregados en este espacio. María Celia Fernández, una de sus integrantes dijo a La Capital que si bien fueron comunicados en su momento desde la provincia sobre la donación de la finca, aún no se sabe nada en concreto de ese proyecto. "Nunca más nos dieron explicaciones, pese a que se lo hemos solicitado a través de cartas o pedidos de reuniones", agrega.

Para hoy, Documenta Baigorria prepara una Jornada Educativa en la plaza 9 de Julio, frente a la Municipalidad. De 10 a 16 habrá talleres interactivos y de narraciones, además de la construcción de un mural móvil. Otro de los talleres previstos tiene como material de trabajo "Una historia que no es cuento", una historieta realizada por Maxi Núñez, un joven de Baigorria, donde cuenta qué pasó en La Calamita. Para las 13.30 está prevista la actuación de grupo "Payasos por la identidad". Las actividades están dirigidas a las escuelas y al público en general.

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Propiedad privada

La Calamita se encuentra en Granadero Baigorria, sobre Eva Perón al 1500. Desde la calle hasta el casco de la estancia hay que recorrer un breve camino de tierra. Una vieja tranquera de metal cierra el paso hacia la casona. Un cartel advierte: "Propiedad privada. No pasar".

La finca data de la década del 20, cuando Baigorria era la comuna Paganini. El lugar debe su nombre a los viñedos de Angel Calamita, un italiano que compró los terrenos de la familia del Gallego Sala, primer dueño de la finca. En 1969 el predio fue adquirido por la firma de Raúl Benzadón Saci, propietaria de la tienda La Buena Vista.

El inmueble actualmente está habitado por una familia nuclear y a pocos metros del inmueble principal, en un sitio donde antes había gallineros, se han construido habitaciones precarias. En total en lugar viven unas diez personas. El terreno está dividido en dos lotes: el 9B de ocho hectáreas de descampado y el 9A de dos hectáreas. Este último, donde está ubicado el casco de la estancia, es el donado a la provincia.

Detrás de la casa, en los restos de lo que fuera un galpón, la basura, la maleza y restos de metal oxidado se acumulan sobre sótanos y grandes piletones de material que en otras épocas sirvieron para almacenar la producción de los viñedos de Calamita. Se presume que en ese galpón funcionó el centro clandestino de detención.

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Durante la dictadura, la estancia fue utilizada por el II Cuerpo del Ejército como uno de los cinco centros del circuito represivo del Batallón de Inteligencia 121, por lo que se transformó en uno de los 350 centros clandestinos de detención que funcionaron en el país. La Calamita ocupaba un lugar estratégico no solo por estar en una zona rural alejada del ejido urbano, sino porque además está a pocas cuadras del hospital Eva Perón, que habría servido como maternidad clandestina para embarazadas que dieron a luz durante su cautiverio en la estancia.

Enterramientos

"Hay varias cosas importantes a resolver, como relocalizar a la gente que vive ahí e investigar si hay enterramientos, antes que ese lugar pueda funcionar como sitio de la memoria", afirma María Celia Fernández, de Documenta Baigorria.

El subsecretario de Derechos Humanos de la provincia recordó que "ya se despejó la duda sobre la la probabilidad de enterramientos en el terreno de 8 hectáreas" y que eso está acreditado judicialmente tras el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), ya que existía la sospecha que en ese campo lindero hubiera restos enterrados de detenidos-desparecidos.

Sobre las familias que viven allí, dijo que resta definir el proceso de relocalización de quienes desde hace años habitan en la casona.

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