Débora y Victoria fueron entregadas a sus padres adoptivos en 1979 y 1980, en Rosario. Victoria creció en Capilla del Monte (Córdoba) y hace dos años se enteró de que era adoptada. Allí comenzó su búsqueda en las redes sociales y escribió una carta de lectores publicada por La Capital el 9 de febrero de 2015. Sólo tenía un dato: fue entregada por la obstetra Josefina Messulam.
Por su parte, Débora, que hoy tiene 37 años, se crió en el seno de una familia rosarina. Al morir su hermana de 23 años, también adoptada, por un mal congénito comenzó a investigar por su propia salud. Tras la muerte de su madre de crianza en 2010, su padre le confesó que también era adoptada. Su partida de nacimiento también tenía el dato de que fue entregada por Messulam.
Las dos comenzaron, cada una por su lado, una búsqueda implacable impulsadas por la necesidad de conocer sus orígenes biológicos. Tras dos estudios de ADN se confirmó que son hijas de la misma madre y el mismo padre.
Tras la carta de lectores, mucha gente se comunicó con Victoria y le aconsejaron que se contactara en Rosario con Nuestra Primera Página (NPP), una organización de personas que fueron adoptadas de forma ilegal y que buscan su verdadera identidad, varias de ellas entregadas y vendidas por la obstetra Messulam a lo largo de más de 30 años.
Desde hace unos años, Débora participa activamente en NPP recopilando datos y subiendo testimonios en la página web (www.nuestraprimerapágina.org). "Cuando salió la carta no me sorprendió, ya que somos muchos los que fuimos entregados por esta mujer. Yo al menos conozco personalmente a más de diez personas, y a muchos a través de la web", contó Débora. Y confesó que siempre sintió que no era hija de sus padres de crianza, aunque nada tiene que reprocharles por el amor con el que fue criada.
"Uno de los problemas más grandes que padecemos los hijos adoptivos o apropiados es que no tenemos acceso a lo que es el historial clínico de nuestra familia biológica. Mi hermana adoptiva nació con algún tipo de cardiopatía congénita, pero nunca presentó síntomas. Hasta que se enfermó y en pocos días falleció, en agosto de 2008. Un año y medio después murió mi mamá de crianza. Saqué el tema con mi papá, él me confirmó que también fui adoptada. En ese momento tuve acceso por primera vez a mi partida de nacimiento. Me dolió cuando mi papá me contó que habían pagado por nosotras. Eso sí fue duro", sostuvo Débora.
Documentos
En la partida de nacimiento figura el nombre de los padres adoptivos de Débora como si fueran los biológicos y se declara que nació el 14 de septiembre de 1979, según certificado de la obstetra Josefina Messulam (Mat. Nº 50).
En la partida de su hermana fallecida figura el nombre de la obstetra María Dolores Guardiet (Mat. 664). "Lo curioso de esto es que ambas fuimos entregadas en el mismo domicilio, en calle Mitre entre Tucumán y Catamarca, frente a la plaza de la Cooperación, con una diferencia de cinco años. Creo que Messulam vivió allí hasta hace pocos años", señaló.
Débora contó que cuando supo la verdad escribió en Google el nombre de Messulam y allí comenzaron a saltar numerosos casos. Incluso, el de una señora que fue entregada por la obstetra 30 años antes que ella. "O sea que esta mujer vendió bebés durante más de 30 años y nadie se dio cuenta", reflexionó la mujer.
"Como nací en plena dictadura militar, tuve el «beneficio» de poder recurrir a Abuelas de Plaza de Mayo, cosa que quien nació fuera de ese período no tiene dónde recurrir. Acercarte a "Abuelas" significa que tenés que exponer a tu familia de crianza a un juicio en caso de que dé positivo el ADN. Muy en el fondo estaba convencida de que no era familiar de desaparecidos, pero igual fui, en septiembre de 2014", contó Débora a La Capital.
Por su parte, Victoria también había acudió a Abuelas de Plaza de Mayo en marzo de 2013. Las dos recibieron como resultado que no coincidían con ninguna de las familias que buscan a sus nietos. Por ese entonces conocieron la existencia de un banco de ADN llamado Family Tree, de Estados Unidos. Ambas enviaron sus muestras con algunos meses de diferencia. A Victoria le encontraron parientes lejanos en distintos países; a Débora, además de esos mismos parientes, le informaron que en Capilla del Monte vive una mujer que sería su hermana.
La búsqueda
"El 7 de junio me llegó el resultado de que coincidían nuestros patrones genéticos. Entré al sitio y allí decía que tenía un listado de ciertos parientes, como primos terceros, de otras generaciones. Arriba de todo me apareció una tal Victoria, de quien me decían que podría ser mi hermana completa. Quedé recalculando como dos horas. Me dieron su mail y le escribí. Fui muy cuidadosa al principio. Le dije que trabajaba en NPP y que mirara lo que me habían mandado. A los pocos minutos me contestó. Ese día hablamos muchísimo, lloramos, tratábamos de entender lo que había pasado", contó Débora emocionada.
Por su parte, Victoria admitió: "Esta es una de las experiencias más surrealistas de mi vida. A los pocos días fue a visitarme a Capilla. Nos encontramos en la terminal. Fue muy fuerte. Llegué después de que llegara el colectivo y la vi de lejos. Corrí, nos abrazamos y lloramos mucho. Estuvimos todo el día juntas, hablando y mirándonos, mientras iba conociendo a mis cuatro hijos y mi marido. Desde ese día hablamos todos los días. Luego fue a visitarnos en noviembre otra vez y a pasar nuestro primer Año Nuevo juntas", contó.
Tras el resultado de Family Tree, el caso se hizo muy conocido en las redes sociales y en el ambiente de la gente que está buscando sus orígenes. Algunos dudaban de Family Tree, por lo que ambas se acercaron nuevamente a Abuelas de Plaza de Mayo, ya que allí tenían sus perfiles genéticos.
"Les pedimos que cotejaran nuestros perfiles, a pesar de que no somos hijas de desaparecidos. Llamamos varias veces y enviamos mails hasta que nos dijeron que sí, que los compararían, pero eso tardaría unos meses. Finalmente, en octubre nos llamaron y nos confirmaron que somos hermanas completas, de los mismos padres", resumió Victoria.
Base de datos
Débora contó que "ahora hay más de 10 mil personas que están en la base de datos de Abuelas que no son hijos de desaparecidos, pero que buscan sus orígenes biológicos. Queremos conocer nuestra historia, nuestra fecha de nacimiento. Nos entregaron en Rosario pero no sabemos si nacimos acá. Mi partida es trucha, ya que yo estuve en mi casa dos días antes de la fecha de esta partida, según me contaron. Es todo falso", dijo.
La mujer señaló que aún falta mucho por hacer. "La Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Santa Fe está haciendo muy bien las cosas, y la diputada Alicia Gutiérrez está trabajando sobre un proyecto de ley que abarque este tema de la búsqueda de los orígenes de las personas. Queremos que la gente que tenga dudas sobre su origen se acerque a NPP. Allí los asesoraremos sobre Family Tree, donde por sólo 79 dólares se puede hacer un estudio de ADN e incluso te dicen a qué etnia perteneces. Se puede acceder a un mundo que te puede abrir las puertas para conocer tu origen. Eso no tiene precio", sentenció.