Por esas paradojas que aparecen cuando los tiempos estatales se combinan con los
de la sociedad, en Rosario se está proyectando el que sería su edificio más alto en un lugar donde
esas construcciones han sido recientemente prohibidas. Se trata de una torre de 150 metros de
altura, con cerca de 50 pisos, que un estudio piensa levantar en un extenso predio de Dorrego entre
Pasco e Ituzaingó (con salida a Italia), a metros del parque Independencia. Sin embargo, más allá
de las polémicas que podría originar, detrás de la paradoja no se oculta nada extraño o irregular,
ya que el grupo emprendedor reservó los derechos antes de la modificación del Código Urbano.
Si bien los desarrolladores aclararon que las tareas comenzarán en 2009 y luego
habrá que esperar cuatro años más para la concreción, la gigantesca mole será la torre más alta del
interior del país con vista al río, el centro, y las afueras de la ciudad.
Lejos de algunas suposiciones, la mole de hormigón no estará enlatada en una
superficie acotada. Por el contrario, el lote tiene 4.300 metros cuadrados de superficie con 60
metros de frente.
Para uno de los socios de la constructora (la empresa rosarina Mor), Hernán
Virasoro, ese espacio sirve para reducir el impacto ambiental. "En vez de estar pegados a las
medianeras de los vecinos, ganamos en altura con un área de despeje del resto de la manzana",
indicó. Esta es una tendencia que ya funciona en Palermo Hollywood y Puerto Madero (Capital
Federal) con edificios de 150 y 160 metros que incluyen departamentos de alta gama. En el caso de
Rosario, la torre estará vinculada al gran pulmón verde que es el parque Independencia y con
accesos viales privilegiados como Oroño, para conectar con la autopista a Buenos Aires, y
Pellegrini, para la salida a Córdoba.
Según Virasoro, la polémica en torno a las alturas y los usos urbanos que
habilitan a concretar una construcción de 150 metros está saldada. "El proyecto está preaprobado
por la Municipalidad, con visación previa dado que el expediente fue ingresado antes de que cambie
la normativa sobre los límites a las alturas. La inversión ya comenzó con el terreno y estamos
trabajando para obtener el permiso de edificación definitivo. Esto nos permitió trabajar con base
firme, tratando de hacer un aporte al área del emprendimiento y también al urbanismo local",
comentó el responsable de Mor.
El director de Obras Particulares, Eduardo González, confirmó a LaCapital el
estado de los trámites. "La Secretaría de Planeamiento otorgó el derecho antes del cambio normativo
vigente desde abril porque se presentaron documentos y proyectos previamente", indicó.
En rigor, antes de que expire septiembre, la desarrolladora deberá presentar el
plan completo de prototipo de torre, propiedad del terreno, responsables civiles, profesionales
intervinientes, proyectista, pago de gravámenes y certificados, entre otras cuestiones.
Multipropósito. La megatorre tendrá habitaciones de hasta 4 ambientes con
servicios de excelente nivel. También comprenderá áreas comerciales ubicadas dentro del basamento
del edificio, contemplando usos gastronómicos, centro de negocios y espacios deportivos.
Virasoro estimó que la inversión de estos 25 mil metros cuadrados de estructura
edilicia oscila entre 20 y 30 millones de dólares. "Evaluamos distintas maneras de plasmar la
estructura, pero desde el punto de vista ambiental, la calidad de espacio, la ventilación y la
iluminación y sombra es mucho más conveniente la altura", comentó el arquitecto. Estos fueron
algunos de los argumentos que se esgrimieron ante Planeamiento a la hora de defender el proyecto.
"La idea es empezar en 2009 y estimamos que en cuatro años el edificio puede estar terminado. Por
su complejidad es una obra de largo aliento y pasará a ser la torre más alta del interior del
país", remarcó Virasoro.
Cuestionamientos. Estos 4 mil metros cuadrados fueron el depósito de una firma
de cigarrillos que será demolido. En este sentido, el concejal del bloque Encuentro por Rosario,
Fernando Rosúa, había presentado un pedido de informes al Ejecutivo advirtiendo sobre la catarata
de proyectos que ingresaron antes de que rija el nuevo Código. Para su par de bancada, María
Eugenia Bielsa, "es una barbaridad" aceptar la iniciativa. "Cincuenta pisos son una locura, sobre
todo cuando en ese sector se habilitan entre 7 y 10 pisos sobre las arterias principales y hasta 4
pisos entre las secundarias, y se apunta a una baja densidad para mantener el carácter de barrio y
su identidad".