Los incidentes ocurridos ayer en el recinto de sesiones del Concejo al momento
de la aprobación del aumento del boleto de ómnibus a 1,60 peso tuvieron su correlato externo: la
fachada del Palacio Vasallo fue blanco de piedrazos y del fuego producto de la quema de neumáticos.
Y, como réplica de los primeros proyectiles lanzados por los manifestantes, hubo una andanada de
gases lacrimógenos y balas de goma. Las organizaciones sociales y estudiantiles denunciaron abusos
policiales y el oficialismo aludió a la velada intencionalidad política de la revuelta.
Tras ser desalojados del edificio, militantes de izquierda arrojaron piedras y
trozos de baldosas contra el Concejo y quemaron neumáticos en Córdoba y 1º de Mayo.
Policías pertrechados con cascos y escudos formaron un cordón y respondieron con
postas de goma y gases, pero los manifestantes no se amedrentaron.
El fuego, en tanto, tomó una de las enormes y añejas puertas de madera,
causándole daños irrecuperables, según evaluaron bomberos. Aunque el palacio también sufrió la
rotura de vidrios y de otro ingreso. Disipados el humo y los gases, retornó la calma.
No hubo detenidos ya que, según explicó el comisario Miguel Rodríguez (jefe de
Orden Público al mando de 100 efectivos), la misión era "disuadir y resguardar el edificio".
Resultaron con politraumatismos cuatro oficiales, uno de los cuales fue llevado al Centro de
Emergencia y Trauma Rosario (CER) con un fuerte golpe en la cabeza. Incluso un perro policía
recibió un proyectil.
Versiones. Uno de los últimos militantes en salir del Concejo, Luciano Calarota
(Polo Obrero), denunció: "Nos pegaron policías de civil y los propios concejales. Desde las bancas
provocaron a la barra".
El presidente del cuerpo, Miguel Zamarini, calificó de "antidemocráticos" a los
manifestantes y el justicialista Arturo Gandolla advirtió que "los militantes son fácilmente
identificables y están ligados a movimientos universitarios de izquierda".
A escasos metros de distancia, en la Municipalidad repasaron la accidentada
sesión. "Vinieron con la clara intención de hacernos pagar un costo político y hubo una dosis de
picardía del PJ", deslizaron desde un despacho de Buenos Aires 711.
En esa línea, agregaron: "Entre los animadores de las barras externas
reconocimos a asesores de concejales peronistas. Pero esta vez se pasaron". Posiblemente la
revuelta obligue al oficialismo a repensar el modo de encarar el debate parlamentario de
iniciativas que sensibilizan la epidermis de los rosarinos.
La Agrupación de Lucha por los Derechos de los Estudiantes (Alde) prometió
seguir reclamando por la "estatización completa" del transporte urbano y exigiendo a la Casa Rosada
más subsidios. "La responsabilidad no es sólo municipal. No creemos que los «opositores» del PJ
garanticen una solución cuando van a invertir 11.000 millones de pesos en un tren bala para pocos",
agregaron.
El Movimiento Popular Libertador San Martín repudió la "feroz represión
policial" y despegó los incidentes de "la previa campaña de difusión realizada por la militancia
kirchnerista". También aclaró que el sector se retiró del palco "apenas aparecieron las primeras
manifestaciones de intolerancia".
Hasta el titular de la empresa Las Delicias, Rubén Rodríguez, lamentó los
incidentes. Pero, de inmediato, alertó que el reajuste será insuficiente frente a los gastos del
servicio en los próximos meses.
El nuevo pasaje regirá a partir del día siguiente a la promulgación de la
ordenanza, que el Concejo enviará hoy al despacho del intendente Miguel Lifschitz.