La ciudad

Vuelven los piedrazos en la cabecera local de la autopista a Buenos Aires

El último impacto rompió el parabrisas del auto con que trasladan alimento para unas 190 personas. Fue en una subida a la Circunvalación

Martes 30 de Enero de 2018

Las dos familias habían ido a pasar el domingo al arroyo de Pavón Arriba cuando, ya regresando a Rosario, recibieron un brutal cascotazo que hizo estallar el parabrisas del utilitario Peugeot Partner en que viajaban. "Ya estábamos subiendo a Circunvalación y de golpe vimos volar algo y nos explotó el vidrio, casi nos hace tumbar y de casualidad no terminamos en el otro carril", cuenta todavía atemorizado el electricista Daniel Gallardo, desde hace una década al frente del comedor comunitario Los Pekes, donde provee la cena tres veces por semana a unas 190 personas y la copa de leche diaria a unos 200 chicos. Al susto que vivió, entre otras cosas porque viajaba con sus hijos de 3 y 11 años, Gallardo suma ahora la preocupación por cómo harán junto al dueño del auto, Ricardo Salomón, para reponer la luneta delantera, ya que es el vehículo con que salen a buscar las donaciones de alimentos frescos para el comedor. El cambio costará 5.600 pesos.

Al narrar su experiencia, no por repetida menos traumática, Gallardo recordó otros episodios en los que piedrazos arrojados contra autos en ruta ya han causado lesiones y hasta muertes.

Esta vez la agresión lo tuvo como protagonista junto a su amigo, las esposas de ambos (Laura y Mónica) y los dos chiquitos, Santino y Brisa.

Ocurrió alrededor de las 18 del domingo pasado, cuando ya estaban tomando Circunvalación desde la autopista a Buenos Aires, cerca del barrio Las Flores. Como era de esperar, el ataque los tomó desprevenidos.

"Mi amigo quedó como bloqueado", explicó, lo que en un segundo los expuso al doble riesgo de volcar o cruzarse de carril. Por fortuna lograron estabilizar el auto y finalmente detuvieron la marcha unos cien metros después de que el parabrisas les hubiera estallado y ellos quedaran "llenos de vidrios". Porque "una cosa es contarlo y otra vivirlo", sostuvo.

Lo increíble fue que pararon junto a una chata que también había sido blanco de otro piedrazo en el mismo lugar. "Ahí vimos que, bajando la banquina, había una camioneta de la policía, así que fuimos a contar lo que nos había pasado", relató Gallardo.

Deficiente respuesta policial

Pero para sorprenderlos todavía más, los efectivos policiales apostados en el lugar se excusaron de intervenir argumentando que ellos "no podían hacer nada".

"Nos dijeron: «Nosotros sabemos que tiran, pero de acá no nos podemos mover", contó el electricista que fue la respuesta que recibieron. "Y al final no nos dieron la menor bolilla", aseguró, para agregar que había incluso otro móvil policial en la misma actitud pasiva.

Como sea, después de haber zafado del indefectible robo que iba a llegar tras el piedrazo si se detenían en el sitio donde lo recibieron, el problema se trasladó al daño económico y el impacto que tendrá sobre la actividad social que llevan adelante.

Solidario

Según contó Gallardo, con la Partner su amigo "distribuye huevos" y juega además un rol clave en el suministro de víveres para Los Pekes, el comedor comunitario ubicado en el barrio 7 de Septiembre donde desde hace un década el electricista ofrece cenas y copa de leche a gente del vecindario y del que el dueño del auto es miembro de la comisión directiva.

Como la provincia les provee la "mercadería seca" para preparar las cenas y copas de leche, ese mismo vehículo es usado para retirar donaciones que complementan la dieta. Básicamente alimentos frescos, como vegetales y carnes, pero también otros elementos que la gente que concurre al comedor va necesitando, como sillas de ruedas y camas.

"El dilema ahora es que no podemos comprar un parabrisas y el auto de mi amigo tiene solamente seguro contra terceros", afirmó el hombre. El cambio de la luneta, ya averiguaron, costará 5.600 pesos.

Los interesados en colaborar (con el arreglo o con el comedor) pueden llamar a los teléfonos (0341) 451-9067 o 153-816691. Si no, comunicarse por Facebook con el electricista en Daniel Ricardo Gallardo.

"La policía nos dijo: «Nosotros sabemos que tiran, pero de acá no nos podemos mover». No nos dieron la menor bolilla"

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