"Un nene se puso a llorar en medio del partido, le pregunté qué le pasaba y me dijo que estaba cansado de que su papá le gritara fuera de la cancha. Le dije: «Hacé como que es un árbol, vas a ver que vas a hacer dos goles». Y los hizo: salió de la cancha y me abrazó. Me dieron ganas de llorar". La anécdota demuestra que los árbitros no sólo reciben salutaciones para sus madres en los partidos. Y la contó Guillermo Martínez, de 20 años, albañil, vecino de Las Flores y ahora juez deportivo. El es tan sólo uno de los más de cien "referee" de fútbol y básket que formó la Escuela Municipal de Arbitros de Rosario en el último año y medio.
Se trata de una academia gratuita, que cursan cuatrimestralmente varones y mujeres desde los 16 años, con clases teóricas y prácticas (ver aparte), en el Centro de la Juventud (Belgrano 950) y en el Complejo Belgrano Centro (Belgrano 621). Una usina de puestos de trabajo para jóvenes.
El coordinador es José Luis Ríos, un profesor de Educación Física, que se define como "apasionado por el deporte". Lanzó este proyecto con cuatro instructores y los apoyos de Sergio Pezzota (el único árbitro internacional de Rosario), el Sindicato de Arbitros de la República Argentina (Sadra), la Municipalidad de Rosario y las asociaciones rosarinas de fútbol y básket.
"El sindicato les provee la ropa y ambas asociaciones les dan trabajo a los alumnos cada fin de semana, en los torneos de baby y en las ligas regionales. Los chicos y chicas pueden llegar a dirigir unos nueve partidos por fin de semana y con eso se pagan sus gastos de salidas y de estudio. Porque, eso sí, nos gusta que se capaciten bien como árbitros pero ante todo que cumplan con su escolaridad; si están en el secundario hasta les pedimos de vez en cuando ver las libretas", dijo Ríos.
La Capital reunió a cuatro de los nuevos árbitros. Llegaron a la nota, como no podía ser de otro modo, vestidos de negro, con sus tarjetas rojas y amarillas y silbatos. Pero aclararon que con los más chicos hacen una tarea didáctica dentro de la cancha. De ellos reciben el mote de "profe", como en la escuela, y no les sacan tarjetas: ante un berrinche, un juego sucio o un insulto, los advierten dos veces y a la tercera situación problemática los sacan 5 minutos de la cancha.
Los representantes de toda la escuela acá son Guillermo (quien ya armó una pareja de árbitros con su novia Vanesa Campos, de 18 años) y Marlene Fleyta, también de 18, que vive en villa La Lata, estudia ciencias económicas y mide 1,50 metro, pero dentro del campo de juego impone respeto "como ninguna", al decir del tango.
También están Gastón Gutiérrez, de 24 años, juez de waterpolo y básket, y Luciano Tessandori, de 27 años, estudiante de medicina y el único, por ahora, que realiza el primer año del curso de árbitro nacional de la Asociación de Fútbol Argentina (AFA). Todos coinciden en decir que es más difícil controlar a los padres y directores ténicos de baby fútbol (de 6 a 12 años) que a los chicos.
Diez mujeres. Marlene fue quien dirigió el encuentro a beneficio de los damnificados por la tragedia de calle Salta en el estadio Gabino Sosa. Se ríe de su altura porque dice que algunos jugadores de 12 años ya la superan y que cuando la quieren ofender la mandan a lavar los platos. Pero ella no se achica y sus pares la reconocen como una buena profesional.
"Cuando ingresé a la escuela era la única, ahora somos diez. Y lo bueno es que después de cuatro meses ya estás en condiciones de dirigir y trabajar", rescata.
Gastón dirige desde hace tres años waterpolo y desde hace uno, básket. En las piletas debe marcarles las faltas y ordenar el juego a jóvenes de 12 a 18 años.
"Hay que estar bien atento tanto para ver qué pasa bajo del agua como afuera, no es nada facil", dijo. En básket, en cambio, es juez de las divisiones pre-mini y mini: de 7 a 12 años.
Y Luciano (hijo del periodista deportivo rosarino) explicó que dirige primera local y regional pero eso no le hace desestimar los partidos de los nenes.
"Me encantan. Uno dentro de la cancha es un docente más. Ellos copian de la tele: los festejos, las poses. Da risa ver cómo los arqueros ordenan la barrera. No sólo les explicamos el reglamento y los cuidamos de que no se lastimen, les atamos los cordones, les enseñamos a hacer los laterales: se hace docencia", comentó.
Los cuatro tienen, por su puesto, su corazón en algún cuadro de fútbol local o nacional. Y aunque suene inocente o romántico, estos árbitros aseguran que dentro de la cancha son neutrales y no tiene puesta ninguna camiseta.
"Para nosotros, cuando trabajamos no existe otro color que el blanco", se ríen.
Las clases para 2014
Las clases de 2014 comienzan en marzo. Lunes, martes y jueves, de 19 a 21, las de jueces de fútbol, en el Centro de la Juventud. Y martes y jueves, de 20 a 22, las de básket en el Complejo Belgrano. Son cuatrimestrales de primer nivel (divisiones inferiores) y segundo nivel. Teóricas (reglamento, nutrición y primeros auxilios) y prácticas (entrenamiento físico). Más más informes en [email protected], www.sadrasantafe.com.ar o a los teléfonos 480-2557/714 (Centro de la Juventud).