La lluvia de las últimas semanas producto de la corriente de El Niño en diversas zonas del país es la principal razón por la que el precio de verduras de hoja y el tomate se dispararon en los últimos días. Desde el Mercado de Concentración de Fisherton apuntaron que otra de las razones radica, básicamente, en que los productos que se expenden en la verdulería siempre estuvieron sujetos a la oferta y la demanda. No obstante, un productor realizó un cuestionamiento hacia la política comercial del sector al asegurar que habría que vender mayor cantidad y a menor precio, en lugar de remarcar mercadería a valores que la clase media ya no puede pagar. "El verdulero tiene una mentalidad atrasada", opinó un productor a la hora de cuestionar los precios por encima de los factores climáticos o estacionales.
La situación respecto a la suba de precios tanto de este producto saludable como tantos otros se puso de manifiesto en estos días cuando un cliente que se encontraba en la cola de una cadena de supermercados ubicado en la zona de barrio Martin, le comentó a otro: "Ayer compré un teclado para mi computadora. ¿Sabés cuánto lo pagué? $7 mil pesos. ¿A vos te parece que la lechuga tenga que costar lo mismo que un teclado?", comentó azorado. Y acotó: "Si seguimos así no sé a cuánto estamos de que explote todo".
Ese comentario se traslada entre clientes y vecinos que asisten todos los días o día por medio a comprar alimentos y, más allá del contexto económico, cabe mencionar que el factor climático también hizo su parte para que los precios de la verdura de hoja, además de tomate, experimentaran una suba considerable.
Lechuga por las nubes: las razones del aumento
En declaraciones a La Capital, el administrador del mercado ubicado en Wilde y Mendoza, Gustavo Suleta, explicó: "Hay mucha sensación de incertidumbre en un contexto económico complejo, pero la realidad es que en términos generales, el costo de las frutas y las verduras siempre variaron de acuerdo a la oferta y la demanda".
Al argumentar la suba de precios en los productos de hortalizas de hoja verde, Suleta comentó: "Hay quintas que están todas debajo del agua, por eso hay que tener presente que hay frutas, y la verdura de hoja mayoritariamente, proviene de la zona cercana a Rosario porque los traslados de largas distancias no son convenientes".
En ese sentido, detalló que las frutas y las verduras, en términos generales, vienen de otros lugares del país. Para ello mencionó los casos de la cebolla (Mendoza y Santiago), el tomate (Mendoza y Río Negro), la calabaza y zanahoria (norte Santa Fe y Mendoza); las peras y manzanas (Patagonia). "Esas frutas y verduras es normal que viajen en flete porque no pierden regularidad en la llegada en los mercados", señala.
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Bajo el agua. Así quedaron las quintas donde se producen hortalizas de hoja verde en la zona.
Sin embargo, al hablar de verduras de hoja verde o el caso del repollo morado, aseguró que "todas o casi todas las quintas de la zona del Gran Rosario y alrededores están bajo el agua por las lluvias de la semana pasada".
Entonces, explicó que en el caso de la lechuga y la acelga hubo que improvisar fletes desde Mendoza y a eso no quedó otra que sumarle el traslado. "Como todo, la lechuga tiene una rotación de ciclo productivo de entre 50 y 60 días. Ahora hay poca oferta y, además, llega de Mendoza, a lo que hay que sumarles los costos del flete de mil kilómetros", argumentó.
De esta manera, la lechuga se ofrece por estos días a entre $4 mil y $7 mil el kilo; la acelga (se vende por docena) está $3 mil aproximadamente; el zapallito y zuquini $2 mil el kilo, mientras que el tomate, cuya mayor producción quedó bajo agua en La Plata, ascendió a $4 mil el kilo, cuando hasta hace una semana estaba a $400 pesos. Es decir, oferta versus demanda y a eso se suma el factor externo.
"La realidad es que no hay para todos", admitió Zuleta respecto al producto de estación que siempre viene bien para preparar una buena ensalada. Sin embargo, aseguró que, "al tratarse de un alimento sumamente perecedero, con el paso del tiempo tendrá que bajar el precio porque la gente no podrá sostener ese valor de compra".
Frutas y verduras amustiadas
Al tratarse de un alimento que se consume fresco y no puede conservarse por varios días, muchos clientes notaron desde hace tiempo los malabares que el verdulero tiene que hacer para ofrecer hasta las últimas consecuencias un producto por el cual invirtió su correspondiente capital.
"Al precio de las frutas y verduras no lo justifico, pero lo entiendo al verdulero; tiene que hacer malabares para no perder la inversión", razonó el encargado del Mercado de Fisherton.
Las frutas y las verduras motorizaron las subas de precios durante el mes de enero.
Las frutas y las verduras motorizaron las subas de precios durante el mes de enero.
Por otra parte, La Capital pudo hablar con un productor asociado del mercado, quien también abonó la teoría de que tanto el tomate como las verdura de hoja verde sufrieron las inclemencias del tiempo con los temporales de lluvia en toda las regiones pampeana y litoraleña.
"Existen diversas zonas de producción, pero en el caso del tomate viene de La Plata y quedó bajo agua. Por ende se perdió mucha producción, al tiempo que hay un montón de artículos que están reordenando los precios a raíz que no hay venta", comentó el productor.
"Mentalidad atrasada" en la formación de precios
No obstante, fue muy crítico con la formación de precios y los criterios que aplica cada eslabón de la cadena, desde que se cosecha hasta el expendio en el mostrador. "El verdulero todavía tiene una mentalidad atrasada: piensa que tiene que remarcar más el producto para cubrir los costos del local cuando, en realidad, debería remarcar menos y vender en mayor cantidad como toda la vida ocurrió en este rubro, pero culturalmente ese concepto cambió lamentablemente", opinó.
Según cuestionó el comerciante paga un costo módico por cada producto que busca para surtir su verdulería, pero sigue cobrando precios elevados, en lugar de abaratarlo y vender mayor cantidad como se hacía en otras épocas.
"Hay mucha ignorancia en el rubro. El problema está en la formación de precios; es el único rubro de la economía mundial que muchos comerciantes no saben lo que están vendiendo. Por eso el verdulero paga barato por los productos para su local pero sigue cobrando una barbaridad como si se tratara de bienes sustitutos entre las carnes o el pan y no tienen nada que ver un alimento con el otro", cuestionó.
En ese sentido, sentenció: "La gente no puede pagar lo que el productor pretende porque, básicamente, no tiene poder adquisitivo para llegar a fin de mes, pero hay cuestiones como el clima como ocurre en estos casos que son inabordables".
En ese contexto climático, describió que el cajón de tomates que la semana pasada valía $3 mil ahora pasó a valer $30 mil, a raíz de que al Mercado ingresó el 10% de la mercadería habitual. Y lo mismo pasó con las verduras de hoja.
Volver a las fuentes
El productor consultado también pidió no estigmatizar a productores y verduleros, pero llamó a volver a la costumbre de otras épocas. "También es cierto que hay frutas y verduras regaladas y nadie lo dice, por eso también el cliente debe exigir precios; hay que hacer la diferencia con el volumen y no con el precio, como este rubro era en otras épocas", sostuvo.
En ese sentido, precisó: "Nadie sabe que en el mercado hay cajones de manzana de muy buena calidad a $700 el kilo, o el caso de la berenjena o las mandarinas y siempre se busca hablar mal del rubro, cuando hay multinacionales que remarcan constantemente por las dudas y productos que son ultraprocesados".