La ciudad

Qué hacer y cómo afecta a los rosarinos la inhalación de humo

Los médicos no aconsejan salir a caminar o hacer deporte cerca de la costa del río durante estos días. Niños y ancianos, entre los más perjudicados.

Miércoles 04 de Marzo de 2020

Ni ponerse barbijo, ni lavarse los ojos con agua de la canilla, ni automedicarse. En estos días en los que el humo por la quema de pastizales en las islas invade la ciudad, lo mejor para evitar complicaciones de salud es cancelar las caminatas, el ejercicio o el cafecito al lado del río, y si se trata de niños, ancianos o personas alérgicas, asmáticas o con enfermedades respiratorias o cardíacas crónicas, la opción es quedarse en casa y cerrar las ventanas, hasta que las quemas se detengan.

   En los últimos días la población de Rosario y zona está soportando, sobre todo a la mañana y a la noche, un olor desagradable y el hecho de tener que respirar esa compleja mezcla de gases y partículas finas que provienen de las islas entrerrianas. Toda persona puede experimentar reacciones oculares e irritación de las vías aéreas superiores (molestias nasales, picazón de garganta) pero lo cierto es que hay individuos más sensibles que pueden tener síntomas severos. En la lista de los más vulnerables se anotan los bebés, los adultos mayores, las embarazadas y quienes tienen alergias, asma, problemas respiratorios y/o cardíacos crónicos. En estos casos la posibilidad de padecer un broncoespasmo —una contracción de las vías respiratorias y del músculo bronquial que puede impedir la respiración normal— es más alta.

   Se estima que entre el 8 y 9% de la población tiene asma y muchos ni siquiera están diagnosticados. Si inhalan humo proveniente de la quema de pastizales, su situación se puede agravar. Lo mismo vale para quienes tienen Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc), fibrosis quística y otras patologías que afectan a los pulmones, o el corazón.

   “Hay que tener en cuenta que el humo, como el que proviene de los incendios forestales, produce inflamación. Los que tienen las vías respiratorias más sensibles son hiperreactivos a nivel bronquial. Entonces, sus bronquios se cierran más rápido y de manera más fuerte. Eso puede provocar dificultades para respirar con normalidad”, explicó Gonzalo Chorzepa, médico especialista en alergia e inmunología.

   Quienes ya tienen problemas previos están en estos momentos en un “delicado equilibrio”, describió el médico, quien fue contundente al asegurar que lo que está ocurriendo en las islas es inadmisible porque “están quemando el pulmón de la ciudad”, y eso puede traer consecuencias graves en distintos sentidos.

   La irritación de la garganta, la tos o el incremento de la misma, suelen ser reacciones bastante inmediatas en las personas vulnerables expuestas al humo. Pero también pueden aparecer en el transcurso de las horas siguientes al estar en contacto con la humareda (sea está visible o no). “Sí, hay quienes podrían tener una reacción más lenta. El cuerpo produce corticoides y los corticoides tienen su pico a las 9 de la mañana y a las 19. Durante el sueño, a la noche, la producción natural de corticoides baja y por eso no es raro que algunas crisis respiratorias aparezcan de madrugada. Si alguien estuvo a la tardecita caminando cerca del río en días donde hay humo, puede tener un broncoespasmo muchas horas después. Por lo tanto, la mejor recomendación es evitar la exposición, quedarse en casa, cerrar las ventanas y hablar con el médico de cabecera para tener a mano las medidas preventivas o de acción inmediata más convenientes. Cada paciente debe hablarlo con su profesional de confianza, porque no hay una misma receta para todos”, expresó el alergista.

Otros trastornos

Cuando el humo está cerca, la irritación de los ojos y las vías aéreas es casi inevitable. En personas vulnerables puede ser grave. Beatriz Amigot, médica neumonóloga, presidenta de la Asociación de Neumonología de Rosario, dijo ayer que “indudablemente quienes tienen que tener un mayor nivel de alerta frente a esta situación son los más vulnerables, y en ese grupo se encuentran los bebés, los niños en general, las embarazadas y los mayores de edad, aunque estén sanos. Estas personas pueden sufrir molestias oculares, a veces severas, e irritación de las vías aéreas. Los enfermos crónicos, con dolencias respiratorias o con patologías cardíacas, e incluso algunos con problemas digestivos, tienen que tomar también mayores precauciones. Lo más sencillo, aunque parezca obvio, es alejarse lo más posible de las zonas con humo”, recomendó.

   Para la población general también caben las recomendaciones: “No es lo ideal salir a caminar, correr o hacer gimnasia en los parques o calles cercanas al río, ni siquiera quienes están entrenados. El humo nos puede afectar a todos”, destacó.

   Desde ya, señaló Amigot, “las personas asmáticas pueden desarrollar una crisis, lo mismo que tienen diferentes enfermedades respiratorias”. ¿La medida más efectiva? Cerrar las ventanas. “No sirve por ejemplo ponerse una mascarilla porque las partícula son tan pequeñas que las traspasan”, mencionó a modo de ejemplo.

   La especialista también pidió que quienes están en los grupos de riesgo hagan una consulta con su médico. “No hay que confiarse”, enfatizó.

   Los médicos mencionaron que en los últimas días las consultas de sus pacientes crónicos aumentaron. No de forma alarmante, pero muchos quieren saber qué hacer si su situación empeora con el humo. Los padres de los niños con asma o afecciones respiratorias también están preocupados.

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