La cuarentena detuvo el tiempo en el parque Independencia

El calendario floral no se renueva desde que comenzó la cuarentena porque no es un trabajo esencial.

Martes 31 de Marzo de 2020

La quietud del parque Independencia es tan anormal como su estado actual, con el laguito copado por aves de todo tipo que buscan comida en los alrededores de los carritos cerrados y una imagen impactante: el calendario floral, detenido en marzo de 2020 y con los colores celeste y blanco que se dispusieron por el aniversario de la creación de la bandera, el 27 de febrero.

Desde la Asociación Amigos del Parque Independencia resaltaron este hecho como el más relevante que trajo la cuarentena, ante la imposibilidad de que personal de la Dirección de Parques y Paseos pueda hacer su trabajo como cualquier otro día, afectados por el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Al calendario detenido y el copamiento de palomas, gorriones, patos y gansos en el lago, se suma la falta del corte de pasto, algo que, en intervenciones específicas, desde la Municipalidad se encargan de llevar adelante. Todo un signo de la falta de movimiento en uno de los espacios verdes más emblemáticos de la ciudad, que muestra signos de una soledad inusual.

“El calendario se actualiza hasta con tormenta, es un ritual de la ciudad”, afirmó el referente de la asociación, Adrián D’Alessandro, quien agregó cómo “la estructura del calendario está quedando abajo de la maleza”.

Que él recuerde, sólo dos veces no se pudo actualizar: el 24 de marzo de 1976, día que comenzó la dictadura cívico militar, dato que le pasó “un viejo encargado de Parques y Paseos ya jubilado”; y el día que hallaron el cuerpo de Gerardo Escobar en el río Paraná, quien era empleado de la repartición encargada del mantenimiento del calendario.

La vuelta a la normalidad de este “ritual rosarino sagrado”, como lo consideró D’Alessandro, será posible en la medida que los permisos otorgados durante la cuarentena se extiendan.

El mantenimiento, según contó el referente de los amigos del parque, se hace “con un sistema de tallos teñidos que se cortan y a los que se les hace un tratamiento para darles color. Es una especie de plantín que permite cambiarlos de lugar diariamente, para cambiar cifras y letras”.

Desde la Secretaría de Ambiente y Espacio Público indicaron que hoy mismo se realizarán trabajos de mantenimiento y un operativo contra el dengue en la zona del laguito.

Guardias mínimas

Por su parte, desde la asociación tienen guardias mínimas, con permisos otorgados por la Municipalidad, para poder mantener lo mínimo e indispensable del parque.

“Nos encargamos de la atención de los animales y las tareas de higiene mínimas. En el caso del lago grande, ahora estamos entrando en una época del año donde, de a poquito, está ingresando el otoño y hay caída de hojas y residuos verdes”, explicó.

Al detenimiento en el tiempo del parque se suma el desplazamiento de distintas aves por el laguito, con la aparición de “sonidos que, cotidianamente, están enmascarados detrás de la actividad urbana”, dijo D’Alessandro, incluso con cambio de conductas de las palomas (ver aparte).

Y lo más importante y que tendría que llamar a la reflexión a todos: la desaparición completa de residuos. A pesar de ser una buena noticia, la balanza no se equilibra porque falta el factor humano que le da vida al parque, junto al verde y los animales.

Palomas y gorriones en busca de comida

En los cambios que presenta el parque se dio un fenómeno que, si bien es común, no se ve a menudo en los horarios donde hay mayor cantidad de gente: una buena cantidad de aves de distinto tipo tomaron el laguito buscando algo de comida.

Al respecto, D’Alessandro explicó: “Es usual esto porque las aves están muy acostumbradas a interactuar con la gente que les da de comer. Estamos con un refuerzo por este tema de que tienen que comer, porque hay una gran cantidad de rosarinos que tienen por costumbre llevarles comida y ahora no está pasando por la cuarentena”.

“Las aves buscan hierbas, pastito, y suelen ir mucho a la parte del calendario”, agregó.

Una de las chicas que trabaja en el carrito más cercano al calendario es quien guarda recortes de pan, tomate y lechuga para poder ir dándoles a los animales. Por eso, D’Alessandro contó que al estar el puesto cerrado, “las aves no entienden mucho. Vienen corriendo para que les den de comer”.

Al deambular de patos y gansos, se suma el cambio de conductas de las palomas que van al palomar y que se trasladaron al Laguito, junto con gorriones que están en búsqueda de comida por la ciudad: “En el Laguito tienen más posibilidades de conseguir alimento. Al no haber actividad humana, les desapareció el acceso a la comida y es algo que observamos en el parque”.

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