Nadie sabe cómo lucieron originalmente sobre la calle Entre Ríos los vitrales de la que fue la capilla del Colegio de la Santa Unión de los Sagrados Corazones. Así y todo, la falta de un registro visual no fue obstáculo para que la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR, que desde los años 50 ocupa el edificio, intente devolverle a ese espacio, ahora ocupado por su Biblioteca Central, uno de sus elementos ornamentales más notables. La solución fue convocar a un concurso abierto para determinar cuál será el diseño que tomarán esas vidrieras sobre la fachada recientemente restaurada y el rosarino Daniel Díaz Gotusso, arquitecto y vitralista, es quien diseñó el proyecto elegido por la facultad. Un enorme rosetón, elemento ornamental clave de la arquitectura gótica, formado por miles de lonjas de vidrio que representan lomos de libros y que deberá ir construyéndose como "un rompecabezas gigante", como él mismo lo definió.
Díaz Gotusso ya dejó marcas en edificios de la ciudad. Retiró y restauró por completo la cúpula de La Favorita, tiene obras en la casona del Colegio de Escribanos, su trabajo está en el edificio del ex Banco Nación sobre la peatonal San Martín, donde actualmente funciona el Espacio Cultural Universitario (ECU), en la Mansión Astengo y en el Palacio Minetti. Y actualmente está desarrollando una labor a cinco años con la restauración de todos los vitrales de la Iglesia María Auxiliadora.
El arquitecto cuenta que llegó a los vitrales "casi por casualidad" en 1987, cuando compró el taller donde se encontró con Gabriel García, otro artista de la ciudad que había sido nada menos que ayudante en el taller de Salvador Buxadera, un inmigrante catalán que es la principal referencia en la región en este arte y por cuyo taller pasaron, entre otros, Antonio Berni.
Con ese linaje y casi 40 años de trabajo, el desafío del proyecto de Humanidades y Artes lo convocó junto con otra decena de postulaciones y su propuesta fue seleccionada por un jurado de arquitectos, artistas plásticos y especialistas.
Uno de los criterios centrales, según explicó el director de Cultura de la facultad y arquitecto, Daniel Randisi, fue que "el proyecto tuviera un desarrollo conceptual que estuviera vinculado a la historia edilicia de ese espacio que fue religioso, pero que actualmente es la biblioteca principal de una institución académica y eso tiene una fuerte simbología".
La potencia de la roseta
Sin registros visuales históricos, el desafío era establecer un diseño desde el punto cero. Y tomando en cuenta las características de la fachada del edificio, el único de la ciudad concebido en un estilo neomedieval de matriz escocesa, Díaz Gotusso retoma en su proyecto uno de los elementos más vinculados a la arquitectura gótica: los rosetones.
Típicos de las grandes catedrales _quizá Notre Dame en París es el ejemplo más popular_, son ventanas circulares caladas con vidrieras y que se disponen de forma radial. Si bien las aberturas de la fachada no tienen ese formato, el artista a través del diseño remite a ese elemento histórico de la arquitectura gótica y eso incluso fue clave para el jurado.
"La potencia de la roseta, ese elemento tan particular, es uno de los puntos más destacados para determinar la elección", señaló Randisi, que señaló que sin lugar a dudas así como fue la restauración de la fachada, el cambio generará un impacto extra en el espacio público.
Díaz Gotusso explicó a La Capital que "pensando en que se trataba de una biblioteca pensé en un rosetón totalmente descontextualizado y donde las lonjas de vidrio que lo conforman representan lomos de libros y que cada uno de ellos pueda tener un título real o ficticio de diferentes obras".
Lo cierto es que cada una de esas lonjas, que debe ser pintada y horneada, pasará así a formar parte de lo que el autor definió como "un enorme rompecabezas que debe armarse pieza a pieza", y para los que eligió los colores de la diversidad cultural. "Eso por tratarse de la Facultad de Humanidades y Artes", argumentó el diseñador su decisión, así como explicó que el rosetón -típico de las iglesias- fue elegido por tratarse de un espacio que hoy es biblioteca, pero que supo ser religioso.
image - 2021-10-26T160744.557.png
Edificio y espacio único
El frente del edificio de Humanidades es una verdadera joya del neogótico escocés que no abunda: es única en su tipo en Rosario y en el país se cuentan con los dedos de una mano. Fue proyectado por el arquitecto inglés Arthur Inglis y levantado entre 1902 y 1903 por Felipe Censi.
El actual decano, Alejandro Vila, ya había adelantado durante la inauguración de los trabajos de recuperación de ese frente que la que había sido la capilla construida en altura para la escuela de la congregación religiosa es un espacio que desde hace tiempo buscan recuperar.
"Pensar en restaurarla y convertirla en Aula Magna es un sueño y un objetivo a largo plazo", dijo días atrás . Si bien por ahora solo se trata de la elección del diseño, las bases del concurso dejan en claro que la decisión del jurado es vinculante y que al momento de llevarse adelante los trabajos, el compromiso de la facultad es de hacerlo de acuerdo al diseño de Díaz Gotusso y promete ser otro impacto para la obra.
En ese sentido, Randisi indicó que "el proyecto es parte de un proceso" y recalcó lo que ya sucede por estos días con la fachada: "Hay un reconocimiento por parte de un entorno social que no tiene que ver solo con quienes son parte de la facultad, sino con el hecho de que quien pasa, ahora vuelve a mirar el edificio y lo redescubre".