Opuestas. Así son las opiniones de los vecinos de la manzana de Sarmiento,
Rueda, Mitre y Virasoro, donde estaba el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), respecto
de la posible demolición del viejo edificio sanitario para construir una sede judicial. Sin
embargo, todos coinciden en el deseo de que se conserve el casco centenario del antiguo nosocomio,
más allá de considerar que el nuevo emprendimiento revitalizará al barrio.
El tema no pasa desapercibido entre quienes viven en las inmediaciones del viejo
Heca. Algunos se alegran por creer que el traslado de los tribunales penales permitirá reactivar la
actividad económica. Otros agregan que con el nuevo edificio habrá más seguridad.
Algunos ven la iniciativa con temor porque "traerán a los presos", mientras no
faltan quienes quieren que el antiguo Heca vuelva a ser un hospital. Polémicas a cada cuadra.
Todo muerto. El panadero Oscar Vitantonio está contento con que se abra una sede
judicial, aunque no entiende por qué van a derribar la estructura existente. "Podrían usar lo que
ya está; ahorrarían plata y se haría todo más rápido", explica ante una asadera de bizcochos que
pronto irán al horno.
El hombre, que tiene el comercio desde hace 8 años, recuerda a los médicos de
guardia que los domingos iban allí a desayunar. "Ahora está todo muerto", comenta.
Distinta es la opinión de Héctor Pascualini, que trabaja en un taller mecánico
frente al ex Heca. "Necesitamos más salud, hoy las guardias están abarrotadas y la Municipalidad,
en vez de aumentar los servicios, los derrumba", dice enojado.
Caminando con la bolsa de compras, José Manuel Clérico mira con nostalgia el
antiguo hospital. "Se va a extrañar", dice, al igual que Oscar Listo, quien sin embargo tiene
esperanzas frente al nuevo proyecto: "Menos mal que van a construir algo porque si era sólo una
plaza iba a ser muy peligroso. Se juntarían los drogadictos".
También son varios los vecinos que preferirían ver otro hospital en la
estructura del viejo Heca. "Será un gasto terrible demoler esto", dice Mónica, que hace 52 años
trabaja en el lugar, y piensa que sería mejor usar la estructura existente para hacer el Pami III y
atender mejor a los jubilados.
Desilusión. María Sitjar, que llegó al barrio cuando se inauguró el Heca,
coincide con Mónica en la falta de atención de la salud. "Ya no sé lo que harán, no tienen en
cuenta las necesidades de los vecinos", dice la mujer, que afirma estar desilusionada y, de hecho,
ya puso su casa en venta.
Está claro que los vecinos extrañarán al viejo hospital y quieren que se
preserve la zona histórica que marcó la vida de su barrio.