Este domingo fue un día muy triste para la familia de Joaquín Pérez. Es que el arquitecto que fue asesinado el 20 de octubre en el barrio de Arroyito por motochorros que le robaron el auto debía cumplir 35 años. Su absurda y demencial muerte sigue exigiendo Justicia, el reclamo que amigos y familiares exigieron al pie del Monumento a la Bandera.
Todos se congregaron pasadas las 18 portando carteles en los que se veía el rostro del joven arquitecto junto a leyendas que clamaban por Justicia. Hasta el lugar también se acercaron otros familiares de víctimas de la inseguridad en Rosario, una ciudad atravesada por una ola de violencia cada vez más intensa.
La viuda del joven arquitecto, Indiana La Rocca, destacó que la causa todavía sigue sin dar pasos certeros para llegar a un esclarecimiento.
Pérez fue ultimado a balazos el 20 de octubre cuando se dirigía a guardar el auto en una cochera de Muñiz al 1200, en el barrio de Arroyito. El crimen sucedió poco antes de las 23. Ese día, en momentos en que se disponía a meter el auto en el garaje, fue abordado por dos delincuentes en moto con la intención de robarle el vehículo. Pero cuando Pérez ya había bajado del auto recibió dos disparos a quemarropa. Los ladrones se llevaron el vehículo y la víctima pudo llegar corriendo hasta su casa, en Juan B. Justo al 1700, donde alcanzó a pedir ayuda. Sin embargo, minutos después falleció mientras era derivado a un hospital.
Poco después del crimen, el gobierno provincial ofreció una recompensa de un millón de pesos para quienes brindaran información fehaciente para dar con los autores del crimen.
La Rocca contó que tras la muerte de Joaquín no ha cambiado nada en el barrio. “No sé si antes no me daba cuenta o ahora estoy mucho más sensible por la situación, pero para mí ahora es peor que antes. Todos los días hay uno o dos robos. Frecuentemente se escuchan balaceras. Es terrible. Vivo encerrada. Escucho un tiro y es como que se me paraliza el corazón”, dijo la joven en diálogo con La Ocho.
La joven, que tiene una nena de dos años fruto de la unión con Joaquín, admitió que las marchas “no resuelven en nada el problema de inseguridad, pero es el lugar donde nos podemos manifestar. Tenemos que unirnos”.
En el Monumento también se vio este domingo a los familiares de Isaac Muñoz, el joven de 24 años asesinado el 3 de noviembre en Capitán Bermúdez para robarle la moto.